Marcos Grabivker: «La realidad debe mostrarse cómo fue, sin deformaciones y menos que menos, atenuaciones”

La CADENA JUDIA DE INFORMACION VIS A VIS entrevistó en exclusiva al juez Marcos Grabivker, quien habló sobre los desafíos que afronta la sociedad en relación con la memoria de la Shoá y el negacionismo.

  • Se cumple un nuevo aniversario de la Shoá, ¿cuáles son los desafíos que afronta la sociedad del siglo XXI en relación con el Holocausto?

El desafío permanente es mantener la memoria mostrando al mundo entero la barbarie de la Shoá, destacando especialmente su singularidad. Esto de ninguna manera significa minimizar o disminuir la gravedad que han tenido o tienen otros actos de barbarie. Por el contrario: el recuerdo de la Shoá viene bien para traer a colación aquellas otras conductas y poner en blanco sobre negro la magnitud, cuantitativa y cualitativa, de las atrocidades que algunos seres humanos pueden cometer contra otros, desnudando la carencia de justificación alguna de aquellas actitudes horrorosas, por más que se la pretenda dar. De todos modos, es imprescindible ser sumamente cuidadoso con este punto, cabe reiterar, para no incurrir involuntariamente, ante algunas miradas, en aparentes desvalorizaciones de otras barbaries. En síntesis, creo que el gran desafío es que la sociedad del siglo XXI mantenga, o incluso en muchos casos, adquiera la memoria de la Shoá, y pueda alcanzar la comprensión de su singularidad, sin considerar que se están banalizando otras calamidades. Es cierto que quizás sea mucho pedir, pero bueno, vale la pena intentarlo, con sumo cuidado, con prudencia y con capacidad de transmisión de estos conceptos.

  • Después de más de 70 años del inicio de la guerra todavía hay negacionismo con respecto a la Shoá, ¿cómo deben hacer las instituciones y las personas para combatir este tipo de fenómenos?

Por una parte, es casi inevitable que esto siempre termine sucediendo en alguna medida, pero no hay que desalentarse. No cabe perder de vista que una posibilidad de quienes actúan así es que, en el fondo o no tanto, el motor sea el antisemitismo, en mayor o menor medida, larvado o no; o la nueva versión de aquél, el antisionismo. Es importante distinguir  la paja del trigo, porque parecería difícil aceptar que haya negacionistas o negacionismo de buena fe. Si hay mala fe, parecería difícil alcanzar un resultado verdaderamente positivo, por más que se intente y no importa lo que se haga. En definitiva, se trataría, una vez más, de combatir conductas antisemitas, y en este caso habría que hacerlo con más habilidad y hasta refinamiento. Pero si no fuera exactamente así, corresponde utilizar la evidencia plena y utilizar la fuerza de los hechos. Existe material muy importante, en cantidad y en calidad, para contrarrestar el negacionismo. Siempre he sido partidario que la brutalidad de la Shoá debe mostrarse en toda su magnitud. No caben “amortiguaciones” o versiones más “turísticas”. Creo recordar que en Israel, en Yad Vashem, hace unos cuantos años se mostraban las “montañas” de dientes de oro “robados” a las víctimas asesinadas, los instrumentos de percusión “construídos” con piel de judío, fotos del estado en el que se encontraban tanto los muertos como los sobrevivientes de los campos. En definitiva, sólo se trata de exhibir la realidad. Sin embargo, si no me equivoco, Yad Vashem fue modificado más últimamente y se atenuó la exhibición de aquellos aspectos del horror, en aras de no impactar o de no shockear a los visitantes, mayoritariamente turistas. Discrepo diametralmente con este criterio. La realidad debe mostrarse como fue, sin deformaciones, y menos que menos “atenuaciones”. En todo caso, a lo sumo debería dejarse a salvo la restricción del acceso de menores de cierta edad, o la advertencia a quienes son impresionables.

  • ¿La educación argentina aborda profundamente el Holocausto dentro de la currícula?

No tengo elementos suficientes como para referirme a la educación primaria y a la secundaria, aunque no sé si esto puede ser posible en atención a las edades de los educandos. Sobre esto deberían expedirse expertos en pedagogía que estén sinceramente compenetrados con la temática de la Shoá, no tan sólo a nivel de mera información de datos. En cuanto a la etapa terciaria, me parece que depende bastante de cada universidad y no estoy seguro que forme parte de la curricula obligatoria. También en este caso debería estar en manos de especialistas caracterizados según se acaba de describir.

  • Manuel Kobryniec, secretario general del Museo del Holocausto, le dijo a Vis A Vis que la promoción de la Shoá para la juventud no judía está en pañales, ¿en qué se falla? ¿Cómo se puede mejorar?

Se trata de logar establecer que el tema forma parte de las políticas de interés público, que van más allá de quienes sean los gobiernos de turno. Es decir, que  es una cuestión de interés del Estado Nacional, que supera y que está por encima de cualquier interés político partidario. Para esto también hace falta decisión política. Si esto se pudiera lograr, lo demás es cuestión de instrumentación y de técnica. De lo que se trata, simplemente y en síntesis, es de tomar y hacer tomar conciencia que la discriminación es un gravísimo problema de todos, no sólo de quien es discriminado circunstancialmente. Y que la Shoá fue el resultado del nacimiento y el desarrollo de una discriminación a la que no se puso atención inicialmente, que después se volvió imparable por creer que se trataba de algo “pasajero”, y que finalmente devino en psicosis colectiva activa por parte de quienes la ejecutaron, y aparentemente, pero sólo aparentemente, menos activa por parte de quienes la ignoraron.

  • En el ámbito de la Justicia se ha mejorado mucho en temas referidos a legislaciones contra el antisemitismo y la discriminación, ¿qué falta por hacer?

Argentina es uno de los pocos países con una ley antidiscriminatoria. El establecimiento de la normativa es competencia de los poderes políticos (Ejecutivo y Legislativo) y son éstos los que deben ir perfeccionando el ordenamiento jurídico. Las mejoras en el Poder Judicial se han producido porque algunos jueces han ido comprendiendo la gravedad de la discriminación, y han adoptado medidas judiciales en consonancia. Para que los poderes judiciales puedan avanzan, especialmente en materia penal, deben contar con las herramientas imprescindibles: las leyes.

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