El papa Francisco recibió al embajador de Estados Unidos y a líderes judíos

Noah Mamet, embajador de Estados Unidos en la Argentina, acompañó a las autoridades del Congreso Judío Mundial y del Congreso Judío Latinoamericano que fueron recibidas por el papa Francisco en el Vaticano, a quien le entregaron una torta de miel («leicaj»), receta tradicional que acompaña el deseo de «un año dulce».

«Las raíces del cristianismo son judías. Si un cristiano fuese antisemita estaría yendo en contra de sus propias raíces, por eso un cristiano no puede ser antisemita», expresó el Sumo Pontífice.

Además, Francisco se refirió a los fundamentalismos que volvieron a aflorar en distintas partes del mundo: «Es el enemigo del diálogo y a su vez al fundamentalismo se lo combate con más diálogo». Al respecto, puso como ejemplo a la «experiencia de convivencia» que se vive en la Argentina.

También habló sobre la situación de los refugiados en el mundo, principalmente a la situación que se vive con los migrantes sirios: «La solución al problema no es solamente recibir a los inmigrantes, sino integrarlos plenamente a la sociedad».

«La mayoría de los argentinos somos inmigrantes, inclusive yo soy hijo de inmigrantes italianos que llegaron a la Argentina», expresó el Papa en un ejemplo autoreferencial.

Finalmente, Francisco se despidió pidiendo que no dejen de rezar por el. «Yo rezo por ustedes y sé que muchos judíos y muchos musulmanes también rezan por mí».

Por su parte, Claudio Epelman, Director Ejecutivo del Congreso Judío Latinoamericano y Representante del Congreso Judío Mundial ante la Santa Sede, expresó: «Ante el inicio de un nuevo año renovamos nuestro compromiso de trabajar aún más unidos para alcanzar la paz».

«Sabemos que los líderes religiosos no pueden alcanzar la paz por si mismos, pero estamos convencidos de que pueden hacer una importante contribución en ese sentido. Una vez más el papa Francisco sorprendió con afecto a sus ‘hermanos judíos’, como el mismo suele llamarnos», comentó Epelman.

El próximo domingo 2 de octubre va a comenzar un nuevo año para el pueblo judío, el 5777. La salida de la primera estrella marca su inicio y la celebración se extiende por dos días.

Infobae

 

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