El último de los mohicanos

Por Lic. Rafael Winter (Rufo)

El paso del tiempo. La ley de la vida. No somos inmortales. Se veía venir.

Aun siendo conscientes de todo esto, nos ha causado profunda tristeza y consternación la desaparición física de Shimon Peres.

Grande: como la causa que defendió.

Dedicó setenta años de su vida a la causa del sionismo e Israel.

Fue creciendo a la sombra de Ben Gurión.

Desempeñó con hidalguía y capacidad innumerables cargos políticos, ministeriales y otros, llegando a ser en distintos períodos, Ministro de Defensa, Canciller, Primer Ministro y todavía, a sus noventa años y con gran lucidez, era el presidente del Estado de Israel.

Recibió el Premio Nobel de la Paz.

Pues él también se dio cuenta en algún momento -ya definitivamente pragmático y realista- que la misma se hace con el enemigo.

Y que la inacción del enemigo no debe ser impedimento para, por lo menos, buscar la paz. Ish rodef shalom. «Perseguidor» de la paz.

Pocos como él en esa convulsionada región del mundo.

Por eso el Premio Nobel.

Por eso el «Centro Peres para la Paz» que hace algunos años él mismo creó.

Marcó la diferencia entre lo que es un estadista y lo que es «simplemente» un político.

Personalidad muy respetada en el mundo civilizado.

Hombre culto. Respetuoso de la tradición de Israel.

No siempre fue Profeta en su tierra. Es difícil serlo…en la tierra y el pueblo -o uno de los pueblos- de los profetas…

Pero fue uno de los mejores hijos de Israel.

Shimon Peres: la historia ya le ha reservado un lugar de privilegio.

Iehí Zijró Baruj!!

Bendita sea su memoria!

Fuente: Comité Central Israelita de Uruguay

DEJAR UN COMENTARIO

Please enter your comment!
Please enter your name here