Comenzó Simjat Torá, la fiesta de la alegría y el regocijo

Simjat Torá llega el último día de las festividades. En este momento se lee la última porción de la Torá, ya que nunca debemos terminar la lectura de la Torá, empezamos la lectura al puro principio de nuevo para mostrar que amamos la Torá como un “nuevo mandato al que todos corren”.

Es una ocasión muy feliz. Todos los pergaminos de la Torá son sacados del Arca y llevados en un desfile alrededor de la sinagoga siete veces. Nos regocijamos, cantamos y danzamos con las Torás, por el reestablecimiento de nuestro pacto con la Torá, como un novio se regocija con su novia; ya que la Torá se desposa con Israel como una esposa con su marido.

A los niños se les dan regalos de dulce y fruta porque se ha dicho que los “mandamientos del Señor son más dulces que la miel.”

Luego de rezarse Mariv (la oración de la noche) en el Beit Hakneset (sinagoga) se extraen del Arón Hakodesh (arca sagrada) todos los Sifrei Torá (Rollos de la Torá) y se efectúan siete Hakafot (procesiones) alrededor del Beit Hakneset. La congregación baila frente a la Torá con una alegría inmensa. En la mañana, después de Shajarit se sigue la misma costumbre mientras que en varias comunidades sefardíes esta práctica también se lleva a cabo en Minjá y Maariv hacia el final del día.

En muchas comunidades acostumbran leer la Torá en la noche de Simjat Torá; siendo éste el único momento del año en que se lee de la Torá de noche, existiendo diversas prácticas respecto a la porción que se debe leer.

En la mañana de Simjat Torá, a continuación de Shajarit y las siete Hakafot se lee la última sección de la Torá: Vezot HaBerajá (ver más abajo), siendo la costumbre que todos los hombres de la congregación sean llamados a recitar la bendición sobre la Torá en este día, debido a lo cual parte de esta porción se repite varias veces. En algunas comunidades, para evitarla repetición, se lee la Torá en diferentes grupos que se reúnen en lugares separados del edificio sinagogal.

Otra costumbre es llamar a un adulto en representación de todos los niños para leer la anteúltima sección de la parashá, aliá que recibe el nombre de kol hanearím (todos los niños) pues los niños se parán al lado del adulto y repiten las berajot de la Torá junto con él. Al finalizar, los adultos recitan la plegaria de HaMalaj HaGoél (Génesis cap 48 vers. 16): “Que el ángel que me ha librado de todo mal bendiga a los jóvenes, y que mi nombre y el nombre de mis padres, Abraham e Itzjak, sea proclamado sobre ellos y que ellos se incrementen en abundancia como peces en medio de la tierra”.

La lectura de la Torá concluye al llamar a tres personas para las aliot exclusivas de este día. La primera recibe el nombre de Jatán Torá (el novio de la Torá) con la que concluye la lectura del Sefer Torá, exclamando, en voz alta, todos los presentes “Jazák, Jazák, venitjazék” (¡Sé fuerte, sé fuerte, y fortalezcámonos unos a otros) al leerse la última palabra. Esta es una frase tradicional que se dice al finalizar la lectura de cada uno de los Cinco Libros de la Torá.

A continuación se llama al Jatán Bereshit (el novio de Bereshit) para la lectura de la primera sección de la Torá, Bereshit.

Finalmente se llama al Maftir, a quien se lee, de un tercer Sefer Torá, la sección que trata de la ofrenda adicional que se traía, al Mishkan (Tabernaculo en el desierto) primero y al Beit Hamikdash (Templo de Jerusalem) después, en Sheminí Atzéret.

Es costumbre que el Jatán Torá sea el rabino o una personalidad distinguida de la comunidad por sus conocimientos judaicos, cualidad –esta última – que también debe cumplir el Jatán Bereshit. Cuando se llama a ambas personas a subir a la Torá, se acostumbra que sea recitando previamente una plegaria a su favor.

¿Cuál es la razón de que comencemos a leer Bereshit en Simjat Torá?

Los Sabios explican, en Sifrí Vaetjanán: Reiniciamos la lectura de la Torá el mismo día en que hemos terminado de hacerlo para demostrar que nos es tan preciada como un regalo nuevo, y no corno un dogma antiguo que la persona ya no valora. Es fresca y todos corren a recibirla. A sí establece el versículo “Y estas palabras que Yo te ordeno hoy estarán sobre tu corazón” (Devarim –Deuteronomio- cap. 6 vers.6,). Cantamos y bailamos por horas alrededor de la bimá (la plataforma donde la Torá es leída), sostenemos la Torá, y expresamos nuestra felicidad al tener la oportunidad de acercarnos a D’os”.

El día siguiente a Simjat Torá se llama «Isru jag» y está vinculado a la festividad, efectuándose ese día comidas semifestivas.

Lecturas de la Torá y de la Haftará en Simjat Torá

Como explicamos en Simjat Torá se leen tres secciones distintas de la Torá, a saber:

1) Vezot HaBerajá: Devarim (Deuteronomio) cap. 33 vers. 1 a cap. 34 vers. 12.

2) Bereshit: Bereshit (Génesis) cap. 1 vers 1 a cap. 2 vers. 3.

3) Mafitir: Bamidabar (Números) cap. 29 vers. 35 al vers. 39.

Haftará: Iehoshúa (Josue) cap. 1 vers. 1 a vers. 18.

Resumen de la Parashiot y Haftará

Vezot HaBerajá es la última de las 54 parashot en que se encuentra dividida la lectura anual de la Torá, y la única que no se lee en un Shabat determinado del año sino en Sinjat Torá. La misma contiene las bendiciones que Moshé dio a cada una de las doce tribus de Israel antes de su muerte. Similares a las bendiciones de Iaakov a sus doce hijos cinco generaciones antes, Moshé asigna y capacita a cada tribu en su rol dentro de la comunidad de Israel. Luego Vezot Habrajá relata como Moshé sube al Monte Nebó, desde donde ve la Tierra Prometida. «Y Moshé, el sirviente de Di-s, murió allí, en la Tierra de Moab por boca de Di-s…y nadie conoce su lugar de sepultura hasta el día de hoy». La Torá concluye mencionando que «Desde entonces no hubo otro profeta como Moshé en Israel, a quien D’s conoció cara a cara…y con la mano poderosa y las grandes temibles acciones que Moshé hizo frente a los ojos de todo Israel».

Inmediatamente de concluir la lectura de la Torá, se comienza nuevamente leyendo el primer capítulo de Bereshit que describe la creación del mundo en seis días por D’s, y el cese de trabajo en el séptimo día, al cual D’s santificó y bendijo por sobre el resto de los días.

Por su parte la Haftará establece que a Iehoshúa, el sucesor de Moshé en la conducción del pueblo, D’s le comunica cuáles serán los próximos pasos a seguir. Según el Rabí Meir Simjá Hacohén (1843 – 1926) en su libro «Méshej Jojmá», enseña que esta sección del libro de Iehoshúa ha sido elegida para leerse como la Haftará de parashat Vezot Haberajá, para mostrar que la Torá es y será inmutable y ningún profeta podrá cambiar nada de ella; pues le dijo D’os Iehoshúa: «No se moverá este libro de la Torá de tu boca y meditarás en él de día y de noche… entonces tendrás éxito en tu camino y serás inteligente».

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