La historia de la madre terrorista palestina que inspiró una serie de Netflix

La mujer se acercó al puesto de control del cruce de Erez, entre la franja de Gaza e Israel, alegando que su tránsito a Israel obedecía a un tratamiento médico pendiente.

Cuando el detector de metales se activó, la renqueante mujer aludió a una supuesta pieza de platino que tenía en su pierna debido a una lesión, por lo que inició una revisión manual por parte de una mujer del equipo israelí de seguridad. Durante la espera por la revisión, la palestina detonó la carga explosiva de dos kilogramos que llevaba escondida. La explosión se produjo en un pequeño y confinado recinto cuyo techo voló por los aires y el efecto destructivo en los cuerpos de las victimas fue demoledor.

Vía Aurora

La mujer se llamaba Reem Saleh Riyashi y tenía 22 años de edad cuando logró su supuesto sueño de adolescente de convertir su cuerpo en esquirlas que mataran a los sionistas. Riyashi tenía dos hijos en ese momento, Obedia, varón de tres años y Doha, hembra de dieciocho meses de edad.

La terrorista suicida hizo su cálculo y esperó el momento en que se vio rodeada de los que suponía agentes israelíes para activar el explosivo, asesinando a Tzur Or, de 20 años; Andrei Kegeles, de 19 años; Gal Shapira, de 29 años y Vladimir Trotinsky de 22 años. Además de otros siete israelíes heridos, también fueron afectados por la explosión cuatro compatriotas de la terrorista.

En el seno de la particular cultura de violencia de los seguidores del grupo terrorista Hamas y de otras organizaciones que hacen vida en la sociedad palestina, la inmolación de la mujer fue tomada como un acto heroico y utilizado para seguir incitando a la violencia. La participación de mujeres en actos de terrorismo no era cosa común, pero tampoco era rara. Sin embargo, esta fue la segunda vez que una mujer con hijos ejecutaba una acción de este tipo.

Los familiares de la mujer se regodearon en el gozo y el honor de tener una “mártir” en la familia. El ceremonial funerario se llevó a cabo con las condiciones con las que se honra un héroe nacional y su relevancia trascendió el llamado territorio palestino hasta los países árabes, donde se suele alabar este tipo de asesinatos y atentados perpetrados por los “hermanos palestinos”.

Los pequeños huérfanos de la terrorista hasta fueron invitados de honor en esos particulares programas infantiles de la televisión palestina donde a petición de la desenvuelta niña que hace de presentadora, con su media lengua infantil y tierna pronunciación, contaron orgullosamente sobre el número de asesinados por su madre.

Incluso fue producida una pieza musical y un video-clip de amplia difusión en los medios en árabe, en el que su hija le canta a ella y le dice “en vez de llevarme a mí, llevaste en brazos una bomba”.

De esta forma, Reem Saleh Riyashi se convirtió en una notoria operativa del grupo terrorista Hamas, tal como lo atestigua su video de despedida, pieza utilizada para la publicidad de las organizaciones terroristas promotoras. En su debut audiovisual Riyashi explicaba las razones de su inmolación, rememoraba sus (supuestas) ilusiones de adolescente idealista [y criminal] y claramente explicaba que el gran amor que sentía por sus hijos no se podía comparar con su deseo de conocer a Dios. Parecía claro que esas eran las loables razones por las cuales se inmolaría.

Sin embargo, los servicios secretos israelíes descubrieron lo que podía ser la verdadera razón detrás de tan atroz decisión de una madre de dos infantes: el honor bajo la óptica árabe.

El hecho llamó la atención de los especialistas de la inteligencia israelí: ¿Cómo es posible que una madre de dos criaturas optara por el suicidio nacionalista?

Así que abocaron recursos para estudiar esa anomalía, y así fue cómo descubrieron que la infidelidad de Riyashi, develada por su marido, fue la razón decisoria.

Según los reportes, la mujer estaba casada con un agente del Hamas, pero sostuvo un amorío con otro operativo del mismo grupo. Debido a que bajo la narrativa islámica y árabe, por extensión, la mujer siempre es la culpable de incitar a los hombres a participar en el adulterio. La única responsable del asunto fue Riyashi, de modo que ella y solo ella debía pagar las consecuencias por haber deshonrado a su propia familia y a la de su esposo.

Riyashi se enfrentaba a una muerte vergonzosa que transcendería a su familia y a su descendencia. Fue entonces cuando las retorcidas mentes alumbraron una idea que salvaría a la mujer de tan reprochable suerte. Mejor que morir como adúltera era morir como mártir.

A partir de ahí y tras obtener el permiso del líder del Hamas, Ahmed Yassin, se planificó el ataque suicida que serviría a los fines de Hamas y que limpiaría cualquier mácula que pudiera cernirse sobre la honra de la mujer y su esposo.

Se preparó entonces la escena en la que Reem Saleh Riyashi aparecería como operativa de Hamas. En el video luce el atuendo estándar del combatiente suicida, franja en la frente muy nueva y brillante, fondo con imágenes alusivas a la causa, llamativo y nuevo uniforme camuflado de combate. En una sesión de fotos además alternó en sus brazos a su hijo, con la AK y el Korán.


En la estrategia fraguada seguramente por los principales afectados, el agraviado esposo y el descubierto amante, el secreto era crucial, por lo menos para que la masa seguidora del fundamentalismo de Hamas creyera el cuento y lo siguiera con fervor, sin excusas para denigrar de la heroica madre que sacrificaba su vida por un bien más alto.

Al final, los terroristas nunca pueden dar por cierto su futuro. La trama descubierta por el Shin Bet (agencia de inteligencia Israelí) fue publicada y hasta cuenta con un documental de 45 minutos de la cadena online Netflix que la analiza en detalle como parte de la serie “Terrorism Close Calls”.

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