Cómo afecta el conflicto con Gaza en las elecciones en Israel

Antes de partir de regreso desde Washington a Israel, el primer ministro Benjamín Netanyahu expresó que los próximos comicios no son un factor de consideración para decidir las acciones israelíes con respecto a la escalada de violencia en la Franja de Gaza. Probablemente, haya una importante cantidad de analistas y una mayoría enorme de ciudadanos a pie que sospechan que lo contrario es cierto. Pero también eso vale para Hamás.

(Vía Aurora)

El grupo terrorista que controla Gaza seguramente estima que Israel está muy poco dispuesto a meterse de lleno en una guerra total en la Franja, que podría durar varias semanas y requerir el ingreso de fuerzas de tierra con la posibilidad de bajas entre los soldados. Posiblemente, esa sea una de las razones que llevaron a Hamás a tensar la cuerda y lanzar tres misiles contra Tel Aviv en un lapso de apenas dos semanas.

Eventualmente, la organización terrorista islámica está sintiendo la presión de la población agobiada por las malas condiciones humanitarias, a las que se suma la falta de agua potable. A pesar de ser reprimidas con brutalidad, las manifestaciones y expresiones de protesta contra la desastrosa estrategia de Hamás se multiplican en la Franja. Y el grupo debe estar calculando que es “ahora o nunca” el momento para desviar la atención y quitarle concesiones a Israel.

Paradójicamente, el problema es que a dos semanas de los comicios parlamentarios, el Gobierno no puede ni remotamente ceder porque perderá las elecciones. Entonces, las Fuerzas de Defensa de Israel reciben la ritual autorización de bombardear en respuesta símbolos (la oficina del líder, Ismail Haniyeh, centros de comando de la Inteligencia Militar y de la Seguridad Interior) y otros activos de Hamás, por supuesto vacíos. Aparentemente, hasta la próxima vez, que se supone que puede estar muy cerca.

El 30 de marzo, Hamás conmemora el primer aniversario de las manifestaciones encuadradas bajo el eslogan de la llamada “Gran Marcha del Retorno” (en coincidencia con el “Día de la Tierra”), y sumado a la renovada tensión en el Monte del Templo y otros elementos, sugieren un cóctel explosivo. Además, no es para desestimar que un grupo relativamente pequeño como Hamás podría considerar la posibilidad de interferir en las elecciones de Israel como una victoria táctica de enormes proporciones. Todos estos desarrollos apuntan aparentemente a una primavera caliente.

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