Beate y Arno Klarsfeld, los «cazadores de nazis más famosos de la historia», fueron homenajeados en la Cámara de Diputados de la Nación

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El martes por la tarde en el Salón Delia Parodi de la Cámara de Diputados se le rindió un homenaje a Beate y Arno Klarsfeld (el hijo de Beate y Serge Klarsfeld).

Por iniciativa de los Diputados Fernando Iglesias y Waldo Wolff se realizó en la Casa de los Representantes del pueblo de la Nación, a quienes se han dedicado a lo largo de muchos años a perseguir nazis por el mundo.

En 1968, Beate se hizo mundialmente famosa por la cachetada que le propinó al canciller alemán Kurt Georg Kiesinger, quien había sido vicedirector de propaganda radiofónica durante el nazismo.

Uno de los grandes logros de la pareja fue haber atrapado al oficial de la Gestapo Klaus Barbie, quien vivía tranquilamente en Bolivia, y dar con el paradero del nazi Walter Rauff en Chile. Además, lograron llevar a juicio en Alemania en 1979 a Kurt Lischka, Ernst Heinrichsohn y Herbert Hagen, tres nazis responsables de la deportación de miles de judíos de la Francia ocupada.

En mayo de 1977, Beate visitó Argentina en plena dictadura para condenar las violaciones de los derechos humanos y advertir sobre el aumento del antisemitismo en el país. Luego viajó a Uruguay para difundir un mensaje similar. Tanto Beate como Serge cumplieron penas de prisión por sus actividades y sufrieron amenazas y atentados, de los cuales salieron ilesos. Ambos fueron distinguidos por los Gobiernos de Francia y Alemania y la UNESCO los ha declarado embajadores honorarios, entre muchos reconocimientos.

Desde 2016, Beate cuenta con la nacionalidad israelí “por su contribución al pueblo judío”. Arno Klarsfeld es el hijo de Serge y Beate Klarsfeld. Como abogado, participó en los procesos contra ex funcionarios del régimen colaboracionista de Vichy como Paul Touvier (1994) y Maurice Papon (1998) en representación de la Asociación de Hijos e Hijas de Deportados Judíos en Francia (FFDJF).

Entre las muchas personalidades presentes se encontraban el Presidente de la DAIA, Jorge Knoblovits, quien expresó: Mi papá tuvo que huir de Europa en guerra y encontró espacio en América Latina. En un país como la República Argentina. Un país donde la memoria es un algo que a veces olvidamos paradójicamente».
«En un país donde hay tantos sobrevivientes de la Shoa, un país donde ha habido víctimas de una dictadura militar atroz, un país que sufrió dos atentados que aún no han sido resueltos, es un país que se ha quedado muchas veces sin memoria».
«Hay que seguir combatiendo el discurso del odio y sensibilizarnos. Cuando nos acusan de traer la memoria y nos dicen que vamos al pasado, nosotros siempre decimos que es un error; estamos yendo al futuro»

Previamente el diputado Fernando Iglesias dijo, refiriéndose a Beate y Arno: «La presencia de ambos convoca a la razón y a los sentimientos. Convoca a nuestro corazón y a nuestra mente. El corazón del lado de la sensibilidad de esa angustia, de ese dolor que no termina nunca y que no terminará nunca porque nos ha sucedido con la Shoá y la vergonzosa cobertura que tuvieron muchos de los responsables. Inclusive en nuestro país es un dolor que no terminará nunca para la humanidad y estará siempre presente acaso su más grande tragedia. Ese dolor que sentimos cada vez que participamos de los actos de la AMIA, de la DAIA que conmemora el Holocausto o cuando visitamos y he ido a Auschwitz y ver esa desolación, ese lugar en donde uno se siente o avizorando cómo podría ser el infierno. Pero yo creo que convoca también a la razón porque empezamos a ver en el inicio de este siglo reaparecer viejos fantasmas de inicios del siglo anterior. Y por eso es extremadamente importante cada pequeño acto que hagamos en contra de la discriminación, del antisemitismo, de la intolerancia y del nacionalismo. Entendido el nacionalismo no por el legitimo amor de cada uno a su propio país sino como la idea estúpida de que nuestros intereses tienen que prevalecer sobre los de nuestros vecinos. La idea de que a través de que un solo país puede salvarse solo a contramano del mundo. De que un país tiene destino en un mundo sometido al caos y a la guerra. Y no es casual que veamos la repetición de viejos modelos nacionalistas, populistas y autoritarios tanto a la derecha como a la izquierda del arco político que vuelven a esgrimir las viejas ilusiones, los viejos fantasmas. Yo he escuchado muchísimas críticas sobre la ONU y la Unión Europea y comparto esas críticas pero no podemos olvidar que hasta antes de su creación o sea a los 30 años anteriores a la creación de ambos, sufrimos dos guerras mundiales y el más terrible Holocausto de la historia de la humanidad y que a partir de su creación hemos tenido muchos problemas, muchas dificultades pero no hemos pasado de nuevo por eso».

Por su parte, quien llevó adelante esta iniciativa, el diputado Waldo Wolff, expresó: «Es interesante recibir a las celebridades que estamos recibiendo en esta casa, que es la representación del pueblo. Somos un país con gente muy diversa, de distintos colores, de distintas tomadas, de distintos lugares que arribaron nuestros antepasados y todavía el país sigue discutiendo si tienen que seguir luchando por un pensamiento único o si nuestra identidad es la suma de todas nuestras identidades. Nosotros nos sentimos muy orgullosos muchos del país que tenemos. Un país que tiene su constitución, un preámbulo que le da la bienvenida a todos los hombres del mundo que viene a habitar el suelo argentino. Muchos familiares de nosotros  vinieron escapando del horror a este país que además de tener ese preámbulo tiene un articulo que promueve y pregona la libertad de culto, el articulo 14 que dice que cada uno puede profesar el culto que desea y también tiene una ley antidiscriminatoria que es la 23.592 que es una ley que viene justamente a contrapesar la discriminación. Sino hubiese habido discriminación no hubiera habido necesidad de proponer esta ley. Como seguramente no hubiera habido nazis, no hubiera tenido la necesidad de tener la fama que por suerte tienen ellos de haber luchado para atraparlos. Pero también nuestro país tiene muchas cosas por los cuales avergonzarse. En un país donde ingresaron criminales nazis como Erich Priebke, Eduard Roschmann el carnicero de Riga, el tristemente célebre Josef Mengele y Adolf Eichmann, quienes ingresaron en el año 1950. Lo digo tal cual lo decía el Presidente de la DAIA (Knoblovits) , es importante refrescar la memoria. Yo soy hijo también de un inmigrante alemán, judío. En este país vivo con mucho orgullo mi condición de diputado nacional por la Provincia de Buenos Aires. Provincia en la que vivo, la que habito con mi familia, pero también en esta democracia fui señalado como judío por caracterizadas personas figuras de la política nacional. Fui acusado de ser agente del Mossad. Fui junto a otros miembros de la colectividad judía acusado de traición a la patria formalmente por mi condición de judío, por representar intereses económicos y corporaciones extranjeras. Lamentablemente las mismas acusaciones por los cuales mis abuelos estuvieron que escapar de Alemania. Son días difíciles para nuestra república en la que muchos tenemos mucha autocrítica que hacer. Todos como sociedad debemos tener mucha autocrítica que hacer. Lo primero que tenemos que hacer es no callarnos. Nadie en la construcción de esta república en los más de 200 años que llevamos esta libre de culpa y cargo por estar en el lugar donde estamos. Vuestra visita (Baete y Arno) en lo personal es una bocanada de aire fresco, es esperanzadora, nos muestra que todavía hay verdaderos ídolos, hay verdaderos ejemplos que no son de barro, que no son frívolos. Su cachetazo aún así desde la oposición es la muestra de que nunca hay que quedarse callado».

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