Resultado final de las elecciones en Israel: Azul y Blanco, 33 escaños y Likud 32

La formación Azul y Blanco (Kajol Laván), de Benny Gantz, se ha impuesto con 33 escaños en el recuento final de las elecciones del pasado día 17, por delante del Likud de Benjamín Netanyahu, que ganó un escaño en el recuento final 17 de septiembre para quedarse con 32.

El Comité Electoral Central publicó los resultados oficiales, que restaron un escaño al ultraortodoxo ashkenazí Judaísmo Unido de la Torá (Iahadut Hatorá) y sumaron uno al Likud y que serán presentados hoy al presidente del país, Reuvén Rivlin.

El reparto final de escaños en la Knéset de 120 parlamentarios queda así:

Azul y Blanco: 33; Likud: 32; Lista [Árabe] Conjunta: 13; partido ultra ortodoxo sefaradí Shas: 9; Israel Nuestro Hogar (Israel Beitenu): 8; Judaísmo Unido de la Torá: 7; Yemina: 7; Laborismo-Guesher: 6; Unión Democrática: 5

La alteración de un escaño se da tras una investigación sobre un posible fraude en varias estaciones de voto, del que no se han ofrecido detalles.

El cambio no altera el peso de los dos principales bloques políticos, el de derecha y ultraortodoxos, que mantiene 55 escaños, y el de centro, izquierda y parte de los árabes de la Lista Conjunta, que cuenta con 54.

Así, continuarán los esfuerzos que impulsa Rivlin para que Netanyahu y Gantz logren pactar un gobierno de unidad nacional, probablemente con alternancia entre el Likud y Azul y Blanco en la jefatura de gobierno, una fórmula que ya se ha utilizado en el pasado en Israel.

Los equipos negociadores de ambas formaciones mantuvieron ayer su primer encuentro y los dos líderes deberán reunirse hoy con Rivlin para informarle de los avances.

Según los medios, estuvieron tratando sobre posibilidades de alternancia, reparto de ministerios y cuestiones de separación de religión y Estado, como el transporte público en shabat y el matrimonio civil, inexistente en el país.

El Likud insiste en negociar como parte del bloque de derecha y religioso, con el que ha firmado un acuerdo para mantenerse unidos y entrar juntos en un posible ejecutivo, algo que dificulta los pactos, ya que Azul y Blanco tiene planteamientos que chocan con los ultrarreligiosos y, además, no quiere que Netanyahu sea primer ministro mientras pesen sobre él acusaciones de corrupción. EFE y Aurora

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