Más de 100 mil personas participaron en las plegarias de “Slijot” en el Muro de los Lamentos de Jerusalén

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Poco más de 100 mil personas participaron en el Muro de los Lamentos o “Kotel Hamarabí”, en la ciudad vieja de Jerusalén, en las plegarias de “Slijot” para pedir perdón de cara a la festividad de Iom Kipur.

(Vía Aurora)

Las plegarias de Slijot estuvieron encabezadas por los dos rabinos jefes de Israel: el sefaradí Itzhak Yosef y el askenazí David Lau, junto con el rabino del Muro Occidental Shmuel Rabinowitz, el intendente de Jerusalén, el ministro de Seguridad Interior, Gilad Erdan, y el diputado Gabi Ashkenazi, que preside la Comisión de Exteriores de la Knéset (Parlamento).

La Fundación del Patrimonio del Muro Occidental estimó que un millón y medio de personas visitaron el “Kotel” durante el mes Elul, del calendario hebrero, que precede a las festividades de Rosh Hashaná y Iom Kipur y los 10 días entre el año nuevo y el día de expiación.

Rabinowitz manifestó que fue «conmovedor ver a los creyentes venir a todas horas, día y noche, y unirse a decenas de miles de extraños, incluidas personas muy diferentes, y sumarse para derrumbarse barreras. No hay nada más judío que eso. Las tribus de Israel se unieron, de una manera que solo el Muro Occidental puede hacer».

A la media noche del lunes, la absolución de los votos (Hatarat Nedarim) dio inicio al rezo de las «slijot», oraciones de arrepentimiento que los judíos llevan siglos entonando en los días previos a las fechas más sagrada de la religión hebrea.

«Es el último día que los judíos pedimos el perdón antes de Iom Kipur y rezamos para que Dios nos perdone y empecemos el año nuevo renovado, sin lo malo que hicimos», explica Yousef Oyahon, de la ciudad de Ramle.

El rabino jefe del Muro Occidental (Muro de los Lamentos), Shmuel Rabinowitz, abrió el rezo, en el que estuvieron presentes el gran rabino sefardí (de los judíos de España y norte de África), Yitzhak Yosef, y el gran rabino ashkenazí (de los judíos de origen europeo), David Lau. Y cada comunidad incluye sus variantes en la recitación, con poemas diferentes y tonalidades, aunque Oyahon asegura que «el significado es el mismo»: el arrepentimiento y el perdón.

Las oraciones de «slijot» son cada año más populares y concentran no sólo a los observadores más practicantes sino a miles de israelíes, especialmente jóvenes, que llenan la Ciudad Vieja de Jerusalén, en el este de la urbe.

Amigos y familias se encuentran en la amplia explanada frente al lugar de culto judío más sagrado, el Muro, y se desean los unos a los otros que, que en el Día de la Expiación o Yom Kipur, Dios los inscriba en el libro de la vida durante el próximo año.

Según la tradición, Dios escucha las súplicas y rezos una vez al año con el fin de perdonar, pero como Ohayon considera consiste también en tomar la fuerza suficiente para que los hombres y mujeres también se perdonen entre ellos.

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