Los puntos clave del «Acuerdo del Siglo»

Las declaraciones conjuntas de Trump y Netanyahu, junto con la difusión del documento de 181 páginas, provocaron reacciones y especulaciones en todo el mundo. Principales conceptos de la propuesta que, a través de la fundación de un Estado palestino, pretende solucionar un conflicto histórico en la región.

Con los ojos de los principales líderes internacionales puestos en la Casa Blanca, el presidente Donald Trump dio a conocer su tan esperado plan de paz en Medio Oriente el pasado martes.
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, se unió a Trump en una conferencia de prensa y comparó dicho acontecimiento con el reconocimiento del presidente Harry Truman al Estado de Israel en 1948.
En el sentido más básico, el plan propone una solución de dos Estados. Pero las declaraciones de Trump y Netanyahu, junto con el texto de 181 páginas, ya han provocado una ola de especulaciones y más que un poco de confusión.

A continuación se desglosan algunos de los componentes del plan y lo que significarán en el futuro:

Dos Estados, algo así
En esencia, el plan propone una solución de dos Estados, idealmente imaginando un Estado palestino autónomo. Esta línea de pensamiento, respaldada por cada presidente de los Estados Unidos desde Bill Clinton en la década de 1990, ha perdido algo de apoyo desde que Trump asumió el cargo.
Sin embargo, como destacó el embajador estadounidense David Friedman en una llamada telefónica con periodistas tras la conferencia de prensa, Israel mantendría el control de seguridad sobre toda la tierra que incluiría un Estado palestino. Entonces, a pesar de que los palestinos tendrían su propio sistema de gobierno en todo su Estado, las fuerzas israelíes aún podrían patrullar y ejercer su voluntad en el área «desde el río Jordán hasta el mar Mediterráneo», como la describió Friedman.
Así es esencialmente cómo actúan hoy en día los soldados israelíes: no son una presencia constante en las áreas palestinas, pero entran y salen cuando necesitan hacerlo.
Sin embargo, otra disposición del plan, que permite a los palestinos moverse libremente entre las zonas de Judea y Samaria, y Gaza, representaría un cambio importante. Los palestinos actualmente no pueden moverse entre las dos áreas sin la aprobación israelí, que rara vez se otorga. Las familias y amigos ya no estarían separados como lo están ahora.
Fronteras para un Estado palestino
El plan también contiene algo que las propuestas pasadas de Estados Unidos no han incluido: un mapa específico que delinee cuáles serían las potenciales fronteras estatales israelíes y palestinas.
El Estado palestino propuesto consistiría en la mayor parte de Judea y Samaria (alrededor del 80%, según las estimaciones), el territorio en su mayoría sin desarrollar entre Jerusalem y Jordania, y Gaza, la franja de tierra en el medio de la costa occidental de Israel.

El plan también deja la posibilidad de agregar más tarde el llamado «Triángulo», una colección de pueblos árabes adyacentes a Judea y Samaria pero parte de Israel, a un Estado palestino si ambas partes están de acuerdo.

Movimientos controvertidos
Según el plan, partes controvertidas de Judea y Samaria se convertirían en territorio israelí oficialmente reconocido.
Esto incluye a todas las «comunidades» israelíes que están repartidas por todo el potencial futuro Estado palestino, así como el Valle del Jordán, la franja de tierra estratégicamente importante que Israel ha controlado en gran medida desde la Guerra de los Seis Días en 1967.
Un período de cuatro años
El plan da a los israelíes y palestinos cuatro años para aceptar estas fronteras.
Netanyahu anunció en la conferencia de prensa del martes que, durante ese tiempo, Israel congelará cualquier nueva construcción de asentamientos que infringirían el Estado palestino descrito en el plan de paz.
Sin embargo, también destacó que buscará inmediatamente «aplicar sus leyes» a los asentamientos existentes y al Valle del Jordán.
Semántica sutil
Para algunos, esto puede parecer que Netanyahu está utilizando la publicación del plan como una oportunidad para anexar ese territorio de inmediato, como lo ha deseado durante mucho tiempo.

Netanyahu tuvo cuidado de no usar la palabra «anexo» en sus comentarios del martes, prefiriendo el uso de «aplicar su ley». Esa podría ser su forma de hacer que la jugada dramática sea más aceptable para la comunidad internacional, que sin duda criticará al líder israelí.

Hamás debe desaparecer
Otra parte clave del plan implica el desmantelamiento de Hamás y la Jihad Islámica, dos grupos palestinos vistos como terroristas por una gran parte de la comunidad internacional. Hamás actualmente gobierna Gaza con un puño de hierro, por lo que eliminarlo cambiaría significativamente la franja costera.
Los funcionarios palestinos también tendrían que aceptar detener su política de pagar a las familias de los terroristas que atacan a los israelíes.
Tren de alta velocidad y otros incentivos
El plan también apunta a crear una conexión ferroviaria de alta velocidad entre Judea y Samaria y Gaza, las dos áreas palestinas que se encuentran físicamente aisladas debido a las políticas de seguridad israelíes.
La parte del «Plan Económico Trump» del documento señala que el acuerdo tiene el «potencial para facilitar más de U$S 50 mil millones en inversiones en diez años». No entra en detalles sobre de dónde vendría eso, pero probablemente significa Estados Unidos y una coalición de Estados árabes que apoyan el plan.
Escasas posibilidades de éxito
Es seguro decir, al menos a esta altura, que las posibilidades de éxito del plan, en el sentido de que los palestinos lo acepten, son casi nulas.
Esto se debe a que el mero lanzamiento de este plan es una gran victoria para Netanyahu, y codifica el apoyo total de Estados Unidos a la eventual anexión por parte de Israel de los asentamientos de Judea y Samaria y el Valle del Jordán, los cuales Israel argumenta que es vital para su seguridad y parte de su legítimo territorio ancestral.

Lo único que podría preocupar remotamente al primer ministro de Israel, es cómo el congelamiento de asentamientos propuesto será visto entre los colonos israelíes, un grupo demográfico al cual ha cortejado ferozmente, especialmente desde 2015.
Trump probablemente espera que esto le dé un impulso no solo en Israel, donde los aspectos clave del plan son populares, sino también en casa, donde continúa su juicio de destitución. La presentación del plan también podría ser una estrategia para distraer la atención de algunos estadounidenses del juicio.
La trama se ha intensificado considerablemente para Benny Gantz, el rival político de Netanyahu. Dado que Gantz ha descartado la idea formar un gobierno de rotación con Netanyahu, es notable que haya respaldado completamente el plan (al menos según Trump).
Esto podría indicar que hay alguna forma de reconciliación en el horizonte antes de otra ronda electoral el 2 de marzo, la tercera en menos de un año.
En cuanto a los palestinos, se opusieron al mapa en el plan desde el principio. La falta de control de seguridad propuesta será vista como un factor decisivo, y los asentamientos israelíes en Judea y Samaria les presentarían todo tipo de complicaciones.
Pero incluso si los palestinos rechazan por completo el plan, ¿podría impulsar una nueva serie de conversaciones entre Netanyahu y el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas? Tendremos que esperar y ver.

Ynet en Español

 

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