Cierran las puertas de los kibutzim a los no residentes en Israel, debido al coronavirus

Kibutzim cerrados. Israel- coronavirus
Kibutzim cerrados. Israel- coronavirus

El gobierno israeli continúa evaluando poner a ciertas ciudades y pueblos en cuarentena en un intento de aplanar la curva de infección de coronavirus. Algunas comunidades aisladas han decidido tomar tomar cartas en el asunto por su propia cuenta.
Docenas de kibutzim israelíes, un tipo de comunidad cooperativa agrocultural muy común alrededor del país, han decidido en los últimos días negar la entrada a no residentes. Estas iniciativas locales son ejecutadas con la ayuda de voluntarios que operan las puertas de entrada del kibutz y aseguran que quienes quieren entrar tienen permitido estar en el área de acuerdo con las restricciones del gobierno.
Desde el jueves, los israelies están restringidos a alejarse no más de 100 metros de sus casas, fuera de ciertas excepciones como necesidades médicas o la compra de provisiones y otras necesidades esenciales. El comercio en línea, que incluye envio puerta a puerta, también está permitido para todos los negocios y restaurantes

El consejo regional de la Alta Galilea, que consiste de 29 kibutzim en el norte de Israel, recomendó la semana pasada que los kibutzim bajo su jurisdicción prohíban la entrada a no residentes. “Nuestra recomendación es que cierren sus puertas y sólo permitan la entrada de residentes y gente con autorización como trabajadores de fábricas. Estamos tratando de encontrar el balance correcto entre continuar nuestra vida normal y prevenir tanto como sea posible la entrada de gente ajena al kibutz”, escribió Giora Zeltz, jefa del consejo regional de la Alta Galilea en un memorándum.

Zeltz agregó que cualquier pedido de comida, sea de supermercados o restaurantes debe ser dejado en la entrada del kibutz y recibido por voluntarios. Se pidió a los miembros de la comunidad que contrataron obreros para renovaciones u otros proyectos que los pongan en pausa para no alentar la entrada de trabajadores del exterior.
Zeltz reconoció que hay problemas legales en cuanto a si los kibutzim y otras pequeñas comunidades tienen permitido tomar sus propias decisiones en cuanto al aislamiento. “No quiero entrar en el debate legal, pero no estamos prohibiendo la entrada a nadie sino que explicamos la situación y la gente lo acepta. No estamos parándonos con armas en la puerta amenazando a nadie. La idea es negar la entrada a la gente que no tiene razón para entrar. Creo que muchas ciudades y pueblos harían lo mismo si pudieran.”
Consultado por este medio, el Ministerio de Justicia sólo comentó que no está al tanto del problema. El ministerio se negó a contestar si la práctica es legal.

Ynet en Español

 

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