A pesar de la reducción de las restricciones, muchas tiendas israelíes permanecen cerradas

Tiendas israelíes cerradas- coronavirus
Tiendas israelíes cerradas- coronavirus

Unos 200 de los minoristas más grandes del país, entre los que se encuentran los gigantes del rubo de la moda, como Castro y Fox, se han negado a reabrir sus puertas, exigiendo una compensación del gobierno por la pérdida de ingresos durante la cuarentena obligatoria destinada a combatir el COVID-19. Algunas pequeñas empresas se unieron a la protesta.

A pesar de la reducción de las restricciones para reactivar la economía, cientos de negocios en todo Israel permanecieron cerrados el domingo en señal de protesta por la falta de asistencia financiera del gobierno.
El viernes, el gobierno decidió permitir que todas las tiendas, peluquerías y salones de belleza puedan operar a partir del domingo por la mañana si cumplen con las pautas de salud destinadas a frenar la propagación del COVID-19.
La protesta está liderada por los propietarios de 200 grandes empresas israelíes, entre las que se encuentran los gigantes de la moda israelí, Castro y Fox, que exigen una compensación del gobierno por la pérdida de ingresos durante la cuarentena obligatoria de un mes destinada a combatir el coronavirus.

La Asociación de Cadenas de Moda y Comercio manifestó en un comunicado que abrir tiendas con limitaciones, sin una red de seguridad proporcionada por el gobierno, sólo empeoraría las pérdidas financieras.

«Nuestra propuesta de compensación es justa y mínima, y toma en consideración a los demás que necesitan fondos públicos», reza el comunicado.
La asociación exige que todas las empresas, que perdieron más del 25% de sus ingresos habituales durante la cuarentena, reciban una compensación que equivaldría al 5% de las pérdidas. Las compañías que perdieron más del 50% de sus ingresos recibirían una compensación equivalente al 10% de las pérdidas.
Las compañías también exigen ayuda financiera para cada empleado que regresa de una licencia no remunerada, así como un mayor respaldo del gobierno mediante entregas de préstamos comerciales a las empresas de la asociación.
Muchos propietarios de pequeñas empresas también decidieron permanecer cerrados y cuestionaron la medida impuesta de operar cumpliendo severas restricciones de salud pública.

Shani Nori Mamila, quien opera un salón de belleza en su casa, decidió el domingo que su local permaneciera cerrado. Según ella, las restricciones del Ministerio de Salud no permiten que las esteticistas regresen a trabajar. «Simplemente nos dejaron abrir para silenciarnos», dijo. «Existe un riesgo de infectarse en el salón», añadió.

Nori señaló que todo el equipo de protección necesario para trabajar lo paga con su propio dinero, en tanto que las directivas de salud sobre desinfecciones y distanciamiento social son casi imposibles de cumplir.
«Mi salón se ha convertido en un quirófano», indicó Nori. «Tengo que asignar un área separada para que los clientes esperen fuera de mi negocio”, agregó.
Nori explicó que si se expone al virus, no tendrá derecho a licencia por enfermedad, y exigió que las esteticistas y otras pequeñas empresas sean obtengan el respaldo del Estado en tales escenarios.

Otros dueños de negocios que abrieron el domingo acogieron con beneplácito el alivio de las restricciones.

Tomer Or, quien durante los últimos 17 años ha operado una barbería en la ciudad de Pardesiya, en el centro de Israel, llegó el sábado por la noche para prepararse para la reapertura del domingo.
«Limpiamos todo y pusimos letreros en los que se detallan las nuevas restricciones en toda la tienda», dijo. «Preparamos mascarillas protectoras y desinfectantes. Por fin podemos volver a trabajar», añadió.
«A pesar de las restricciones, estamos trabajando”, concluyó.

Fuente: Ynet en Español

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