La Subsecretaría de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural del Gobierno porteño realizó en el día de hoy un homenaje a ex combatientes de la Guerra de Malvinas en Plaza San Martín. En el marco de ese reconocimiento, Vis á Vis dialogó con Norberto Kachani, uno de los tantos jovenes que fueron a pelear en 1982 de origen judío, quien nos contó sus sensaciones luego del evento.
«Fue muy gratificante, es lindo recibir estas caricias que nos hacen muy bien a todos los ex combatientes. Esto nos hace muy bien y nos pone muy contentos», contó Néstor quien destacó que este tipo de acontecimientos son «una caricia al alma, como dijo la vicejefa de Gobierno, Maria Eugenia Vidal, durante mucho tiempo este recuerdo no estuvo, y ahora es como que nos valorizan, hacernos sentir que estuvimos y fuimos parte de la historia del país».
Justamente, Vidal dijo hoy durante el acto que «Los argentinos vivimos muy de cerca esa guerra. Es nuestra obligación, sobre todo aquellos que no fuimos a las Islas, recordar y reconocer a los que sí lo hicieron. Este pequeño reconocimiento no es más que un deber hacia aquellos héroes anónimos que no salen en las revistas ni en las tapas de los diarios pero que arriesgaron su vida por nosotros, por nuestra patria y por nuestra soberanía».
Al hacer referencia a su origen judío y los graves hechos de
antisemitismo que tuvieron que vivir muchos soldados durante el
conflicto armando, Norberto explicó que «yo no tuve niguna situacion en
particular ni pasar por ese maltrato, solamente fue en una ocasion, pero
en Malvinas para nada, no tuve particularmente un problema por ser
judio». De todas maneras, reconoció que «conocí a compañeros que
tuvieron situaciones, estuve muchas veces con ellos, hoy justamente los
ví en el acto que se realizó hoy y también en AMIA y DAIA».
«Estos reconocimientos son una caricia al alma»
11º Festival Internacional de Cine Judío de Argentina
La 11º edición del Festival Internacional de Cine Judío de Argentina se está llevando a cabo en la Ciudad de Buenos Aires desde el 21 hasta el 27 de noviembre en el Cinemark de Caballito.
Hoy viernes 22 de noviembre del 2013
Horarios de proyección.
Cinemark Caballito, Sala 5.
11.30: CUESTION DE TAMAÑO
13.20: MI MEJOR ENEMIGO
15.30: WAGNER Y YO
17.20: DORFMAN ENAMORADA
19.10: HOLY ROLLERS
21hs.: CUESTION DE TAMAÑO
23hs.: UNA BOTELLA EN EL MAR DE GAZA
Programa para mañana sábado 23 de noviembre
12.40: SHOLEM ALEIJEM, Riendo en la Oscuridad
14.35: UNA BOTELLA EN EL MAR DE GAZA
16.35: DORFMAN ENAMORADA
17.55: MI MEJOR ENEMIGO
20.05: UNA BOTELLA EN EL MAR DE GAZA
22.25: CUESTION DE TAMAÑO
Trasnoche 0.15: MI MEJOR ENEMIGO
El detalle de las películas y más información puede encontrarla en http://www.ficja.com.ar/
Desayunos por la Diversidad
En el marco del ciclo “Desayunos por la Diversidad” que organiza la DAIA en su sede, en esta oportunidad recibió a Nancy Falcón, directora ejecutiva de la Centro de Diálogo Intercultural Alba.
Durante el desayuno, Falcón ilustró desde su formación musulmana, todos los aspectos que tienen que ver con su vida cotidiana, sus estudios, la visión del Corán acerca del rol de la mujer, la Modernidad, las distintas corrientes del Islam, y fundamentalmente, los aspectos del respeto a la otredad.
Asimismo, la DAIA le obsequió a Falcón el libro del 75º Aniversario de la DAIA, así como “Exclusión-Inclusión 2” que publica el Centro de Estudios Sociales de la entidad y tiene un capitulo sobre los Musulmanes en la Argentina, además de la revista “Compromiso”. Participaron del encuentro los integrantes de la Comisión de Diálogo Interconfesional de la entidad representativa de la comunidad judía, David Drukier, Fabián Miasnik, Luis Nimhauser y Alejandro Zuchowicki, además estuvo presente Héctor Polakoff, de la Comunidad NCI-Emanuel. Coordinó el evento el Secretario de la Comisión de Diálogo Interconfesional, Alberto Zimerman.
El complejo fenómeno de la diversidad
El temor a lo diferente
Si hiciéramos un recorrido histórico desde el Imperio Romano hacia el presente, y quizá antes también, es probable que observáramos que las sociedades, tanto occidentales como orientales, las más lejanas como las más cercanas, han tendido y tienden en la mayoría de los casos a organizarse homogéneamente, en otras palabras, a reproducir el modelo económica y políticamente dominante mediante la destrucción (desaparición) del diferente o su invisibilización (negación) o la obstaculización en su acceso a derechos. Las guerras y, en algunos casos las revoluciones, han intentado resolver las contradicciones resultantes de la confrontación entre dos o más modelos de poder, que contenían sendos proyectos de homogenización social, económica y política. Si bien es difícil sintetizarlo en la brevedad de este artículo, pero asumiendo el riesgo de esta afirmación, minoritarias han sido y son las propuestas que han transitado o transitan hacia la consolidación de la diversidad religiosa, cultural o social. La diversidad siempre debe instalarse como enemiga de la consolidación del poder hegemónico. Pareciera que la tendencia natural de la humanidad es a agruparse homogéneamente y que la aceptación de lo diferente, lo diverso, requiere de un proceso de debate en algunos casos, de lucha en otros, de instalación confrontativa con aquellos que se identifican como iguales, como pares y, en tanto tales, como referentes de lo que debe ser, de lo normal, como portadores de atributos incuestionables. En este sentido, Balibar (1991: 149)1 ha desarrollado el interesante concepto de “etnicidad ficticia”, entendiéndolo como la etnicidad fabricada. Dice al respecto, “ninguna nación posee naturalmente una base étnica, pero a medida que las formaciones sociales se nacionalizan, las poblaciones que incluyen, que se reparten o que dominan quedan ‘etnificadas’, es decir, quedan representadas en el pasado o en el futuro como si formaran una comunidad natural, que posee por sí misma una identidad de origen, de cultura, de intereses, que trasciende a los individuos y las condiciones sociales”. Esta concepción de la nacionalidad tratada como etnificación del origen de un pueblo, se instala como un factor determinante que divide a quienes se reconocen como los normales de aquellos otros que son tratados como los desviados. Para Balibar la “etnicidad ficticia” puede ser producida por dos vías diferentes, pero complementarias: la lengua y la raza. Ambas consideran que el carácter nacional es inmanente al pueblo y “se presentan como un destino”, como hechos de la naturaleza, como hechos que están dados incuestionablemente. La comunidad de la lengua permite que individuos de sectores sociales –clases sociales- muy diferentes estén comunicados entre sí por una cadena de discursos intermedios, como dice Balibar (1991: 151)2, “no están aislados, ni de hecho, ni de derecho”, de este modo, la comunidad de la lengua, naturaliza la desigualdad social. Compartir la lengua los iguala y diferencia de los otros, pero a la vez coloca la desigualdad social inherente a su pueblo en un plano secundario, a veces invisible. La escuela, es la principal institución en la que se produce etnicidad como comunidad de la lengua. Por otra parte, la comunidad de la raza etnifica la diferencia social, “dándole forma de división entre lo nacional ‘verdadero’ y lo nacional ‘falso’”, en otras palabras, entre lo normal y lo patológico y basándose en la idea de parentesco que se trasmite de una generación a otra, apelando a una cuestión biológica y espiritual que, si bien unifica, disuelve las diferencias sociales. Quien no reproduzca esta normalidad ocupará el lugar del desviado, de aquel que se aleja, incumple con estos criterios, que no son otra cosa que mandatos gestados al interior de esta cultura normal y hegemónica.
Un idea que ha estado presente en muchos pueblos, y lo sigue estando, es la de considerar que cuanto más nos mezclamos (entendido como acto de compartir proyectos, asociarse a partir de ideas y de intereses comunes, integrarse social, política y económicamente, construir una sociedad culturalmente plural) con ese “otro” extranjero, con ese “otro” cuyas creencias y prácticas culturales y religiosas son diferentes, muchas veces desconocidas, más se debilita, más se fragiliza nuestra identidad nacional. Hay una concepción mecánica y determinista del vínculo con el diferente que se condensa en esta noción de “mezcla”. Este modo de concebir las relaciones sociales con los otros, según Hannah Arendt (1987)3, proviene de fines del siglo XIX cuando se consideraba que la decadencia de la raza se debía “a la mezcla de sangres. Esto implica que en cada mezcla la raza inferior es siempre la dominante”. Extraña percepción a partir de la cual el “otro” inferiorizado, es dominante. Esta representación temeraria de mezclarse con el “otro”, pareciera que conlleva la idea de disolución de lo propio, de pérdida o, en el menos conflictivo de los casos, de confusión. Frente a este temor surge la necesidad de controlar a ese extraño, disciplinarlo, limitarlo en su acceso a derechos. La acción nacionalizadora, entendida como disolución o negación de la identidad del otro, expresa esa respuesta ante una imagen peligrosa a la que debe ponérsele límites. Se combate la heterogeneidad con una propuesta basada en la homogeneidad. Se evita la mezcla, desaparece la diferencia, buscando preservar al nativo. La cercanía y la libertad del “otro” es peligrosa para “nosotros”, resultan necesarios la distancia y los controles, se rechaza toda posible relación social igualitaria. El diferente ocupa un lugar, existe, como tal se lo reconoce, pero bajo condiciones (disciplinas) reguladas desde “nosotros”. La etnicidad ficticia y el temor a la mezcla conforman dos expresiones presentes, y muy vitales, en la vida cotidiana de la gran mayoría de los pueblos.
Cómo transita la diversidad en Argentina
La Argentina tiene una extensa y variada tradición migratoria externa. Desde fines del siglo XIX, con ritmos de diferente intensidad demográfica, y hasta mediados del siglo XX las migraciones de origen europeo, mayoritariamente españoles e italianos y en menor medida polacos, rusos, rumanos, alemanes, turcos –al interior de estos cinco casos, muchos de ellos eran de origen judío-, como también de otros lugares de Europa, llegaron a nuestras costas y se radicaron en el Area Metropolitana de Buenos Aires y, constituyendo agrupamientos más pequeños, en diferentes lugares del país. Durante todo el siglo XX y lo que va del XXI cruzaron nuestras fronteras personas de origen paraguayo, boliviano, chileno, uruguayo, peruano y de otros orígenes latinoamericanos. En diferentes momentos dentro de los últimos, aproximadamente, setenta años llegaron personas de origen asiático, japoneses primero, coreanos, chinos, entre otros, después y, en menor medida durante el siglo pasado, pero algo más intensamente en estos últimos quince años están llegando personas de origen africano, mayoritariamente, de la región subsahariana. Nacionalidades, costumbres, idiomas, religiones diversas acompañan y participan de la sociedad argentina desde sus orígenes.
Expresiones populares como “venimos de los barcos”, aludiendo a que nuestros orígenes están más allá del Océano Atlántico o “somos un crisol de razas” apelando a una metáfora que expresa la síntesis, la fusión, de orígenes nacionales y culturales tan diferentes, son consecuencia de esa realidad migratoria que nos acompaña desde nuestro nacimiento como nación soberana. Sin embargo, a esta diversidad que está en nuestras bases, en nuestros cimientos, que atraviesa a la mayoría de nuestras familias, no siempre la reconocemos y aceptamos como parte de nuestra identidad como pueblo. Es frecuente que nuestras relaciones sociales con los migrantes externos, a lo largo de nuestra historia y hasta el presente, se constituyan en relaciones desiguales, portadoras de cierto carácter conflictivo. Basta recorrer, de modo sintético pero suficientemente testimonial, diferentes hechos de nuestro pasado y nuestro presente, para entender que Argentina no se ha asumido aún como una sociedad étnicamente plural. La ley 4.144 de Residencia sancionada en 1902 –en medio de uno de los momentos de mayor intensidad migratoria de nuestra historia-, habilitaba al gobierno de turno, sin intervención de la justicia y en un plazo de 72 horas, a expulsar a los extranjeros que considerara incumplían con la norma. Esta ley tardó 56 años en ser derogada, durante más de medio siglo, con gobiernos democráticos y con gobiernos producto de golpes de estado, esta normativa amenazó el día a día de los migrantes externos. El calificativo peyorativo de “cabecita negra” y sus variantes estigmatizadoras instaladas a partir de fines de la década de 1940 con respecto a los migrantes internos y referida, también, a miembros de algunas colectividades sudamericanas. Las desapariciones, expulsiones y apresamientos de migrantes de los países limítrofes ocurridos durante la dictadura militar entre 1976 y 1983. El discurso xenófobo producido desde el poder político acompañado por algunos sectores del gremialismo y el empresariado en la década de 1990 con respecto a los migrantes de origen boliviano, paraguayo y peruano y, en alguna medida también hacia los de origen asiático, son otras de las expresiones xenófobas surgidas de ciertos núcleos de la sociedad civil y política, pero acompañadas por cierta indiferencia mayoritaria. En la actualidad encontramos evidencias empíricas de su continuidad como ha sido el conflicto en el Parque Indoamericano ocurrido a fines de 2010, acompañado de declaraciones y expresiones hostiles realizadas desde la sociedad civil y el poder político hacia migrantes de países limítrofes, principalmente bolivianos y verbalizaciones descalificadoras hacia las mismas colectividades en diferentes ámbitos públicos. Finalmente, diferentes manifestaciones antisemitas por medio de pintadas, ataques violentos a cementerios, uso de la web, agresiones verbales, etcétera, que si bien están localizadas en determinados grupos xenófobos, no dejan de formar parte de este mapa, en manera discontinua durante todo el siglo XX y lo que va del XXI, pero nunca ausente de la realidad de la Argentina diversa. Pero todos estos hechos, sumados a diferentes ataques individuales que han recibido y reciben personas de origen judío o de origen boliviano en diferentes lugares del país, chilenos en la región patagónica, entre otros, como así también los atentados a la Embajada de Israel y a la AMIA aún irresueltos, no son producto ni del azar ni de grupos demenciales, son la expresión social y política de una Nación. Cuando esto ocurre es porque la sociedad en su conjunto no toma conciencia o ha construido una falsa conciencia.
Este modo de manifestarse responde a códigos que atraviesan a los distintos actores sociales y a determinadas instituciones de modo tal que el decir y el hacer de algunos, es asumido como dichos o hechos naturales o normales por los otros. Se consolida, entonces, un código que establece quiénes tienen la condición jurídico-política de ciudadanos y quiénes no, quiénes se involucran en los distintos niveles de participación social, económica y política y quiénes quedan fuera. Un código que establece las diferencias entre lo normal y lo desviado, entre lo permitido y lo prohibido, un código de premios y castigos. Ese código es el resultado de una construcción histórica cuyo mandato ha sido concebir la idea de Nación como occidental, blanca y católica. Estos principios han atravesado las distintas coyunturas económicas y políticas y de este modo es necesario interpretar el fenómeno de la interculturalidad en Argentina. Más aún, desconocer ese código, los valores que están en juego, puede llevar a un análisis empirista de la realidad intercultural alejado de toda posible interpretación. Siguiendo a Benhabib (2005)4, caracterizo a este código como moral y hegemónico. Moral porque determina lo que debe ser y lo que no, lo permitido (lo que se espera) y lo trasgresor (lo prohibido). Hegemónico porque es funcional al polo dominante, porque lo legitima en tanto tal y se constituye como código único. Para Balibar (1991: 68)5 “el racismo es en sí mismo una historia singular” que toma del pasado una serie de acontecimientos que delimitan, que definen su lugar en el presente. Lejos de entender al racismo como una sucesión de hechos aislados, manifestaciones o “brotes”, advierte que se trata de un fenómeno integrado por acontecimientos del pasado que “se deben considerar como formaciones que siguen estando activas, en parte conscientes y en parte inconscientes, que contribuyen a estructurar los comportamientos y los movimientos que surgen de las condiciones actuales”. La realidad intercultural argentina no escapa a estas reflexiones, el modo como se administra la diversidad étnica en instituciones tales como la escuela, el poder judicial y las fuerzas de seguridad y el modo como se expresa la diversidad en distintos ámbitos públicos (la calle, los barrios, los estadios de fútbol, etc.), son escenarios que permiten caracterizar las relaciones interculturales como portadoras de núcleos o polos conflictivos.
Si bien contamos con la ley 23.592 que penaliza los actos discriminatorios y con la ley de migraciones 25.871 que regula la admisión, el ingreso, la permanencia y el egreso del país de personas extranjeras, configurando un marco normativo garantista de los derechos de las personas, no implica esto que la razón de ser de estas leyes se reproduzca en el mismo sentido a lo largo de toda la sociedad civil y política del país. Lejos de ocurrir, como señalara en el párrafo anterior, a lo largo de estos últimos ciento diez años diferentes colectividades –de origen europeo a comienzos del siglo pasado, de origen sudamericano y asiático posteriormente, de origen judío en diferentes momentos- padecieron y padecen un trato diferencial inferiorizador, estigmatizante, agresivo, que me lleva a expresar que el acceso a derecho de estas personas, independientemente del valioso marco normativo que contamos, sigue siendo inestable y contradictorio.
Por Néstor Cohen – Congreso Judío Latinoamericano
«Estamos a la vanguardia de toda América Latina en el diálogo interreligioso»
El director ejecutivo de B´nai B´rith Argentina, Jorge Burkman, habló con Vis á Vis tras el reconocimiento de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires a dicha institución, en el marco del Ciclo de Encuentros de Integración Comunitaria Edición 2013, organizado por la Subsecretaría de Relaciones con la Comunidad, a cargo de Carmen Cassese; y la Federación Argentina de Colectividades, que preside Juan Sarrafián.
– ¿Qué significa esta distinción?
Para la B´nai B´rith y la Filial Unión, que cumple 50 años, ha sido obviamente un gran reconocimiento al trabajo que han realizado en todos estos años, y la labor que viene realizando la B´nai B´rith en distintas áreas como derechos humanos, acción social y educativa.
– ¿Cuál es el trabajo que realiza B´nai B´rith hoy?
La tarea fundamental de la B´nai B´rith tiene que ver con tener las reclamaciones y desarrollos de los derechos humanos en la Argentina, el trabajo con el área de relaciones interconfesionaras, y con su inserción dentro de lo que es el programa del capítulo argentino de la Alianza Internacional para Recordación del Holocausto.
– Con respecto al aspecto interconfesional, ¿cuál es tu visión de lo sucedido en la Catedral Metropolitana?
Desde hace 19 años, B´nai B´rith coorganiza con distintas diócesis de la República Argentina, en particular las de San Isidro y Buenos Aires, la conmemoración de la «Noche de los Cristales». Ayuda, en este caso, a que se organice esta actividad que tiene por objeto recordar el inicio de la Shoá en el año 1938, y obviamente, hasta la semana pasada nunca tuvimos ningún tipo de problemas. Entiendo que este tipo de incidentes tienen que ver fundamentalmente con un grupo disidente de la Iglesia Católica.
– ¿Qué sensación te causaron las palabras del Papa Francisco?
Veo con muy buenos ojos el mensaje de Francisco, de generar encuentro entre las distintas corrientes cristianas y el judaísmo para dialogar en relación a los temas que son comunes, que se comparten, más allá de las diferencias que existen entre estas distintas corrientes religiosas. Tanto las manifestaciones previas a los incidentes y posteriores, reafirman su compromiso en todo lo que tenga que ver con el diálogo interreligioso, creo que son palabras suficientes para demostrar quién está del lado del amor, y quién del odio.
– ¿Cómo analizas vos el diálogo interreligioso hoy en la República Argentina?
Creo que en ese sentido estamos a la vanguardia de toda América Latina, hay un contacto y relación entre las distintas corrientes religiosas que es muy encomiable. El tema es que últimamente se han sucitado ataques contra distintos templos religiosos, tanto de católicos como metodistas, uno en Rosario y uno en Buenos Aires. Esto es una cuestión que nosotros miramos con mucha preocupación.
Obama le pide a los senadores detener las sanciones contra Irán
El presidente estadounidense Barack Obama ha instado a los senadores de su país a respaldar sus propuestas para reducir las sanciones contra Irán a cambio de una reducción en el programa nuclear de Teherán.
«Lo que estamos sugiriendo, tanto para los israelíes, a los miembros del Congreso aquí, a la comunidad internacional, y también a los iraníes es: vamos a ver, vamos a probar, la propuesta es que en los próximos seis meses podamos resolver esto de una diplomática», señalo Obama.
«Como presidente de los Estados Unidos, mantendré todas las opciones para evitar que consigan armas nucleares», reconoció, aunque pidió que acompañen su propuesta porque «creo que es una prueba que vale la pena realizar».
Antisemitismo en aumento en Europa
Una encuesta realizada por la Agencia de los Derechos Fundamentales muestra que el antisemitismo ha aumentado dramáticamente en Europa en los últimos cinco años. La jefa de la investigación, Ioannis Dimitrakopoulos, explicó que «alrededor de un 25% de los consultados había sufrido acoso, que incluye asalto verbal, asalto físico, en el último año».
En ese sentido, quien estuvo encabezando la investigación aclaró que «un tercio de ellos había experimentado tales formas de crimen de odio en los últimos cinco años». Y dijo que según los datos del estudio «el 76% cree que el antisemitismo se ha agravado en los últimos cinco años».
«Cerca de la mitad (de los consultados) está preocupado porque puede ser víctima de ataques antisemitas u hostigamiento en el futuro», reconoció.
Se inauguró el Museo Judío del Paraguay
Se trata de una nueva sede de la Fundación Museo Judío del Paraguay “Dr. Walter Kochmann” que realizó la inauguración oficial del edificio ubicado en Eligio Ayala 1530 c/ Avda. Perú.
El Museo es un centro de estudios sobre el Holocausto, y tiene como principales ejes temáticos del museo son: el Holocausto, la historia de los judíos en el Paraguay y la cultura judía.
La séptima edición del Festival Internacional de Cine Judío llega a Caracas del 22 al 30 de Noviembre.
Desde el 21 hasta el 28 de noviembre, se podrá disfrutar de las proyecciones que abordan la cultura, historia y estilo de vida del judaísmo en el mundo.
Lo mejor del cine internacional muestra la facetas del judío y del judaísmo: sus tradiciones y costumbres, así como las vivencias que marcan su historia y su cotidianidad. Es decir, en la ciudad capital se podrá mirar lo mejor de la cultura judía.
Este año el festival estará en varios espacios para que nadie se quede sin verlo: cines Paseo del Trasnocho Cultural, Cinex Centro Plaza, Centro de Arte Los Galpones, Asociación Cultural Humboldt, Plaza Los Palos Grandes, Teatro César Rengifo de Petare. Además, en el evento gozamos con la buena suerte de encontrar cineastas venezolanos como Stan Jakubowicz (productor de Wakolda / El médico Alemán) y Melanie Wainberg (directora de Elogio al Dr. Gutman).
«La película muestra a Hannah Arendt como una teorizante política y filosofa independiente yendo contra lo opuesto: el burócrata sumiso que no piensa, y prefiere ser un subordinado entusiasmado (…) El largometraje también se basa en su vida en Nueva York, su vida con sus amigos, su amor por Martin Heidegger, aunque estamos seguros de que Heinrich Blücher fue mucho más importante en su vida». Ha dicho la famosa actriz y guionista alemana Margarethe von Trotta con respecto a la película que estará incluída en el festival, Hannah Arendt.
Alemania e Israel constituyen los países de mayor participación en este evento que podremos disfrutar los venezolanos a partir del próximo viernes durante nueve días.
Homenaje a Pepe Eliaschev
La Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires tiene el agrado de invitar a usted al acto de Entrega de la Distinción de Personalidad Destacada en el ámbito del Periodismo al Sr. José «Pepe» Eliaschev, que contará con la presentación del Sr. Luis Brandoni. El acto se llevará a cabo el viernes 22 de noviembre a las 14.00 hs. en el Salón San Martín del Palacio Legislativo. El ingreso se realizará por Perú 160.











