Emilio Perina: “Mi tradición judía me pide cuestionar todo”

Emilio Perina: “Mi tradición judía me pide cuestionar todo”

A diferencia de su padre, Emilio Perina Konstantinovsky no posee su primer apellido como seudónimo, sino que lo lleva de forma oficial. En diálogo con VIS A VIS, detalla, “nací en Río de Janeiro, por lo que la legislación brasilera me permitió utilizarlo oficialmente, algo que no pude hacer con mis hijos, que nacieron aquí”.

Recientemente designado como director del Archivo General de la Memoria, el hijo del escritor y periodista Moisés Konstantinovsky (Emilio Perina), se define como “un periodista dedicado a la difusión de la historia, en la línea trazada por Félix Luna, el primer académico dedicado a la divulgación”, labor que realizó en la célebre revista fundada por su padre, “Todo es Historia”,  y en programas radiales de diversas emisoras, conduciendo en la actualidad “Tenemos Historia” por Radio FM Concepto 95.5. Si bien no finalizó las diferentes carreras que cursó, como periodismo, derecho, publicidad, y filosofía, Perina aduce que es “muy discutible” que finalizar una licenciatura en filosofía o historia transforme a las personas en filósofos o historiadores. Sostiene igualmente que su vida y trabajo parte de la tradición “griega, romana y judía”, afirmando sentirse “muy ligado al legado judío, mi tradiciones es occidental, judía y cristiana. En mi trabajo siempre marqué mi condición judía, y adhiero a la idea que plantea el historiador israelí Raanan Rein sobre las identidades múltiples, pues yo soy un argentino nacido en Rio de Janeiro, judío e hincha de Boca, cuatro cosas que te marcan. Nos soy prácticamente, creo que el jamón es kosher cuando es bueno, respeto mucho Yom Kippur, y tengo mucho afecto por Pesaj porque es la fiesta de la libertad, y mi pensamiento es de libertad y liberalismo. He tenido pocas novias judías, me casé con una católica que se acercó mucho a judaísmo, y me hizo una de las confesiones que más me impactaron en la vida, como ser que no creía que existiera el antisemitismo en la Argentina hasta que, llevando nuestros hijos un apellido judío, descubrió el antisemitismo, ya que tres veces al año le tenía que parar el carro a alguien.

En relación a la elección de su profesión Perina sostiene que su judaísmo puede haber influido, aunque no sabe a ciencia cierta qué forma. “No sé cuánto tuvo que ver mi hogar judío, mi abuela descendiente de familia de rabinos, mi abuelo matemático, o también mis recortes de Billiken o Anteojito, es decir en qué medida influyó todo eso”. Pero insisto en la palabra tradición, que es muy importante cuando incluye el sentimiento genuino y no se la mecaniza y vacía de sentimiento, pues da valor y es muy educativas para las próximas generaciones. Antonio Elio Brailovsky, en “La ecología en la Biblia”, sostenía la idea de que recibimos un mundo, una tradición, una historia, un lenguaje, y una ley, y tenemos que contribuir a mejorar su interpretación y legárselos a nuestros hijos y nietos”, sostiene.

– ¿Adscribe entonces a la idea de que en la historia tiene un valor fundamental la interpretación?

El documento no puede decir todo, incluso sin ser falso puede tener una intención política de parte de quien lo produjo. Yo ahora custodio documentos del Poder Ejecutivo Nacional, y algunos de quienes los produjeron no necesariamente buscaban la verdad. La interpretación hace para mí al historiador, por lo que permanentemente debemos ejercer el revisionismo, y acá está mi tradición judía que me pide cuestionar todo, incluso mis propias ideas cada tanto. Las sociedades deberían replantearse incluso las traducciones, porque el idioma muta y los textos pueden perder precisión. Pero además, cada generación le hace preguntas a su pasado que no son las que necesariamente inquietan a las generaciones anteriores. Creo que cada veinte años habría que revisar la historia, pero el revisionismo de los últimos años ha sido muy poco serio, pues como dice Andrés Calamaro, vive sin documentos. El documento no lo es todo, necesita una interpretación, pero no se puede prescindir del documento.

– El filósofo Tzvetan Todorov contrapone historia con memoria, dando cuenta de la primera como subjetiva y política y la segunda como verdadera y objetiva. ¿Coincide con esa definición?

He leído mucho a Todorov, es uno de los autores que más me gusta, y en efecto la memoria incluye el plano psicológico. Yo mismo me he descubierto escribiendo cosas diferentes en diferentes momentos de mi vida. La historia es superadora porque anhela la verdad. Si bien no va a ser única ni final, es una construcción permanente, y  aunque como la filosofía nunca se alcanza, la tarea es buscarla honestamente. El gran drama de la historia en los últimos veinte o treinta años, es cierto desprecio por la historia, la literatura, o la historiografía en la enseñanza, que se manifiesta en una incultura generalizada.

– Se refiere justamente al período democrático…

Bueno, es que la democracia no resolvió bien algunos de los problemas de la curricula, las horas de historia se redujeron a una cosa amorfa llamada ‘sociales’, que no es nada, ni historia ni literatura. Permanentemente nos quejamos de nuestra crisis y falta de identidad, pero se prioriza estudiar computación, idiomas y la gente no sabe nada de geografía argentina. Se buscan saberes pragmáticos para la salida laboral, y no una formación para ser buenos ciudadanos.

– ¿Y cuál es su diagnóstico sobre la enseñanza de historia antes de ese lapso?

Tal vez pecaba de ser demasiada universalista y generalista.

– Volviendo a la contraposición de Todorov, ¿no resultan fundamentales también políticas públicas de Memoria para que no se repitan tragedias como la de la Shoa o de la última dictadura argentina?

En primer lugar creo que no son comparables los temas, en la Shoa había un ejército invasor y hubo un genocidio, mientras que en la Argentina hubo una guerra fría y una guerra sucia, además de terrorismo de Estado, porque hubo las dos cosas. Pero en la anterior gestión no se recordó por ejemplo a los ciudadanos argentinos que defendieron el regimiento de Formosa, cuyas familias pobres, que no eran oligarcas, no fueron reconocidas ni económicamente. Creo incluso que la precisión en la historia ayuda mucho a que la tragedia no se repita, porque en la versión de la memoria histórica de los últimos años, pareciera que los militares llegaron para robar chicos, matar personas o imponer un plan económico. Y el golpe de Estado solo se puede entender en el contexto de una guerra fría mundial, con los Estados detrás de la cortina de hierro interviniendo que entrenaron fuerzas guerrilleras, aunque eso no justifica el terrorismo de Estado.

– De hecho, mientras que algunos sostienen que estaba saldada la discusión de no igualar terrorismo de Estado a organizaciones delictivas, el presidente volvió a hablar de guerra sucia…

Creo incluso que habría que revisar también la teoría de los dos demonios, si no hay algo de correcto allí, a mí me gusta hablar de la teoría de un solo demonio que es de la violencia, sea de izquierda o de derecha, porque además se buscaba imponer un régimen como el cubano, y  de hecho intervinieron Estados en las guerrillas, como Alemania Oriental, la URRS, o Cuba. No es entonces la condición de funcionario estatal la que convierte a alguien en terrorista de Estado.

– ¿Cuál es entonces su interpretación sobre los ’70?

Los procesos latinoamericanos tienen oleadas de golpes militares, nuestra violencia fue superior a la del resto, pero fue en el contexto de la guerra fría, donde muchos de nuestros personajes fueron peones de esa guerra.

– Pero en ese caso Estados Unidos sí buscaba imponer un modelo económico y social, con el plan Cóndor, financiando a las dictaduras…

No necesariamente, fue para evitar una dictadura como la cubana. Creo igualmente que estas historias se escriben mejor con el paso del tiempo, y es por eso que nuestros mejores libros sobre peronismo lo escribieron historiadores extranjeros como Raanan Rein Loris Zanatta,  Joseph Page o Daniel James, ya que ellos son más objetivos, y cuando las cosas se hacen con apasionamiento, es muy difícil escribir la historia reciente.

– ¿Y cómo maneja su apasionamiento?

Trato de mantener el equilibrio, más ahora que soy funcionario, ya que recuerdo a Arturo Frondizi diciendo que cuando uno es funcionario, lo es de todos, de los buenos y de los malos, de los K, y de los Anti-K, y hay que hacer un esfuerzo por mantener esa línea de equidad, que no siempre se logra, eso está claro. Pero las personas intelectualmente honestas se corrigen.


El recuerdo de su padre

Moisés Konstantinovsky (Emilio Perina) nació en una colonia de inmigrantes ucranianos de Entre Ríos. Primo hermano por parte de madre del general israelí Moshé Dayan, se desempeñó como periodista, escritor, y asesor político de los presidentes Arturo Frondizi, Carlos Menem, y del ministro de Economía de la última dictadura militar Alfredo Martinez de Hoz. Según su hijo, “Papá era muy amigo de Martínez de Hoz y nunca negó esa amistad. Era un personaje con un gran coraje para decir las cosas que pensaba, muy creativo y gran periodista, superior a lo que se ve, y sobre todo tremendamente argentino. Se emocionaba con el himno nacional y sus años de escuela en Entre Rios. El opinaba que la tragedia de los setenta se había iniciado con el derrocamiento de Frondizi, porque era un mal ejemplo por su entendimiento con John Fitzgerald Kennedy y su Alianza para el Progreso, ya que ganó la línea que prefería las armas, es decir la Escuela de Defensa de Washington. Kennedy combatió lo que Dwight Eisenhower denunció como el complejo industrial militar de los Estados Unidos, que era una amenaza para la democracia de los Estados Unidos, esa es una línea que no ha sido lo suficientemente explorada.


El antisemitismo en Argentina

Perina sostiene la existencia de un antisemitismo en la Argentina. Según afirma, “la sociedad lo posee a veces de forma larvada y oculta, pero lo posee. El testimonio de mi mujer sobre el conflicto con nuestros hijos lo demuestra. Probablemente sea cada vez menor, porque los judíos se van asimilando, pero me siguen pareciendo terribles los pilotes en las instituciones y la estigmatización que representan. Me pregunto quién los va a sacar, y cuándo el Estado se va a hacer cargo de nuestra seguridad de una manera adecuada.


1 Comentario

  1. Es falso que Emilio Perina (padre) sea el fundador de la revista “Todo es historia”.
    Tal honor corresponde a Felix Luna (1966).
    Perina se asoció en 1978, “por razones económicas” (Felix Luna).

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