En el año 2010 la Legislatura Porteña instituyó por ley el Premio Raquel Liberman. El mismo, que se otorgará el próximo dia 28 de Noviembre se da a una organización no gubernamental, red de organizaciones o personas que lleven adelante un proyecto social ejemplar que promueva y proteja los derechos de las sobrevivientes de situaciones violencia contra las mujeres o alimente la discusión social sobre la violencia contra las mujeres en el ámbito de la ciudad.
Es bueno saber el por qué de las decisiones que se adoptan y del significado político que tienen y cómo construyen e impactan a futuro. La base inspiradora de esta ley (Nª 3460) está en la lucha que la sociedad debe dar contra el flagelo de la trata de personas, el tráfico y la explotación sexual. El premio lleva el nombre de Raquel Liberman.
Raquel Liberman nacio el 10 de julio de 1900 en Berdichev, Ucrania, y murió el 7 de abril de 1935 aquí en Buenos Aires donde llegó en el año 1921 junto a sus 2 hijos para juntarse con su marido (quien falleció poco después) y radicarse en la localidad de Tapalque. Fue una víctima de la trata de personas en Argentina, que logró denunciar en 1929 a sus tratantes (uno de ellos su segundo esposo) y así deshacer la red de trata judía Zwi Migdal que operaba en este país a principios del siglo XX.
Si bien existe amplia bibliografía y artículos sobre la red de trata Tzvi Migdal, es con la aparición en el año 2003 del libro «La Polaca» de Myrtha Schalom y en sintonía con las primeras voces fuertes que se levantaban en la sociedad para denunciar el flagelo de la trata de persona y la explotación sexual que la historia de Raquel Liberman toma mayor dimensión y conocimiento público.
«La Polaca es la historia de una heroína trágica, una mujer de coraje que en un momento de su vida patea el tablero y decide enfrentarse con una red de delincuentes y rufianes que incluía a la Policía, la Dirección de Migraciones, la de Sanidad y hasta a la institución judicial», mencionó en su oportunidad Schalom en diálogo con la agencia Télam. «También, la protagonista es un símbolo -prosiguió-, una figura que condensa todo el padecimiento de tantas polacas, muchas veces niñas, que a principios de siglo eran traídas engañadas con promesas de matrimonio o matrimonios fraguados y luego sometidas y esclavizadas en los burdeles».
«El caso Zwi Migdal en los periódicos», que documenta cómo el caso llega a la opinión pública y narra el proceso judicial a la organización entre otros datos, figura que la sociedad se fundó originalmente en 1906 bajo el nombre «Sociedad Israelita de Socorros Mutuos Varsovia», cuya personería jurídica figuraba inscripta en Avellaneda y contaba con unos 500 socios afiliados. Bajo esa fachada funcionaba la mayor organización judía de proxenetas de la Argentina, que se distinguía por traer mujeres de Europa, sobre todo en Polonia
Como bien señala la prof. Belkis Rojovsky, en todas las comunidades conviven diferentes personalidades. Algunas de ellas llegarán a descollar en las ciencias, las artes, la jurisprudencia, la literatura, el periodismo, la diplomacia y más, pero todas serán parte del desarrollo y del progreso del país en el cual residen. Al mismo tiempo, también como en todos los grupos habrá gente no tan acreditada y prestigiosa. Este es el caso de la mal conocida organización Tzwi Migdal, la cual fue combatida abierta y valientemente, por los miembros de la comunidad judía asistidos por altas autoridades policiales de la época.
La historia de Raquel Liberman, la narración de Myrtha Schalom y la acción de la comunidad, son ejemplos de valentía de personas que frente a los dilemas éticos más difíciles saben dar respuestas que las engrandecen y nos enseñan desde el ejemplo.
Que haya un Premio Raquel Liberman en este momento tan grave de nuestra sociedad que sufre el flagelo de la trata y la explotación sexual no es un hecho menor para la comunidad judía.
Hay que valorarlo.
Claudio Avruj.


