Internet, antisemitismo e insensatez. Por Inocencio Arias

Cualquier persona que tenga dos dedos de frente o  unos ínfimos conocimientos de historia o simplemente vaya al cine de vez cuando debería ser mínimamente consciente de la barbarie y el trauma sufrido por los judíos durante el nazismo. Es decir, no en la prehistoria sino en una época reciente de la Europa ya civilizada.

Soy especialmente sensible al tema porque hice mi tesis en la Escuela Diplomática sobre las persecuciones padecidas por los judíos en el siglo XX que culminaron en el Holocausto. Había consideraciones sobre el papel jugado por España y sus diplomáticos para proteger a bastantes judíos de ascendencia española o no. (Mucha gente ignora que el gobierno de Franco mientras enviaba la División azul a luchar junto a los alemanes simultáneamente salvaba la vida de unos cuantos millares de judíos). Pero no hace falta elaborar una  tesis sobre el asunto para comprobar lo aberrante que es verter frases ignominiosas en Internet, con alusiones a las cámaras de gas, sobre los judíos. Es detestable y despreciable y todo ello, al parecer hay decenas de mensajes, porque se ha perdido un  partido de baloncesto ante un equipo judío sin que éste ni sus seguidores hayan proferido ninguna injuria humillante sobre el equipo español que los enfrentaba.

Como seguidor del Real Madrid, más aún como español y más aún como ser humano me avergüenzo profundamente de esos mensajes bochornosos y de que aparentemente procedan de españoles y de simpatizantes del Real Madrid. Es lastimoso y muestra hasta donde puede llegar no ya el escaso sentido ético o humano de algunos sino la simple estulticia.

Hacer comentarios elogiosos o simplemente humorísticos sobre el Holocausto en el que fueron inmolados no sabemos si seis pero ciertamente millones de personas por el mero hecho de ser judíos es algo que sobrepasa lo aberrante. A los emisores de tales mensajes descalificatorios  o de simples cuchufletas sobre una raza habría que preguntarles lo que pensarían si alguien hiciera comentarios de ese tipo sobre él y su pueblo, de Madrid, Valencia, Extremadura… después de que una generación anterior sus antepasados hubieran sido esquilmados, gaseados, exterminados por el delito de ser madrileños, valencianos, extremeños o andaluces.

Hay gente que hace comentarios descerebrados, como el de la concejala socialista a raíz del asesinato de León, otros van más lejos: profieren maldiciones racistas que afectan a todo un pueblo  que en el caso actual ha experimentado un trauma colectivo reciente.

Durante mi estancia en Estados Unidos tuve que negar vehementemente en varias ocasiones que España fuera uno de los países más antisemitas de Europa. La profusión de caricaturas negativas que me mostraban personalidades judías americanas aparecidas en la prensa española con motivo de episodios del conflicto de Oriente Medio eran despachadas por mí argumentando que nuestra prensa, lo creo obvio,  estaba caricaturizando una medida del gobierno de Israel pero no quería en absoluto reflejar al pueblo judío como tal.

Las animaladas colgadas en internet debilitan la defensa que yo hacía. Los energúmenos que las han escrito deberían al menos percatarse, si es que les importa, que le hacen un muy flaco servicio a España y a la marca España. Los medios de información cercanos a los judíos, en Estados Unidos y otros países que cuentan, no dejaran de recoger que en la aparentemente desarrollada y culta España brotan, aunque sean minoritarios, estos mensajes de odio. Y todo porque se ha perdido sin trampa un partido de baloncesto.

Resulta patético, insólito y primitivo. Y, no lo olvidemos, por el relato apresurado que se hará fuera, el asunto daña seriamente la imagen del Real Madrid, la de España y la de los españoles. La cuestión no es baladí.

Por Inocencio Arias, ex Secretario de Estado de Cooperación (viceministro), ex subsecretario de Asuntos Exteriores, ex Embajador de España en Naciones Unidas, ex portavoz del Ministerio de Exteriores con tres gobiernos diferentes de la democracia (UCD, PSOE y PP). (El Mundo.es)

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