Ariel Cohen Sabban: »La bomba produjo la desaparición de 85 víctimas y la separación de la comunidad judía»

A 20 AÑOS DEL ATENTADO CONTRA LA AMIA – El tesorero de la AMIA, Ariel Cohen Sabban, habló a pocas horas de conmemorase el 20° aniversario del atentado contra la mutual judía y expresó sus sentimientos de este nuevo 18 de julio todavía sin justicia y remarcó que habrá un «antes y un después» del acto que comenzará a las 9:30 horas en Pasteur 633.


– ¿Cuáles son tus sensaciones en este nuevo aniversario del atentado?


Son sensaciones que tienen que ver con que después de 20 años que han transcurrido desde el 18 de julio de 1994, el peor atentado sufrido en nuestro país, realmente la impunidad nos sigue invadiendo. De alguna manera, a pesar de todo eso, la comunidad judía y sus dirigentes no van a claudicar en el reclamo de justicia y conocer la verdad. Es una sensación donde muchos jóvenes, que hace 20 años recién nacían, no conocen lo que significa vivir en edificios comunitarios que no tengan palotes y no conocen lo que es vivir como cualquier otro ciudadano en la República Argentina, y en algún aspecto es como verse discriminado, es una sensación de dolor, de impotencia, de vulnerabilidad y de falta de justicia en la sociedad argentina en general.

– Con los hechos de los últimos tiempos como el memorándum de entendimiento y la aparición de este supuesto espía, ¿crees que el camino hacia la justicia se está alejando?

No pienso de esa forma, sí creo que después de 20 años la sociedad argentina ha visto que hubo muchas irregularidades en la causa AMIA, y parecería mentira que cuando se acerca el 18 de julio vemos y conocemos noticias judiciales que van apareciendo pero que realmente son como una sensación que va y viene y la causa nunca se esclarece. Seguramente habrá algunos interesados en que esto ocurra, pero en definitiva las cosas pueden tardar más o menos, pero la verdad seguramente la conoceremos, y la justicia, como todos los hombres de bien que profesamos cualquier religión, sabemos que va a llegar de un momento a otro.

– Justamente con respecto al supuesto espía, ¿cuál fue la reacción de la AMIA?

De asombro. La verdad que es incomprensible como parecería ser, según lo que informan, que se infiltra un espía en una institución como la AMIA, que trabaja para la sociedad argentina en general y para la comunidad judía en particular, y que de alguna manera su único fin es vivir en una sociedad más justa, en la que reine la diversidad, y es asombroso que haya interesados en infiltrar algún espía en comunidades como ésta, en instituciones como la AMIA, que simplemente lo único que hace es intentar darle una vida mejor a aquellos que la necesitan y resolver problemas cotidianos.

– ¿Qué sensación te causa saber que ya pasaron 20 años y todavía no se llegó a la justicia?

La sensación personal que tengo frente a este nuevo aniversario es que la bomba produjo dos cosas: por un lado lamentablemente la desaparición de 85 víctimas y que hayan quedado heridas más de 300 personas; y por otro lado, un estruendo y una bomba que separó a la comunidad judía, y que las esquirlas hoy nos están demostrando las diferencias que existen en los criterios, tanto de los familiares como de las instituciones centrales, y que realmente eso es lo más grave que tenemos, la desaparición física de los que ya no están y las marcadas diferencias que lamentablemente la bomba nos ha dejado. Mi sensación es que a medida que conozcamos la verdad, las brechas y diferencias se van a ir achicando y la comunidad se va a ir uniendo, y esa es la esperanza que tenemos todos aquellos dirigentes jóvenes que hoy estamos transitando los pasillos de las instituciones, y ese es el objetivo, que sepamos. Casi como dicen nuestros textos sagrados, únicamente con la unidad podremos enfrentar todas las controversias que tiene el pueblo judío.

– ¿Qué va a tener de particular este nuevo acto?

Entiendo que este 18 de julio en el cual vamos a conmemorar y respetar aquellos que no están con nosotros, también nos muestra dos cuestiones fundamentales: una es, como dije, la recordación, y por el otro lado es ver en dicho acto que aún la justicia no ha dicho presente, que la impunidad aún reina entre los argentinos, y presentarse formalmente en un acto como estos es querer vivir en un país donde reine la justicia y no la impunidad. Este no va a ser un acto como cualquiera de los 19 anteriores que hemos presenciado, sino que va a haber un antes y un después, va a tener un condimento especial que la gente se va a dar cuenta luego de ver el acto, y va a ser algo que nos va a enorgullecer como sociedad mundial, como argentinos y va a marcar un antes y un después

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