El innovador río artificial de más de 130 kilómetros que ideó Israel

río Israel
río Israel

La imagen parece simple: una franja de agua atravesando zonas secas, como si alguien hubiera dibujado un río donde la naturaleza no lo puso. Pero detrás de esa postal hay una de las infraestructuras hidráulicas más importantes de Israel.

El llamado Acueducto Nacional de Israel, o National Water Carrier, fue concebido para mover agua desde el norte del país hacia regiones más pobladas y hacia el sur árido. No es un cauce natural creado de cero, sino un sistema de canales, tuberías, túneles, embalses y estaciones de bombeo.

Mekorot, la compañía nacional de agua, recuerda que el sistema fue construido en los años sesenta y que su longitud ronda los 130 kilómetros. La propia empresa lo presenta como una de las obras emblemáticas de la historia hídrica israelí.

Cómo funciona el “río artificial” de Israel

Britannica describe el National Water Carrier como un canal que transporta agua desde el sistema del río Jordán hacia la región costera densamente poblada y hacia el desierto del Néguev. El agua se bombea y se conduce mediante infraestructura diseñada para superar diferencias de altura y adaptarse al terreno.

Uno de los tramos más conocidos es el canal del valle de Beit Netofa, que desde el aire puede parecer un río lineal. Sin embargo, la estructura completa es más compleja: combina sectores abiertos con tuberías cerradas y sistemas de presión.

Un trabajo académico de Nathan Cohen sobre el Acueducto Nacional señala que la construcción comenzó tras la fase de planificación de la década de 1950 y fue completada en 1964. También explica que el objetivo original era llevar agua para riego al Néguev, aunque con el tiempo el sistema pasó a ser clave para el consumo urbano.

La obra se volvió símbolo nacional porque permitió sostener agricultura, crecimiento urbano y abastecimiento en un país con fuertes contrastes hídricos. Durante décadas, llevar agua desde zonas más húmedas hacia regiones secas fue una prioridad estratégica.

Pero la historia actual es más compleja. Israel ya no depende solo de trasladar agua superficial. En las últimas décadas incorporó desalinización, reutilización de aguas residuales, gestión avanzada de redes y tecnologías de riego. Informes de Mekorot señalan que el Acueducto Nacional y el nuevo sistema nacional siguen siendo piezas centrales de la red de suministro.

Eso sí, la obra es una infraestructura decisiva, pero no funciona aislada. Su relevancia está en haber creado una arquitectura nacional del agua en un territorio donde la distribución natural no acompañaba la demanda.

Fuente: Diario Clarín.

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