Daniel Rafecas: Lo que Latinoamérica no hizo para salvar judíos durante la Shoá

Ante una sala llena el Dr. Daniel Rafecas, Juez Federal de la Nación e investigador de temas de Shoá, habló en el CIDiCSeF sobre el tema casi desconocido: se trata de la actitud de los Estados latinoamericanos durante el Holocausto. El magistrado fue presentado por el Dr. Mario Eduardo Cohen y moderó la actividad el Dr. Jose Menascé.

Según el Dr. Rafecas la actitud de muchos de nuestros países de América Latina fue vergonzosa durante los años previos, durante los años de la Shoá y hasta posteriormente.

Llama la atención el caso de México que acogió a los refugiados republicanos españoles víctimas de la Guerra Civil española pero no abrió sus puertas a los refugiados judíos. Un caso parecido fue el de Brasil que aplico una política directamente antisemita, en palabras del investigador Haim Avni.

Rafecas comentó textualmente que:

«En términos de receptividad de judíos del Viejo Continente, no hubo peor momento en la historia latinoamericana del Siglo XX que la década del ’30. Fue precisamente a partir de 1933 que la judería europea iba a necesitar imperiosamente un  refugio para  cientos de  miles de  los  suyos, que podrían haber arribado a las naciones latinoamericanas. Pero la combinación de las teorías racistas dominantes, la emergencia generealizada de regímenes nacionalistas y antiliberales reactivos al ascenso del  comunismo, los temores asociados al papel del judaísmo al respecto y la profunda recesión económica que se vivía en el subcontinente –entre otros factores– impidió que esta posibilidad se materializara. Así, cuando la política antisemita se desencadenó en el Reich, prácticamente todos los consulados latinoamericanos en Alemania –y luego, en Austria, Checoslovaquia, etc.–  tenían expresas instrucciones de negar visados no sólo a personas de “razas incompatibles”, sino también a “perseguidos políticos”; es decir, en cualquier caso,  a los judíos».

Respecto a los años posteriores a la guerra, la política Argentina no cambió nada respecto al periodo anterior.

Dijo Rafecas al respecto lo siguiente:

«El papel de la Argentina tras el fin de la Segunda Guerra Mundial termina de empañarse al constatar el flujo de supuestos “refugiados de posguerra” del bando perdedor en la contienda: decenas de miles de croatas, húngaros, alemanes y austríacos –por  lo general, católicos– fueron recibidos sin más, pese a que todos ellos –casi sin excepción– eran nazi-fascistas convencidos y lo siguieron siendo hasta el fin de sus días.  Por supuesto, ninguno de ellos tenía el perfil latino y agricultor que se reclamaba formalmente en las reglamentaciones vigentes. La comparación de las cifras habla por sí sola: según la International Refugee Organization, entre 1945 y 1949 la Argentina recibió unos 32.000 refugiados de este tipo. Los judíos, en el mismo período, no alcanzaban al 10 % de esa cifra. Además, entremezclados con esas decenas de miles de nazis arribaron al país algunos de los peores genocidas que se recuerden, como Josef Mengele, Adolf Eichmann o Ante Pavelic, el líder ustasha del  Estado satélite croata, responsable del asesinato de centenares de miles de serbios y decenas de miles de judíos y –según Yad Vashem– del único campo de exterminio existente fuera de Polonia: Jasenovac».

Cerró su conferencia el Dr. Rafecas indicando que la inmigración judía pudo haber sido muy beneficiosa para Latinoamérica y se perdió la oportunidad de acoger a esta inmigración tan calificada. En el cierre de la conferencia señaló:

«En definitiva, la asimilación de los judíos europeos, su ascenso social, su vitalidad y protagonismo en las ciencias, la cultura y la historia  de cada uno de nuestros países latinoamericanos terminan de mostrar lo equivocado de aquellas infaustas políticas que impidieron que cientos de miles de hombres, mujeres y niños pudieran salvar sus vidas entre 1933 y 1945».

Fuente: CIDiCSeF

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