Telleldín: «Si la causa AMIA es de lesa humanidad, las del ERP y Montoneros también lo son»

«Perdón por la demora, estaba en la pileta», se excusó Carlos Telleldín en la puerta del estudio jurídico de tres pisos que montó en Castelar. Habían pasado 20 minutos desde que el timbre sonó por primera vez. Luego de dos largas escaleras, el equipo de Infobae llegó a su oficina, sencilla, pero decorada como los estudios tradicionales, con muebles antiguos y paredes cubiertas de bibliotecas con cientos de anales judiciales que asegura consultar.

Telleldín conoció el cuerpo desnudo y sin maquillaje del poder político y policial. En su haber carga con la acusación de haber preparado la combi que protagonizó el ataque a la sede de la AMIA en 1994, en el que murieron 85 personas. En una primera causa fue absuelto, pero la Corte Suprema revocó esa decisión y volverá a juicio oral. Hace 21 años espera una decisión definitiva, por lo que presentó una queja ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.También está procesado por recibir dinero del Estado para culpar a un grupo de policías bonaerenses. En el medio, estuvo 10 años y medio en prisión, se recibió de abogado y comenzó una exitosa carrera profesional que incluye varios casos de amplia difusión mediática.

Primero, los hechos. El 4 de julio de 1994, Telleldín compró una Renault Trafic que se había incendiado. Esa misma noche le extrajo el motor y lo llevó hasta un taller, donde en los días siguientes fue colocado en la carrocería de otra camioneta de la misma marca que había sido robada al disc jockey Pedro Sarapura. Según la acusación, también habría usado repuestos de un tercer automóvil. Seis días más tarde le vendió el vehículo a un tal Ramón Martínez, cuya verdadera identidad nunca se supo. Finalmente, el 16 de julio, la combi fue dejada en el estacionamiento «Jet Parking», en Azcuénaga el 900 de la Ciudad de Buenos Aires. Tenía en su interior entre 300 y 400 kilos de un compuesto de nitrato de amonio, aluminio, un hidrocarburo pesado, T.N.T. y nitroglicerina. Desde allí partió dos días después hacia la sede de la AMIA. Y a las 9.53 se estrelló contra el frente del edificio.

Si hay algo que caracteriza el dictamen del fiscal Alberto Nisman es que todas las pruebas que su defensa presentó a su favor las vuelve en su contra, porque dice que cometió una serie de actos para «preconstituir prueba» que lo desligue del ataque si la investigación se dirigía hacia usted.

En algún momento a Nisman se le va a caer la máscara como se le cayó a [el ex juez Juan José] Galeano. Es cuestión de tiempo. En el juicio oral me propuso que si mantenía la historia oficial, no me acusaba. Pero a él lo aprieta la comunidad judía y trabaja para el Mossad [el servicio de inteligencia israelí]. Esto lo podemos ver en WikiLeaks.

No obstante, fue la Corte Suprema la que dijo que faltaron argumentos para absolverlo.

No es así. El tribunal oral me absolvió, Casación me absolvió y la Corte no dijo que soy culpable, sino que revocó la absolución y ni siquiera dijo que me manden de nuevo a juicio, sino que convoquen a quien corresponda. Algunos llevan agua a su molino porque les interesa tener un nuevo juicio, como los abogados de la AMIA y la DAIA, que cobran una fortuna. A mí me da lo mismo porque el resultado va a ser mejor. Como dijo el tribunal oral, soy inocente porque vendí la camioneta a una tercera persona que hasta ahora se desconoce quién es, en forma onerosa y sin saber el destino.

Entre los actos que Nisman dice que usted cometió para preconstituir prueba a su favor y desorientar la investigación menciona que hubo otras 11 operaciones iguales de «doblamiento» de autos, pero argumenta que la de la camioneta que se estrelló contra la AMIA fue la única en la que el boleto de compraventa era trucho, y que usted se lo reconoció a Galeano.

No se lo comenté a Galeano y el boleto no era trucho. Yo vendí tres Traffic de la misma forma esa semana. El tema es que, como se probó en el debate oral, la jefa del registro civil escribió mal mi nombre en el DNI. Anotó «Teccedín», en vez de «Telleldín». Y como en esa época había que esperar varios meses para recibir el documento, me manejé con el que tenía.

Nisman también dice que si bien hubo otras operaciones iguales, esta fue la única en la que el comprador, Ramón Martínez, era falso.

Nisman miente permanentemente. Pensemos: Nisman a [el ex comisario Juan José] Ribelli le pidió prisión perpetua. Ahora dice que es inocente y que Telleldín no sabe a quién le dio la camioneta. Pero él tiene que buscar la verdad. Hablar pavadas es fácil, pero en el debate no va a tener pruebas. Está demostrado hasta que puse un aviso en Clarín para vender los vehículos.

Ese aviso en Clarín para Nisman es otro acto que hizo para defenderse si la causa apuntaba hacia usted.

Tengo 30 autos vendidos de la misma manera. Galeano secuestró casi todos y hay gente que todavía quiere recuperarlos. Yo ya presenté estas mismas pruebas y gané.

Fuente: Infobae

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