Roma homenajea a los judíos italianos de la Gran Guerra

Los miles de judíos que lucharon por Italia en la Primera Guerra Mundial y que posteriormente se sintieron traicionados por la que consideraban su patria durante el régimen de Benito Mussolini son recordados y homenajeados en Roma.

Se trata de la exposición ‘Antes que nada italianos. Los judíos romanos y la Gran Guerra‘, un espacio que recuerda a aquellos hebreos que se alistaron para defender a Italia y que después «fueron deportados y asesinados en campos de concentración», según explicó la comisaria de la exposición, Lia Toaff.

Más de cuarenta cartas manuscritas, fotografías, documentos, libros de rezo judío y permisos solicitados por los soldados hebreos a las autoridades italianas componen esta muestra que se expone con motivo del centenario del estallido de la I Guerra Mundial y que se puede ver en el Museo Hebreo de Roma hasta el 16 de marzo.

Gran parte del material exhibido «proviene principalmente de la familia judía Anticoli», que ha cedido parte de la correspondencia enviada entre los hermanos Giorgio y Adolfo -este último fue deportado a un campo de concentración- y sus padres, remarcó Toaff.

«Lo que emerge de una primera lectura de estas cartas es elsentimiento fuerte de pensarse italianos que compartían estos dos hermanos, ese orgullo de ser ciudadanos de Italia, de entender que luchaban por la que consideraban su patria», reconoció Toaff.

De ahí, contó, surgió la idea de titular la exposición ‘Antes que nada italianos’ porque, «como ellos, millones de judíos que marcharon a la guerra y pusieron en peligro sus vidas lo hicieron convencidos de que defendían a su país».

Pero no solo el público que se acerque hasta la Ciudad Eterna podrá leer y contemplar estos tesoros históricos, sino que además disfrutará de otros conservados en el archivo histórico de la comunidad hebrea en Roma, como de uno de los libros de rezo judío que se usó durante los años 1915-1918.

También hay «documentos escritos, por ejemplo, por el presidente de la comunidad israelí Angelo Sereni, que pide a las autoridades italianas que envíen harina al frente para poder cocinar pan en Pascua», además de fotografías en blanco y negro y en color sepia que recuerdan a estos combatientes.

En 1915, cuando Italia se unió al que posteriormente se consideró el quinto conflicto más mortífero de la historia, la población hebrea en el país era de 35.000 personas, frente a los 38 millones de italianos.

De estos 35.000 judíos, 5.000 de todas partes del país decidieron incorporarse a las filas italianas.

«Los hebreos vieron la oportunidad de sumarse al pueblo italiano para lograr un cierto reconocimiento, porque enrolarse suponía deslegitimar a aquellos que identificaban el judaísmo con la cobardía», relató Toaff.

De los judíos que combatieron contra la Triple Alianza -formada por Alemania y Austria-Hungría-, algunos como Emanuele Di Capua, Vito Coen, Riccardo Astrologo o Romolo Anau fallecieron.

Como ellos, perdieron la vida 420 hebreos cuyos nombres han sido ahora escritos en un gran panel para que su aportación al país permanezca en la memoria de todos los que aún hoy están vivos, en palabras de la ministra de Defensa italiana, Roberta Pinotti.

En total, setecientos judíos, entre fallecidos y supervivientes, fueron condecorados por la valentía y el arrojo demostrados en el campo de batalla.

Pero, con el ascenso al poder de Mussolini y la aprobación de las Leyes Raciales de 1938, muchos de estos hebreos que «habían combatido durante la guerra fueron arrestados entre el 1943-1945, deportados y asesinados en campos de concentración como el de Auschwitz, entre ellos, Adolfo Anticoli, uno de los hermanos de la familia Anticoli», recordó Toaff.

«Fueron hombres que sufrieron el acoso, la persecución y la discriminación de la Italia fascista», insistió la comisaria, antes de subrayar que «muchos excombatientes pidieron ser excluidos de estas leyes en virtud de las condecoraciones que habían recibido, pero casi ninguno recibió este trato de favor».

Se trata, en definitiva, de rendir tributo a aquellos judíos que «un día se sintieron orgullosos de ser italianos pero que, a su regreso, sufrieron la infamia y fueron obligados a demostrar su lealtad», concluyó el presidente de la comunidad hebrea en Roma, Riccardo Pacifici.

Fuente: DiariodeNavarra

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