El informe de la junta médica del caso Nisman por dentro

Las firmas y sellos del forense Osvaldo Raffo y el legista Julio Ravioli, especialistas de alto prestigio en sus áreas, no están entre los trece peritos que firman el informe final de la junta médica convocada por la fiscal Viviana Fein para comenzar a esclarecer la extraña muerte del fiscal Alberto Nisman.
Cómo y cuándo murió Nisman fue el eje del debate, y de las 24 preguntas que la propia fiscal formuló para esclarecer el hecho. La ausencia de Raffo y Ravioli en el texto final no extrañó a nadie, por otra parte: el vínculo entre los expertos de la querella de Sandra Arroyo Salgado y sus pares estuvo cargado de diferencias y polémicas luego de una semana de reuniones en la sede del Cuerpo Médico Forense, donde revisaron centenares de fotografías y horas de material fílmico.
La propia Arroyo Salgado frenó la junta médica con un recurso judicial; cuestionó en repetidas ocasiones que se excluya de la mesa de debate a expertos de la parte criminalística del caso como su propio especialista, Daniel Salcedo y hasta pidió que la jueza del caso, Fabiana Palmaghini, se encargue de encabezar la junta, y no Viviana Fein. Dos días más tarde que lo esperado y al filo del cierre de la sesión, Raffo y Ravioli entregaron un documento propio el viernes 15 de mayo, donde reforzaron sus disidencias que iniciaron con el informe de la querella presentado en marzo. Cinco días más tarde, la junta médica le elevó a Fein su propio informe definitivo de más de 200 páginas. Hoy, Infobae accede en forma exclusiva a su contenido. Todo se reduce a una diferencia tajante: suicidio u homicidio.
El texto se centra en puntos técnicos elementales para determinar cuándo murió precisamente Nisman, y fue elaborado por el doctor Roberto Godoy, decano del Cuerpo Médico Forense, como coordinador de la mesa. Con nombres como Mariano Castex, perito de parte de la defensa de Diego Lagomarsino, los forenses Fernando Trezza y Héctor di Salvo -que realizó la autopsia a Nisman el 19 de enero-, la médica legista de la Policía Federal Gabriela Piroso, que revisó el cadáver de Nisman en Le Parc y constató la data de muerte original, además de otros nueve expertos.
Los peritos de la junta contradicen al informe de la querella de Arroyo Salgado.
Principalmente, se puntualizó en las livideces cadavéricas -manchas post-mortem determinadas por la posición del cuerpo después de la muerte-, la propia rigidez cadavérica, la ausencia de espasmo cadavérico y la presencia de potasio en el humor vítreo. Una disección minuciosa al cerebro de Nisman ocupa también un largo capítulo. Hoy, para Fein, el documento se vuelve una pieza clave: planea analizarlo junto con el informe criminalístico del caso, que se espera para el 9 de este mes y los resultados de las pericias informáticas a las diversas computadoras y teléfonos de Nisman a cargo de la división Cibercrimen de la Policía Metropolitana, de los cuales hasta el momento hay informes parciales y no conclusivos. La función del informe médico no es concluir si Nisman se suicidó o si fue asesinado, explicaron fuentes directas del caso a lo largo del tiempo. Pero, por lo pronto, puede dar un indicio.
Los expertos coincidieron en que el cadáver del fiscal no presentó signos de putrefacción.
El material revisado fue al menos extenso: un video del hallazgo del hecho en Le Parc, tres videos de la autopsia al fiscal, 1242 fotos de la División Fotográfica de la PFA, los resultados de autopsia del forense Di Salvo y los análisis iniciales de la legista Piroso. También, la firma Swiss Medical, de la cual Nisman era socio, aportó información sobre sus consumos médicos y la asistencia psicológica-psiquiátrica que recibía. Luego, quince radiografías y exámenes toxicológicos, que descartaron, por ejemplo, la presencia de cocaína en la sangre de Nisman y una notable cantidad de cafeína.
La data de muerte, o Intervalo Post-Mórtem (IPM), el momento entre que Nisman murió y su autopsia fue realizada en las primeras horas del 19 de enero, se volvió una cuestión difícil de resolver.
La transparencia corneal en los ojos de Nisman, que según el texto «expresa el fenómeno físico-químico de la deshidratación, consistente en la pérdida paulatina del líquido corporal como consecuencia de la evaporación» es un factor que fue considerado para el evaluar el IPM.
Nisman manifestó córneas transparentes. Para los peritos, los resultados equivalían a un IPM «menor a 24 horas», algo totalmente divorciado de las 36 horas que marcó el informe interdisciplinario de Arroyo Salgado a cargo de Raffo y Ravioli.
El intervalo post-mórtem, el período entre el fallecimiento y autopsia, fue el eje del informe.
La junta también notó dos livideces cadavéricas en el cuerpo de Nisman, manchas post-mortem con un ciclo de fijación y desaparición, en las filmaciones de Le Parc, en «sectores del hemitórax izquierdo y en la cara posterior del muslo derecho». El informe de autopsia de Di Salvo habló de «livideces dorsales no fijas tenues» confirmadas por fotos tomadas durante la autopsia. Las manchas también confirman el margen de tiempo. En un sentido amplio, «menor a 24 horas»; en un sentido acotado «menor a 18 horas». El texto también marca una disidencia técnica de Osvaldo Raffo, uno de muchos expresados por la querella a lo largo del texto.
El informe de la querella de marzo pasado habló del cadáver de Nisman totalmente flácido, sin rastros de rigidez cadavérica, lo que indicaría un tiempo avanzado de IPM a la hora de la necropsia. En este punto, la filmación del procedimiento al cuerpo de Nisman fue evaluada. «Tiempo 00:10:30 = dificultad en el retiro del short, debido a la rigidez de los miembros inferiores», dice el texto. «Tiempo 00:12:12 = imposibilidad de flexión o extensión total del miembro superior izquierdo», afirma luego. «Es notoria la rigidez del cuello», en otro punto. En su informe, Di Salvo habló de «rigidez instalada», por ejemplo.
En el mismo video, según el informe, se ve a Di Salvo hacer «una maniobra de exploración de rigidez a nivel de la articulación témporo-maxilar, con resultado positivo». La conclusión final para el IPM: en un sentido amplio, «de menor a 24 hora», en uno acotado «entre 14 y 24».
Ravioli objetó estimando que «la flaccidez que se observa en el video y fotos de la autopsia respecto de cuello, hombros, codo y muñecas obedece a que la rigidez estaba en etapa de resolución». La temperatura del cadáver y la presencia de potasio en el humor vítreo también dieron márgenes temporales similares para el IPM. El propio Fernando Trezza polemizó por el uso de la querella de su propia fórmula para este cálculo. Castex acotó que «según palabras del Dr. Ravioli, la fórmula de Trezzza fue incorporada por los peritos de la querella, porque ese el cálculo que más se acercaba a la postura que tenían; no había otros argumentos».
La rigidez cadavérica, un indicador de la data de muerte del fiscal.
En cuanto a la putrefacción del cuerpo, el informe niega cualquier signo, «ni siquiera en período inicial». Ravioli sostuvo que había «signos incipientes de putrefacción que coinciden con el período de pérdida de rigidez». Castex lo cruzó con fuerza al respecto: «El doctor Ravioli introduce el absurdo a un razonamiento, al no admitir la comprobación objetiva y categórica de inexistencia de putrefacción».
El diagnóstico de espasmo cadavérico, tema todavía investigado en la literatura forense, pieza angular en el planteo de homicidio de la querella, es definido en el texto como «un estado de contracción muscular vital y voluntario en el momento de ocurrir la muerte». Los expertos de la jueza federal de San Isidro habían declarado que Nisman, al haber experimentado agonía, no pudo haber sufrido un espasmo cadavérico al morir. La expresión del signo, su manifestación en una parte del cuerpo humano, es un punto central. Para los peritos de la junta, fue el dedo índice de Nisman en su mano derecha, visiblemente contraído en posición de resorte.
«Así, hallamos que el signo espasmo cadavérico asentado en el informe de autopsia estaba efectivamente presente, desde el comienzo del registro fílmico del cuerpo en el lugar del hecho y permaneció durante el examen cadavérico», asegura el texto, aunque no considera este punto como una evidencia de suicidio. Castex luego afirmó en debate que «la diferencia en la gestualidad cadavérica en la mano izquierda y derecha hacen pensar que el gesto se podría relacionar con una maniobra suicida. Trezza, que fue testigo junto a Godoy de la autopsia por unos pocos minutos, afirmó que Di Salvo le mostró «un espasmo de libro» en la mano derecha de Nisman en su segunda visita a la sala. «Ambos pudimos presenciar en forma directa las características estáticas del signo», aseguró Trezza. Sin embargo, luego afirmó: «En mi experiencia de 25 años haciendo autopsias, nunca he visto un espasmo localizado vinculado a una lesión por proyectil de arma de fuego. Pero sí lo he visto en algunas oportunidades en las que el cadáver presentaba aferrado en alguna de sus manos algún papel, boleto o aún un pequeño envoltorio de droga».
Un apartado en el informe incluyó fuertes cuestionamientos a Osvalvo Raffo y Julio Ravioli, peritos de Arroyo Salgado,
Todo este caudal de información se usó para responder uno de los puntos principales de la investigación: las 24 preguntas formuladas al inicio del procedimiento por Viviana Fein. Al final del texto, hay un curioso apartado, llamado precisamente «consideraciones finales». El enfrentamiento entre los trece peritos de la junta y Raffo y Ravioli se cristaliza aquí. «Los señores peritos designados a propuesta de la querella no expusieron ni ampliaron los fundamentos científicos de sus expresiones», en clara referencia al informe de marzo. Sin embargo, el dardo más notorio está en las respuestas a Fein. La junta lanza: «Ninguna de las observaciones contenidas en los aspectos médico-legales del informe técnico elaborado por la querella, en forma individual o en conjunto, indican con certeza pericial médico legal que se haya tratado de un hecho homicida».

Fuente: Infobae

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