Les piden a Caetano y Gilberto que no viajen a Israel

Lo reclama un movimiento propalestino, que gana apoyo en todo el mundo, bajo la consigna «Boicot, desinversión y sanciones a Israel». Buscan que los artistas cancelen sus presentaciones en el país. 
El gobierno del premier Benjamin Netanyahu busca hacer frente a un movimiento que crece y al que ya considera una “amenaza estratégica”. Se trata de la iniciativa de Boicot, Desinversión y Sanciones a Israel (BDS) que se hace oír con fuerza y gana apoyo entre artistas de todo el mundo, y que ahora pide a los músicos brasileñosCaetano Veloso y Gilberto Gil que cancelen el concierto que tienen previsto en julio en Tel Aviv.
En una carta que circula por las redes sociales, con un pedido de firmas en la plataforma digital Change.org, el BDS pide cancelar el espectáculo del 28 de julio, que a su entender supone un apoyo a la ocupación israelí de los territorios palestinos. El movimiento expresa su admiración por el trabajo de Veloso y Gil y su “histórico compromiso con la lucha por la justicia, la libertad y la igualdad”. Pero subraya: “Julio marcará un año del aniversario de los ataques israelíes contra Gaza durante los que Israel mató a más de dos mil palestinos, incluidos 500 niños. Más de 100.000 personas permanecen sin hogar debido a estos ataques”.
Según el texto, “actuar en Israel sirve como sello de aprobación para las políticas racistas, coloniales y de apartheid de Israel” y denuncia que ese país “viola sistemáticamente la ley internacional: impide a los refugiados palestinos regresar a sus hogares, coloniza y ocupa Cisjordania y Gaza y discrimina sistemáticamente a los ciudadanos palestinos de Israel”. Y agrega: “Nuestra petición se hace eco de los artistas y sociedad civil palestinos, que piden a los artistas que no actúen en Israel.Algunos de los que han atendido a esta llamada son Lauryn Hill, Roger Waters, Snoop Dogg, Carlos Santana, Coldplay, Lenny Kravitz y Elvis Costello”.
El movimiento BDS nació en la sociedad civil palestina en 2005 y se extendió en los últimos años. La campaña pide “el boicot a productos y empresas israelíes que se beneficien de la violación de derechos palestinos y a las instituciones culturales, académicas y deportivas de Israel”, la desinversión en “fondos que financian empresas cómplices de esa violación de derechos” y las sanciones contra el país.
Israel siente cada día más los efectos de la iniciativa. Días atrás, se celebró una reunión de emergencia en la Knesset (Parlamento) para tratar lo que ya se considera una “amenaza estratégica”.
“Esto es antisemitismo bajo disfraz y con los mismos síntomas”, opinó la ministra israelí de Justicia, Ayelet Shaked, que criticó en la cámara la “campaña de deslegitimación contra Israel”.
Fuente: Clarín

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