ONU: »Israel y Hamás podrían haber cometido crímenes de guerra»

Israel y los grupos armados palestinos de Gaza podrían haber perpetrado crímenes de guerra durante el conflicto de cincuenta días, del verano pasado, señala un informe de las Naciones Unidas. Israel manifestó que analizará el informe, pero rechazó el mandato dado a la Comisión de Derechos Humanos de la ONU para investigar la conflagración, señalando que es «moralmente defectuoso».
El informe del Consejo de Derechos Humanos de la ONU culpa a ambas partes, pero se focalizó más en el papel de Israel. También acepta el recuento de muertos palestinos, de que Israel dio muerte a 1.462 civiles, sobre un total de 2.251 palestinos fallecidos – es decir, una proporción del 65 por ciento-.
En cambio, un informe interno de Israel señala que sólo el 56 por ciento de los muertos eran civiles, cifra que corrobora el énfasis de Israel en la proporcionalidad y discernimiento durante la guerra.
El informe de la ONU revela que hay «poca o ninguna información disponible para explicar por qué los edificios residenciales, que son a prima facie de carácter civil inmunes contra los ataques, fueron considerados como objetivos militares legítimos», y sentenció que «la responsabilidad está en Israel» para explicar sus métodos.
La técnica de golpear la azotea, en la que Israel disparó rondas de advertencia en algunas ocasiones antes de un ataque para advertir a los civiles para que evacuen su edificio, «no puede ser considerada como una advertencia efectiva dada la confusión que a menudo causan a los residentes del edificio y el corto tiempo permitido para evacuar antes del ataque real», apunta el informe.
Según el informe, al menos 142 familias perdieron tres o más miembros en un ataque contra edificios residenciales durante la guerra del verano pasado, lo que resultó en 742 muertes.
«El hecho de que Israel no revisó su práctica de ataques aéreos, incluso después de los terribles efectos sobre la población civil se hicieron evidentes, y plantea interrogantes de si esto era parte de una política más amplia que fue tácitamente aprobado al más alto nivel de gobierno», sostuvo la comisión.
La comisión también expresó su preocupación de que el sentido de «la impunidad prevalece en todos los ámbitos de las violaciones… supuestamente cometidas por las fuerzas israelíes, ya sea en el contexto de las hostilidades activas en Gaza o los asesinatos, la tortura y los malos tratos en Cisjordania».
La comisión encontró varios casos en los que los civiles palestinos no involucrados en las hostilidades fueron atacados, incluyendo niños y adultos con banderas blancas. Esa gente no representaba una amenaza para los soldados israelíes que operaban en la zona, según el informe. Citó a Salem Shamaly, quien presuntamente fue muerta durante una tregua humanitaria durante la búsqueda de un pariente perdido, en un incidente registrado.
«Dirigir ataques contra la población civil constituye una violación del principio de distinción y puede constituir un crimen de guerra», destaca el informe. «Estos actos también pueden constituir homicidios dolosos».
Los investigadores instaron a Israel a «romper con su lamentable historial reciente en hacer que los malhechores rindan cuentas».
El informe también encontró que el ataque «indiscriminado» contra civiles israelíes por parte de cohetes palestinos «puede constituir un crimen de guerra».
«Las hostilidades también causaron una inmensa angustia y disrupción de la vida de los civiles en Israel», subraya la comisión. «Los testigos que viven cerca de Gaza contaron no solamente haber sido perturbados al ver el bombardeo desde las ventanas de sus salas de estar, sino también haber luchado para llegar a los refugios con sus hijos a tiempo cuando las sirenas les advertían de los ataques entrantes. El fuego indiscriminado de miles de cohetes y morteros contra Israel pareció tener la intención de sembrar el terror entre los civiles”.
«Además el ejército israelí descubrió 14 túneles que se extienden desde Gaza hacia Israel, y que fueron utilizados para atacar a sus soldados durante ese período», describe la comisión. «La idea de los túneles traumatizó a los civiles israelíes que temían que podían ser atacados en cualquier momento por hombres armados irrumpiendo desde abajo de la tierra».
La comisión encontró, además, que las ejecuciones por parte de Hamas de 21 palestinos acusados de servir como colaboradores israelíes «constituyen una violación del artículo 3 de la Convención de Ginebra de 1949, y por lo tanto equivalen a un crimen de guerra».
En una primera respuesta al informe, el Ministerio de Exteriores indicó que el gobierno está examinando las conclusiones, pero rechazó el mandato «moralmente defectuosa» dado a la CDH para que investigue la guerra.
«Es lamentable que el informe no reconozca la profunda diferencia entre el comportamiento moral de Israel durante la Operación Margen Protector y las organizaciones terroristas que enfrenta», recalcó la cancillería. «Este informe fue encargado por una institución notoriamente tendenciosa, otorgando un mandato obviamente tendencioso, e inicialmente encabezado por un presidente sumamente tendencioso, William Schabas”, indicó el Ministerio, señalando el tratamiento exagerado que la CDH le otorga a las presuntas trasgresiones de Israel – en comparación con los principales violadores de los derechos humanos: Irán, Norte Corea y otros-.
«Israel es una democracia comprometida con el imperio de la ley, obligada a defenderse contra los terroristas palestinos que cometen un crimen doble guerra: Ellos atacan indiscriminadamente a civiles israelíes, mientras que ponen deliberadamente en peligro a los civiles palestinos, entre ellos a los niños, utilizándolos como escudos humanos», enfatizó la cancillería.
Las autoridades israelíes se negaron a cooperar con la investigación y la rechazaron indicando que desde un principio la formación del panel fue tendenciosa y sus conclusiones ya estaban escritas de antemano.
Fuente: Aurora

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