Mahmoud Abbas prepara una oferta de diálogo con Israel

El ministro de Exteriores francés, Laurent Fabius, llegó ayer a la región para presentar su plan con el que reactivar las negociaciones entre israelíes y palestinos y ponerles un plazo de 18 meses que permitiría la solución de dos Estados. París pretende llevar dicho proyecto al Consejo de Seguridad, pero mientras Fabius zigzaguea entre Ramala y Jerusalén, a su alrededor se superponen los conflictos, los desacuerdos y las tensiones en todos los bandos, y nadie parece poder dedicarle demasiada atención.

Antes incluso de recibirlo en su despacho, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, dejó claro –aunque sin mencionar a Fabius– que no está dispuesto a ninguna «imposición internacional al dictado» y que «la única manera en que israelíes y palestinos pueden alcanzar un acuerdo es a través de negociaciones bilaterales». «Se nos está tratando de presionar para que aceptemos fronteras indefendibles mientras ignoramos completamente lo que habrá al otro lado de la frontera», se quejó el mandatario, que advirtió de que «las propuestas internacionales que en realidad intentan imponernos no toman en consideración las verdaderas necesidades de seguridad y los intereses nacionales del Estado de Israel». Fabius le respondió advirtiendo del peligro de un nuevo «incendio» en la región y asegurando que «la palabra ‘diktat’ (o dictado) no está ni en el vocabulario ni en las propuestas francesas». La Liga árabe aplaudió la iniciativa.

Del lado palestino, el panorama con el que se encuentra Fabius no es mucho más alentador. Hace tan sólo unos días, la Autoridad Palestina disolvió el Gobierno de unidad que había establecido tras la firma del acuerdo de reconciliación con Hamas –aunque de todos modos sigue funcionando–. Duró un año, pero durante ese período, Hamas continuó llevando las riendas de la franja de Gaza sin permitir casi ninguna intervención del Al Fatah ni del presidente Mahmoud Abbas. Al mismo tiempo –y en virtud de ese acuerdo– los islamistas ejercieron su papel en el Gobierno central, que rápidamente se debilitó. Por otra parte, Hamas ha acusado en reiteradas ocasiones al Gobierno en Ramala de no transferir el dinero de la ayuda internacional para la reconstrucción de la Gaza tras la última guerra con Israel. A su vez, Al Fatah acusa al movimiento de perseguir y encarcelar a sus seguidores y ve cómo la influencia de este movimiento en su territorio, Cisjordania, aumenta.

El presidente Abbas también tiene varios frentes internos abiertos. Mientras concentra ahora todos sus esfuerzos en la batalla diplomática contra Israel, las Brigadas Ezzedin Al Qasam en Cisjordania –el brazo armado de Hamas– reivindicaron el atentado del viernes junto al asentamiento judío Dolev, en territorio de Al Fatah. Asimismo, el palestino que apuñaló a un agente de la Policía fronteriza israelí es un hombre de Hamas, si bien no de la dirección. También por ello el portavoz de la organización, Hasan Badran, se apresuró a celebrar y felicitarse por la comisión del atentado. Badran explicó que fue una venganza, al cumplirse un año del secuestro y asesinato del joven Muhamed Abu Jadeir a manos de extremistas judíos. Una vez más, la preocupación por los sentimientos populares está a cargo de Hamas.

De todos modos, en la prensa palestina se puede ver con claridad la indignación, el enojo y la tensión que generan las noticias acerca de supuestas negociaciones secretas entre Israel y Hamas, que estarían encaminadas a lograr una tregua a largo plazo a cambio de la construcción de un puerto en las costas de Gaza. Estas conversaciones contarían con apoyo activo de algunos países árabes y sólo el presidente Abbas y el partido Al Fatah están completamente al margen. La Prensa refleja que en Ramala están convencidos de que Hamas ha puesto en marcha su plan para establecer una «entidad nacional» en la franja de Gaza en la que ni Abbas ni su Gobierno no tendrían cabida.
De acuerdo con fuentes palestinas de alto rango citadas por la prensa palestina e israelí, debido a la intranquilidad que le genera el supuesto acercamiento entre Israel y Hamas y la presión de la diplomacia internacional y de países árabes, el presidente Abbas desea retomar las negociaciones con Israel tras la formación de su nuevo Ejecutivo. Según estas fuentes, Abbas está considerando cuál es la mejor manera de regresar a la mesa de diálogo, y quiere que éste sea indirecto –a través del Gobierno palestino de unidad– y sin condiciones previas. Para hoy está prevista una reunión del Consejo Central de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), en la que se debatirá un cambio estructural y la ampliación del próximo Ejecutivo de unidad que permita retomar las conversaciones con Israel.

Resulta difícil imaginar un futuro Gobierno de unidad, en especial a la luz del sermón que dio el ex ministro palestino de Asuntos Religiosos Mahmoud Al Habbash en el rezo del primer viernes del mes sagrado de Ramadán y en presencia de Abbas. «Hamas ha comenzado a meter en la cabeza de la generación joven la idea de lo que ellos llaman ‘el Estado de Gaza’, o ‘el pueblo de Gaza’. Todos esos conceptos nos dividen», dijo Al Habbash. Por último, y como para que no queden dudas de cuán grave es la situación, advirtió: «A todo aquel que nos vea unidos e intente separarnos, matádlo, no importa quién sea».

Fuente: LaRazon.es

DEJAR UN COMENTARIO

Please enter your comment!
Please enter your name here