El terrorista de Francia tenía vínculos con el ISIS

El autor de la decapitación de un hombre y la explosión en una planta de gas cerca de Lyon estaba vinculado al grupo yihadista, según el fiscal de París.

El hombre que el viernes decapitó a una persona y atentó contra una planta de gas en Francia tenía un «móvil terrorista» y estaba vinculado al grupo yihadista Estado Islámico (ISIS), afirmó hoy el fiscal de París,  Francois Molins.

«La decapitación es un modo operativo habitual de esta organización terrorista», aseguró Molins en rueda de prensa, y se mostró convencido del móvil islamista del ataque de Salhi, que decapitó a su jefe para, posteriormente, tratar de volar una planta química en Saint-Quentin-Fallavier, a pocos kilómetros de Lyon.

El fiscal no dio ninguna credibilidad a las declaraciones del detenido, quien, después de negarse a declarar durante 24 horas, rechazó toda motivación terrorista y confesó que había cometido el asesinato tras una discusión que mantuvo días antes con su jefe.

Sin embargo, tras decapitarlo, el sospechoso se fotografío junto a la cabeza y la rodeó de banderolas con inscripciones musulmanas, antes de colgarla en una de las rejas de la planta contra la que intentó atentar y donde trabajaban en ese momento 75 personas.

“Tras orquestar esta macabra puesta en escena, lo primero que hizo fue enviar la foto a un número localizado en Siria que corresponde a un individuo francés miembro del Estado Islámico con quien estaba en contacto regular», relató el fiscal.

Molins calificó la tentativa de volar la empresa como un «gesto criminal premeditado» que «recuerda a una operación mártir» y señaló que resta por determinar si Salhi cortó la cabeza de su jefe cuando ya estaba muerto.

El fiscal también confirmó que el sospechoso, de 35 años y padre de tres hijos, residió durante 2009 y junto a su familia en Siria, donde frecuentó una escuela coránica con el pretexto de aprender árabe, dos años antes de que estallara la guerra civil en ese país.

El sospechoso explicó sus actos aludiendo a «un conflicto con su jefe» y a una disputa conyugal. Según él, su móvil era puramente personal.

Previamente, y desde 2002, Salhi había viajado en repetidas ocasiones a países árabes, aunque Molins no quiso ampliar los datos ya que los investigadores siguen sin encontrar su pasaporte y el detenido «alega amnesia» para no proporcionar más detalles