Ariel Cohen Sabban: “Queremos llegar al día de las elecciones en una lista de unidad”

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El Presidente de la Federación de Comunidades Judías de la República Argentina (Vaad Hakehilot) y tesorero de AMIA, Ariel Cohen Sabban, un posible sucesor de Julio Schlosser en las próximas elecciones de DAIA, habló en exclusiva con la CADENA JUDÍA DE INFORMACIÓN VIS A VIS y se refirió al momento actual de la comunidad judía, la investigación del atentado contra la AMIA, su trabajo comunitario, y sobre los comicios en la representación política de la comunidad judía argentina.

Al referirse al acuerdo entre Argentina e Irán, Cohen Sabban destacó que la AMIA «actuó en tiempo y forma, y con una firme postura en contra del memorándum de entendimiento «.
«La comunidad judía no es de un solo sector, sino que la representan muchos sectores y no todos pueden compartir ideológicamente, pero si deben respetarse», resaltó al consultarlo sobre el sector ortodoxo de cara a las próximas elecciones.
«Estoy formando un equipo con diferentes instituciones, en la cual estamos pensando en un proyecto comunitario de representación política”, destacó al consultarlo sobre su intención de ser Presidente de la DAIA; y aunque no confirmó que irá por la presidencia, fue claro: «Siempre trabajé, no importa el cargo que haya ocupado».

A continuación la entrevista completa:
– ¿Qué evaluación haces del trabajo que vienen haciendo en la AMIA?
Estamos dedicados y trabajando muy fuertemente en la gestión de la AMIA. Desde el comienzo marcamos que iba a ser una gestión que represente a toda la comunidad judía, y en tal sentido íbamos a trabajar, como lo que entendemos que debería ser la AMIA, una institución que respete la identidad de cada uno de sus asociados y que trabaje para fortalecer a la comunidad judía, en general, y no sólo a un sector en particular. Eso lo estamos demostrando en estos dos años de gestión, donde la AMIA interactúa con diferentes instituciones y personas, sin importar su ideología o lineamiento religioso o político.
– ¿Cómo crees que va a influir la política nacional en las elecciones en DAIA y AMIA?
Soy de los que piensan que la comunidad judía debe mantenerse alejada de la política nacional en lo que respecta a su dirigencia. Lo más sano para la comunidad judía es estar bien con todos los sectores políticos y no estar identificado con ninguno, porque es una mezcla de independencia que debemos tener los dirigentes de nuestra comunidad. Eso lo podemos ver en la gestión de la AMIA, ya que ningún miembro de Comisión Directiva está interactuando en ningún partido político, y eso nos permite trabajar de una manera mucho más independiente, sin condicionamiento alguno, y realmente representar la voluntad de la comunidad judía tal como quiere que sea. Nosotros entendemos y respetamos a quienes deseen tomar el camino de la militancia política nacional, pero a la vez, miramos muy minuciosamente la incompatibilidad de estar en ambos cargos, estar en la política comunitaria y militar políticamente a nivel nacional.
– ¿Cómo ves posicionado al sector ortodoxo en las elecciones del año que viene en AMIA?
La comunidad judía no es de un sólo sector, sino que la representan muchos sectores y no todos pueden compartir ideológicamente, pero sí, debemos respetarnos. Todos formamos el crisol que significa ser parte de la comunidad judía y así como a todo judío se lo cuenta en un templo para formar un Minián, de la misma manera, a todo judío hay que respetarlo, escucharlo y valorarlo, y tratar de consensuar en los temas que si podemos. Seguramente habrá temas en los que existirán algunas diferencias, pero son muchos más los temas que tenemos en común que aquellos que nos diferencian. Esto claramente se puede ver hoy no sólo en AMIA, sino también en la Federación de Comunidades Judías de la República Argentina, que a lo largo y ancho del país manifiesta un mensaje de unidad y representación de toda la comunidad judía.
– ¿Se te menciona como candidato a presidente de la DAIA​, es así?​
Estoy formando un equipo con diferentes instituciones, en la cual estamos trabajando en un proyecto comunitario de representación política, que entiende que más allá de repartir cargos y armar una comisión directiva, es esencial que consensuemos políticas comunitarias por encima de las dirigencias. Los directivos estamos por un tiempo determinado y después nos vamos de las instituciones que son las que deben fijar un camino que si pueden apuntar un poco más, de acuerdo al presidente que esté, pero la política comunitaria debe ser única. Ya hemos mantenido reuniones con más de 35 instituciones con distintas ideologías y extracciones. Es por eso que queremos llegar al día de las elecciones en una lista de unidad, y eso va a requerir un esfuerzo de todos para bajar las apetencias políticas personales, ya que hay algo supremo que es cuidar los intereses de la comunidad judía y las instituciones. Es por eso, que en lo posible debemos alinearnos todos bajo un mismo proyecto. Cuando hablamos de candidaturas, no hablamos de candidatos, sino de proyectos y gestión, y yo habló desde la experiencia de haber estado durante ocho años en diferentes cargos en la DAIA; y otros tantos en AMIA, escuela y Tnuot. Creo que es fundamental que la comunidad judía, con su diferente crisol de visiones y pensamientos, se una y pueda trabajar mancomunadamente, y principalmente buscando la unidad, sobre todo por el momento que hoy nos toca vivir.
– ¿La economía va a tener un papel fundamental en la DAIA que estás proponiendo junto a este grupo de instituciones?
Está claro que para ser política debemos gestionar económicamente. En la vida de una institución, la política y la economía son dos caras de una misma moneda. Muchas veces escuchamos hablar de cuestiones políticas, pero muy pocas veces hablamos de cuál va a ser el programa económico que va a poder sobrellevar la gestión política. Estamos viendo que en los últimos siete u ocho años en las instituciones vemos un déficit en la gestión económica en general. En todas las instituciones que yo transité siempre mi mirada fue dual, política y económica. Traer soluciones económicas a la comunidad es facilitar a que las instituciones transiten un camino mucho más lineal y menos vertiginoso. No podemos hacer política si no sabemos si se le puede pagar el sueldo a nuestro personal. No puede ser, como en otras gestiones, que los profesionales financien la gestión. Entiendo que es responsabilidad de cada dirigente comunitario llegar a esas instancias, no digo con una solución, pero sí con un proyecto, y nosotros lo tenemos. En el año 2005 cuando tuve la oportunidad de gestionar en la DAIA, en el rol de tesorero, fui elegido dos veces en ese cargo casi por unanimidad, y en ese momento la representación política de la comunidad judía estaba en una situación muy delicada: había un descreimiento, tanto político como económico, y con el trabajo y la vinculación política de las empresas nacionales, multinacionales y organismos no gubernamentales hemos logrado generar respuesta a favor de la comunidad y realizar acciones culturales y recreativas que permitieron el sostenimiento de lo que fueron años tranquilos y muy prósperos a nivel económico por los que transitó la DAIA del 2005 hasta el 2009, que me retire. Nosotros, desde nuestro rol de dirigentes comunitarios, debemos darle la tranquilidad a la comunidad judía que la DAIA va a estar a la altura de las circunstancias. En cada lugar que transité he mostrado gestión, acción y política. Actualmente lo estoy haciendo en AMIA, como así también en mi rol de presidente de la Federación de Comunidades Judías de la República Argentina (Vaad Hakehilot). Es importante remarcar que hasta hace muy poco tiempo la Federación era una institución que no trascendía en el marco comunitario y en menos de dos años podemos observar el cambio sustancial que en este corto tiempo hemos realizado a nivel federal cuando hablamos con dirigentes comunitarios del Interior. En el Vaad Hakehilot mostramos un camino de cómo se puede recaudar fondos en la sociedad en general, y ese es el camino en el que yo voy a trabajar, el camino que me dio resultados en cada una de las instituciones que estuve. Bajo esa óptica entiendo que vamos a fortalecer políticamente y vamos a poder llegar económicamente de una manera muy tranquila para estar a la altura de las circunstancias, y no como lamentablemente vemos, que muchas veces los deseos son muchos, pero las posibilidades son pocas.
– ¿Por qué crees que las instituciones de la comunidad no se centraron en el aspecto económico?
Es mucho más fácil, tranquilo y menos cansador mantenerse como dirigentes gestionando únicamente en forma política. Aquellos que van a gestionar política y económicamente van a tener un doble trabajo, porque no es que a la comunidad judía se le acercan y hay filas de empresas y organizaciones que quieren colaborar, y más en la situación económica que vivimos en nuestro país. Por eso hay que tener una cintura muy especial para poder trabajar en acciones comunitarias que representen las temáticas y necesidades de apoyo en general y existen. Nosotros lo hemos logrado con ejemplos concretos; en la AMIA hemos desarrollado un proyecto educativo-audiovisual llamado “18J”, que se realiza a través del Centro Marc Turkov, logrando que alumnos de la red escolar pública puedan estudiar y conocer cuál fue la peor tragedia que vivió Argentina, y a su vez, nos permite a través de aportes que estamos recibiendo poder gestionar y seguir haciendo otros proyectos. El camino es trabajar con la sociedad argentina mancomunadamente en problemáticas comunes y que eso pueda sustentar y fondear las necesidades que la comunidad judía tenga. Eso es lo que estamos pensado este grupo de instituciones que realmente entendemos que debemos fortalecer a la DAIA, tanto política como económicamente.
– ¿Cómo está económicamente hoy la DAIA?
Yo no podría decirlo porque estoy fuera de la DAIA. Así como debemos ser colegiados en las decisiones políticas, debemos serlo en las responsabilidades. Eso debe ser el leitmotiv de la gestión de aquellos que queremos que la próxima gestión, y habló específicamente de la DAIA, que tenga otro cariz en materia económica.
– Durante la charla manifestantes que aún no definiste si serás candidato a presidente ¿qué cargo tendrías en este proyecto?
Yo hasta ahora conozco que hay uno o dos candidatos a presidente; por mi parte siempre trabajé, no importa el cargo que haya ocupado, y lo demuestran no mis palabras, sino los hechos. La DAIA debe tener su propia agenda política y no únicamente la que le impone la sociedad, de la misma forma sucedió en otras gestiones de la AMIA. Soy de aquellos que entiende que si bien es importante acceder a ciertos cargos, no es sólo para poder tener la representación, sino para poder moverse en gestionar. No estamos hablando de cargos sino de cómo empezamos nuestra charla. Es inevitable y esencial empezar a trabajar en el consenso de proyectos, y bajo ese paragua de ideas, va a venir el desarrollo de un programa, de una gestión y el armado de un equipo que deba representar a la comunidad judía. Yo estuve en momentos muy difíciles de las instituciones, donde se atravesaron momentos muy duros. Un ejemplo concreto fue en la DAIA, y en el transcurso de tres años hemos girado 180 grados, no sólo el concepto político sino la situación económica. Cuando me retire al quinto año en la DAIA la situación de la institución era óptima en materia económica. Lo que estoy seguro es que vamos a trabajar en darle respuestas a la comunidad judía, y ese es el principal objetivo, no un nombre o un cargo, sino un equipo que afronte en materia económica y política todas las necesidades que se nos planteen. Estamos en años muy difíciles que vamos a transitar, son años en donde la comunidad judía debe mantenerse unida, todos debemos hacer un esfuerzo pese a nuestras diferencias, sentarnos en una misma mesa escucharnos y trabajar mancomunadamente con las instituciones centrales. En la AMIA hemos estado de acuerdo en la mayoría de las decisiones, pero en las que no estábamos no salíamos a diferenciarnos públicamente, simplemente hemos tomado el rol del silencio. A veces el silencio habla y dice cosas.
– ¿No crees que ese silencio algunas veces genera dudas?
Aquellos que tenemos la responsabilidad política de expresarnos debemos hablar cuando tenemos algo que informar, no es cuestión de salir en los medios de comunicación permanentemente sin tener algo que decir, y menos para salir al choque y ubicarnos en un lugar donde no debemos situarnos. La comunidad judía no debe estar en las portadas de los diarios todos los días, debemos trabajar internamente en el fortalecimiento de las instituciones de nuestra comunidad y expresarnos cuando corresponde. Hay que defender los principios de la comunidad contra la discriminación y el antisemitismo, pero ser medidos; cuándo, cómo y porqué. Los dirigentes de una misma organización no pueden estar tres o cuatro veces en una misma radio o permanentemente agotar a la sociedad argentina, y cuando digo agotar, lo expreso con mucho respeto. No siempre la estrategia debe ser la misma.
– ¿Te molestó que en el último tiempo los dirigentes de la DAIA se expusieron mucho en los medios de comunicación?
Ese no es un tema del que yo tenga que responder, lo que yo te puedo hablar es del papel que jugó la AMIA, que se manejó siempre con mucha cautela y jugó un rol protagónico, donde a veces trabajar políticamente es saber medirse, actuar en silencio cuando la situación lo requiere, y no es cuestión de confrontar permanentemente. Tenemos que estar pensando en un país, que por diversas razones, la sociedad entera está permanentemente confrontando. Nosotros tenemos que salir de ese eje y tenemos que avocarnos en buscar consensos e ideas, es por eso, como te dije en un principio, el trabajo mancomunado con todos los sectores de la sociedad y logrando una unidad en la comunidad judía, es nuestro objetivo fundamental.
– Hablaste de la parte económica, pero ¿qué proyectos tienen pensando llevar adelante este grupo de instituciones?
Así como lo dice sus letras, la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas es una institución federal. Como yo provengo de una institución del Interior, entiendo lo que esto significa, y comprendo el significado de fortalecer a las filiales del Interior del país. Cuando uno trabaja en forma federal está fortaleciendo a la DAIA en general. Yo no miro con miserias políticas el rol que tiene que tener cada una de las filiales. En el año 2005, cuando el Consejo Federal estaba muy distanciado de la institución central de la DAIA, con mucha humildad lo digo, fui uno de los articuladores de todo ese trabajo que merecía la comunidad judía, y no te hablo de la DAIA, sino de que las filiales del Interior tengan el respeto y el lugar que corresponden y se la valoren como debe ser, otorgándoles el lugar que muy merecido se han ganado. Hemos trabajado muy fuertemente en cuestiones que atienden a transmitir hechos históricos como la “Noche de los Cristales Rotos” a través de un concierto que se llevó a cabo en Mar del Plata. Hemos trabajado en otras filiales donde hasta ese momento había una desvinculación muy importante con la DAIA. Cuanto más vamos a fortalecer a sus presidentes, la DAIA va a estar más fuerte porque estos van a tener un rol protagónico del que pueden llegar a tener hoy. El trabajo que vamos a desarrollar va a ser de equipo a nivel nacional, el rol que va a tener que tener la dirigencia comunitaria, no va a ser sólo en Buenos Aires. Así como realizamos reuniones en Capital Federal tenemos que ya ir pensando en hacer encuentros periódicos con las filiales del Interior del país en las diferentes provincias. En la gestión de la que yo participé en la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas se han solucionado problemas económicos que tenían las filiales para venir a Buenos Aires y accedimos a tener el 95 por ciento de los representantes del Consejo Federal en cada una de las reuniones. Muchas veces, más allá de las palabras, hablan las acciones. Yo he escuchado a muchos dirigentes que tienen muy buenas ideas, pero yo quiero saber cómo se llegan a concretar esas ideas. Soy una persona pragmática que tengo sueños, pero también vivo las realidades. Quiero ver cómo se llegan a esas realidades. Tengo algunas ideas que van a posibilitar ese trabajo, y no lo va a hacer una única persona, sino un equipo.
– ¿Por eso todavía no se definió tu cargo?
Será el rol que entienda la comunidad judía que me quepa, y voy a estar a disposición para lo que se me requiera, como lo he hecho siempre. Ojalá pueda hacer el rol que a mí me guste y que entienda que puedo desarrollarlo, y si no va a poder ser, también voy a estar agradecido porque siempre actué de la misma manera. Estando o no estando involucrado, con cargo y sin cargo, tanto en la DAIA como en la AMIA. Con el aporte de todos, se va a lograr una comunidad judía fuerte, una DAIA fuerte, con diferentes visiones, pero con unidad e independencia.
– Cambiando de tema, ya son seis meses de la muerte del ex fiscal Alberto Nisman y todavía no se sabe cómo murió ¿qué te genera esta situación?
Hoy es una problemática a nivel nacional conocer cómo fue la muerte del fiscal Alberto Nisman. Lamentablemente los argentinos somos portadas de todos los diarios del mundo en forma permanente, y este manto de oscuridad en el cual aún no conocemos que pasó con la muerte del fiscal no va a despejar las dudas en la sociedad argentina, y tampoco va a despejar aquellas dudas de los que entendemos que el fiscal Nisman era la única persona que más conocía la causa AMIA. Por eso tenemos que relacionar la causa con la muerte del fiscal. Es inevitable no pensar que la muerte del fiscal no va a traer descreimiento en la sociedad y en la comunidad judía, ya que la causa venía trabajando en una línea y descreemos que siga y avance. No podemos permitir que con la muerte del fiscal Nisman también se muera la causa AMIA. Es por eso que cuando hemos tenido las reunión con la Procuradora General de la Nación, Alejandra Gils Carbó, le hemos pedido dos cosas: la primera es que necesitamos saber cómo murió, cuándo y conocer detalles de su deceso; y en segundo lugar que aquellos que están a cargo de la causa, no sólo tengan la idoneidad sino la trasparencia necesaria para que se lleguen a resultados concretos. Además, le pedimos que la causa AMIA no se politice más de lo que está. No podemos permitirlo como ciudadanos. La salud de nuestro país está y estará en jaque hasta que no se esclarezca con exactitud qué pasó con el fiscal Nisman.
– ¿Pensás que a Nisman lo mataron o se suicidó?
Nisman se murió, y cualquier hipótesis es de suma importancia. Sería muy irresponsable de mi parte decirte qué es lo que pasó. Para eso tenemos fiscales y peritos que están trabajando a los que vamos a respetar. Una vez que se expidan, seguramente vamos a poder entender qué es lo que pasó con la muerte del fiscal. Lo que te puedo comentar es la dirigencia de la AMIA-DAIA mantuvo un encuentro con el fiscal Alberto Nisman 72 horas antes de su muerte, se lo veía muy nervioso al fiscal y más allá de lo que significa la muerte en sí de cualquier persona, no nos olvidemos que estamos hablando de la de un fiscal de la Nación y como tal deben hacer el mayor de los esfuerzos quienes tienen la responsabilidad de darle a la sociedad argentina una respuesta.
-C5N le realizó dos entrevistas a dos acusados de ser partícipes del atentado a la AMIA ¿crees que sus declaraciones se deberían incorporar a la causa central?
Más allá de las declaraciones en C5N soy de los que piensan que no se puede pactar con el terrorismo. Si tienen cosas para decir tienen que presentarse ante la Justicia argentina, ya que soy muy respetuoso de los poderes de la Nación. Además, la Justicia ya señaló con mucha claridad qué es lo sucedió el 18 de julio de 1994, y si realmente aquellos que están imputados en la causa se sienten con la libertad de poder decir que no están involucrados, que comparen ante un juicio justo en la República Argentina y si la Justicia determina su inocencia lo vamos a respetar.
– ¿Qué opinas del memorándum y de la inconstitucionalidad del mismo?
Tal como lo manifesté en el discurso del 18 de julio más allá de las buenas intenciones que seguramente han impulsado a la misma, siempre mencionamos que no nos oponemos a la intención de buscar caminos alternativos legales a la causa. Criticamos y nos oponemos a este instrumento, al texto acordado por su inconsistencia y falencias.
– ¿Cómo te sentiste siendo representante de la comunidad en el acto del 18 de julio?
Con mucha responsabilidad, y a su vez la madurez suficiente para poder expresar lo que gran parte de la sociedad argentina y la comunidad judía siente. Creo que el mensaje expresado estuvo a la altura de las circunstancias, con respeto pero también mucha firmeza en el fuerte reclamo contra la impunidad..

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