Mara Brawer: «Tenemos leyes igualitarias y prácticas discriminatorias entre el hombre y la mujer»

La Diputada por el Frente para la Victoria, Mara Brawer. además Secretaria de Derechos Humanos del Partido Justicialista de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y nieta de Sobrevivientes de la Shoá, dialogó en exclusiva con la CADENA JUDÍA DE INFORMACIÓN VIS A VIS en el marco del Día de los Derechos Políticos de la Mujer.

– ¿Por qué es importante recordar el Día de los Derechos Políticos de la Mujer?

– Como todas las fechas de recordación, si bien el compromiso es cotidiano, es un reconocimiento a las luchas que generaron estos hechos políticos. Es importante en tanto y en cuanto nos recuerdan que los derechos no son natos, sino que forman parte de una construcción histórica que tuvo como protagonistas a hombres y a mujeres que lucharon por estos objetivos.

Mencionaste una desigualdad entre el hombre y la mujer, pero ¿en qué rubros o derechos estamos en igualdad de condiciones?

– Uno podría decir que estamos en igualdad de condiciones en el derecho al voto. Tenemos asignaturas pendientes en que la mujer participa políticamente igual que el hombre, pero no accede a responsabilidades políticas igual que el hombre. En el Congreso tenemos el cupo del 30% pero vemos que en los cargos partidarios, de todos los sectores políticos, su organización partidaria es fundamentalmente masculina. Si analizamos los intendentes de Buenos Aires, el 90% son varones. Es verdad que tenemos el mismo derecho a la participación política, pero en los hechos reales la mujer no accede a ocupar cargos de militancia política. Esto se ve en que seguimos con el 30% del cupo femenino en el Congreso, porque si hubiera un desarrollo natural tendríamos que tener, al menos, el 50%, y sin embargo la próxima conformación del Palacio Legislativo gracias que vamos a llegar al 30%. Lo mismo sucede en los derechos sociales y económicos; las empresas son manejadas, en su mayoría, por hombres. El doble trabajo sigue siendo de la mujer. La discriminación sigue siendo hacía el género femenino, si lo comparás con la del hombre que tiene una mirada dosificante, peyorativa, más centrado en los atributos que en las capacidades. No hay punto donde encuentre un grado de «igualdad» con el hombre. Si vos vas a las leyes no vas a encontrarte lo mismo; tenemos leyes igualitarias y prácticas discriminatorias.

– ¿Cómo debe hacer la ciudadana común para cambiar estas formas que están impuestas en la sociedad?

– Si empezamos desde lo micro sería revisar nuestras propias prácticas cotidianas; nosotras somos reproductoras de cultura. Yo he participado en mega eventos con cuadros políticos femeninos altísimos y después te haces amiga de las compañeras y te das cuenta que en la casa se ocupan más ellas que los maridos. La mujer de a pie, como dice Cristina, debe analizar sus propias prácticas y en función de eso modificar nuestro pequeño mundo; guiar a nuestros hijos de forma igualitaria, no discriminarlos por roles. Reproducir estás prácticas en el hogar y en el trabajo, y la que quiere y puede, en la militancia. Las que tenemos cargos públicos tenemos aún más responsabilidad; tenemos que ser voceras de nuestros reclamos. No hay discurso que yo no diga: «las mujeres cobramos menos que los varones». Las mujeres seguimos siendo víctimas de la violencia y las que tenemos doble empleo. Eso hay que decirlo para problematizarlo. Hace 20 años no se hablaba de violencia hacía el género femenino, hoy, sí. Pero no se habla que la mujer tiene menos posibilidades laborales, ya que tiene menos tiempo para dedicarle al crecimiento personal por que tiene otro trabajo más en su casa. Hay que ir develando que la televisión sigue siendo absolutamente sexista; la TV nos sigue poniendo al lado de un lavarropas, de un producto de limpieza o para promocionar autos. Todas esas cosas hay que cuestionarlas. No es necesario sólo participar de grandes manifestaciones, también hay que hacerlo en lo cotidiano.


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