Cómo afecta a la economía de Israel la situación de tensión en el país

La situación de seguridad también crea tensiones en el lugar de trabajo y los trabajadores árabes e israelíes se están encontrando en una situación difícil. «Siento la tensión general en el tren o en la calle, aquí y allá, y miro a la gente, para ver si tiene un cuchillo», dijo Firas Obeid (26), ingeniero de software de una startup.
Obeid viaja todos los días desde su casa en Haifa, a las oficinas de la compañía en Tel Aviv. Él dice que el trabajo no va a cambiar debido a la situación. «Tengo muy buenos amigos, son como de la familia», dice, «los veo incluso más que sus padres, vivo con ellos cada minuto».
Sin embargo en el dominio público, sus sentimientos son muy diferentes. «No me he topado con reacciones extremas personalmente, pero en general, la situación es aterradora. Esta es la primera vez que siento el miedo real de daño potencial a la gente en la calle. Nunca he experimentado eso».

Caída de las ventas y del consumo

Si el mercado de los negocios en general refleja en una caída en las ventas, en las empresas en el sector árabe, sobre todo en ciudades mixtas, el golpe ha sido muy duro. «Ningún negocio he hecho hasta ahora, está bastante tranquilo aquí», declaró Abu Ashraf Ktaiif (63) de Nazaret, dueño del restaurante Dewan Al Saraya en la ciudad. «No hay clientes en absoluto, todo el mercado está vacío, ya sean árabes o judíos.»
Pero el problema no es sólo la crisis de ventas, Ktaiif añadió que algunos de sus miembros, que trabajan fuera de la ciudad, tienen miedo de ir a trabajar ahora. «La gente no va a trabajar y se encierra. Todos tienen hijos que trabajan o estudian fuera de la ciudad y cuidan de ellos. No es cómodo para nadie, tanto judíos como árabes sienten miedo.»

Acercamiento entre árabes y judíos

Paralela a la situación de angustia, los trabajadores árabes y judíos, incluyendo los que son bomberos o policías, reforzaron sus lazos de solidaridad y apoyo.
En el sur del país, los ciudadanos beduinos, especialmente aquellos que trabajan en lugares tales como policía, bomberos y Maguén David Adom, manifiestan su solidaridad: «Estoy preocupado por la situación, pero en mi lugar de trabajo me siento más seguro», dice Reshef Naif Alziadneh (44), un beduino que se desempeña como oficial en las investigaciones de los incendios en todo el Néguev. Anteriormente se desempeñó como comandante de la estación de bomberos de la ciudad beduina de Rahat casi 12 años, y como oficial en el ejército y la policía. «No siento ninguna diferencia en la relación de mis compañeros. Lo que está ocurriendo hoy en día es una situación en la que personas inocentes son heridas simplemente por ser judías.»

«Los bomberos trabajamos en turnos y nos respaldamos mutuamente, comemos juntos, viajamos juntos, apagamos fuegos y rescatamos juntos. Incluso en días festivos nos apoyamos el uno al otro. Nos turnamos y colaboramos para que todos disfruten de sus vacaciones. Tengo 18 años luchando contra incendios y el comandante de la estación me trata como a cualquier otro funcionario. Nuestro trabajo es una obra de salvación, ayudamos a los ciudadanos y salvamos vidas en cada situación. Esto es muy diferente a otros trabajos».

Crisis en la construcción: los árabes no se presentaron a trabajar

La Asociación de Contratistas de la construcción de viviendas informó que la mayoría de los palestinos que trabajan en las obras de construcción evita venir al trabajo estos días. La razón, argumentan, es la preocupación por parte de los clientes israelíes.
A principios de esta semana, estaban ausentes del trabajo el 80% de los 37.000 trabajadores palestinos en la industria. Fuentes del mercado afirman que la cifra es significativamente exagerada, pero confirmaron que el fenómeno existe.
Una fuente advierte de que la situación es volátil: «Hasta ahora no hemos recibido quejas en especial y no anticipamos un problema catastrófico en términos de la construcción de los apartamentos, pero la situación podría cambiar.
Hasta ahora la situación de tensión era tolerable, siempre y cuando el Estado no cierre las fronteras, pero cuando empieza a hablar sobre el cierre, como ahora, provoca que los trabajadores no vengan. Ello es debido a la confusión y la falta de áreas de información, y por otro, debido a que el ejército endureció las condiciones y disminuye significativamente el número de llegadas de palestinos».

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