Gustavo Perednik: «El apartamiento de una fiscal incompetente siembra un sendero de nuevas esperanzas»

El escritor de «Matar sin que se note» y amigo íntimo del exfiscal de UFI-AMIA, Alberto Nisman, fallecido el 18 de Enero de este año, Gustavo Perednik, fue uno de los oradores el pasado viernes en una ceremonia íntima en la cual se colocó el Monumento (Mazetvá) en su tumba en el cementerio de la Tablada.

En una entrevista exclusiva dialogó con la CADENA JUDÍA DE INFORMACIÓN VIS A VIS acerca de los 11 meses de la muerte del fiscal. Además, se refirió a lo que expresó en el cementerio ante un grupo reducido de invitados y allegados a la familia.

– Como amigo íntimo del exfiscal, ¿cómo tomó el pedido de la familia de ser uno de los oradores en la ceremonia?, ¿a qué hizo referencia su discurso?

Además de la hija de Alberto, fuimos dos los oradores, y entiendo que nos hemos complementado bien. Santiago Kovadloff se refirió a los aspectos institucionales y políticos del asesinato de Alberto y yo dirigí unas palabras más personales.
Recordé que desde el ventanal de su estudio en la UFI-AMIA le mostré a Alberto que la escultura del frontispicio que desde allí se ve, es un altorrelieve del encuentro del bíblico José con sus hermanos. Alberto no lo había notado y le satisfizo la idea. La paradoja es que cuando “vine a hablarle nuevamente” once meses después de su asesinato, leíamos en la Torá exactamente ese episodio del reencuentro en la Parashat Vayigash. Y tal como Yehudá, quien no atina a elegir las palabras para expresar su emoción, tampoco nosotros sabíamos formular el mensaje más apropiado.
Recordé también que, después de haber recibido su último email me embarqué desde España a Israel, adonde iba a participar del Brit Milá de mi nietito (que cumplió once meses). En ese momento, mi yerno me emocionó hasta las lágrimas anunciando que daban al recién nacido el segundo nombre “Abraham, en homenaje al amigo de mi suegro que dio su vida por la justicia”. Dirigiéndome a Sara, la madre de Alberto, agregué que ése fue sólo el primer homenaje, y que cabe prever que habrá escuelas, plazas y monumentos que dignifiquen su heroica memoria.

– ¿Qué significado tienen estos 11 meses sin Alberto Nisman?

– Es muy triste. Se ha ido una persona a la que quise mucho, que me brindó su confianza y quien en la cúspide de su carrera tenía todo por dar y todo por hacer. Extraño su dinamismo a toda prueba, su jovial impulsividad, su integridad.
Las fuerzas del mal a veces triunfan, y en un caso como el de Alberto (z”l) casi logran no sólo deshacerse de él, sino también ennegrecer su recuerdo con calumnias.

– Teniendo en cuenta que se produjeron algunos cambios a nivel judicial con la causa, ¿cree que la investigación puede tomar otro rumbo? 

– Por supuesto. Soy optimista y ello es gracias a los vientos de reconstrucción que soplan en Argentina, y que también son aire nuevo en el área de la Justicia. En este terreno, el apartamiento de una fiscal incompetente que saboteó el sendero hacia la verdad, siembra ese sendero de nuevas esperanzas de que lleguemos a saber qué ocurrió. Tal como Alberto reveló completamente lo que ocurrió en el atentado a la AMIA de 1994.

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