Rabino Alejandro Avruj: «Quedarnos en la historia de las cadenas y las pirámides es quedarnos atados» (AUDIO)

PESAJ 5776 – El Rabino Alejandro Avruj de la comunidad Amijai fue entrevistado por la CADENA JUDÍA DE INFORMACIÓN VIS A VIS acerca cuáles son las ataduras que tenemos las personas y cómo se puede llegar a encontrar una solución a las mismas. Además, se refirió a la festividad de Pesaj «como una oportunidad» para interpelarse en la mesa familiar cuando se realice el Seder de Pesaj.

– El viernes comienza Pesaj, ¿cuáles son los desafíos que enfrenta la humanidad en términos de libertad en la actualidad?

– Pesaj es una oportunidad, porque si tiene algo de bello, es que es una celebración que no sucede dentro de las puertas de un Bet Hakneset (sinagoga). Nosotros vamos a hacer el Seder comunitario y la tefila, obviamente. Pero lo más fuerte de Pesaj, sin dudas, es el encuentro de la familia; de saber que el judaísmo se vive en la mesa de nuestras casas. Me parece que es una oportunidad para plantear esta pregunta que me hacés como familia, es muy interesante la pregunta de la humanidad, pero en la mesa de la familia se empieza a trabajar cómo va a ser la humanidad. Esta semana estamos todos cruzados por el desastre que pasó en la discoteca con estos chicos; ¿cuán libres somos de hablar el tema de la drogas con nuestros hijos?, transformándonos en padres y no en amigotes, ¿cuán libres somos de decirles lo que les queremos decir y hacer lo que queremos hacer como padres?. Uno escucha los comentarios a partir de lo que sucedió el fin de semana y la frase es «todos saben que hay hay drogas siempre». ¿Quién es todos? Como si le endilgásemos a los chicos de 15 y 16 años la responsabilidad de lo que sucede. Entonces, vuelvo a repetir el interrogante, ¿cuán libres somos de hablar estas cosas?
Hay muchas cosas que no somos libres en las conversaciones que tenemos como padres con nuestros hijos y viceversa. Una de las ataduras que uno se tiene que poder sacar es poder hablar de grandes temas: cuáles son las expectativas con nuestros hijos, qué es lo que esperamos de ellos, cuáles son las cosas que realmente esperamos y sentimos que son prioritarias e importantes, y cuánto ellos ven que para nosotros en nuestra vida lo fueron. Pesaj es una gran oportunidad para hacerse esas preguntas, cara a cara, en la mesa.

– Hoy, ¿nos encontramos más atados que nuestros antepasados?

– Yo no sé si tenemos más (ataduras), tenemos distintas. Quedarnos en la historia de las cadenas y las pirámides es un gran símbolo y una gran historia, primero porque es nuestra, pero no nos podemos quedar atados a esa historia. Nosotros tenemos que ver cómo eso simboliza el poder ver reflejado las ataduras que tenemos nosotros en formas diferentes. Cuando uno dice «cada año, cada generación, el hombre debe verse como saliendo de Egipto», muchos dicen: «Pero yo nunca estuve en Egipto. Yo no soy esclavo. No sé lo que es una pirámide ni nadie me pega con un látigo». Eso es quedarse atado a un texto, nosotros tenemos que liberarnos de las ataduras de pensar que estamos conmemorando algo que le pasó a personas hace muchos años. Nuestra historia nos invita a reflexionar cuáles son las ataduras de este tiempo.
Hoy nosotros estamos esclavos del celular, de las pantallas, de no saber qué hacer en nuestro tiempo libre, de la paranoia por acumular más, de hablar de la marginalidad y la pobreza y vivir en sociedades tremendamente ricas con poblaciones extremadamente pobres. Somos esclavos de formatos políticos que parecen inamovibles y no responden a las dinámicas diferentes que tiene la sociedad. Tenemos diferentes ataduras, no sé si mejores o peores, diferentes.

– ¿Hay una forma de comenzar a solucionar estas ataduras?

– Sí. Primero reconociendo y asumiendo que el día que no haya ataduras va a ser el tiempo que venga el Mashíaj (Mesías). Pensar que tiene que sacarse el overol e irse a Bahamas y es libre de todo no es así. Las ataduras cambian, se renuevan y difieren, también tienen que ver con cada persona, familia y realidad. Uno tiene que aprender a vivir con algunas ataduras. Pero hay que reconocerlas y ver de qué manera es que uno pueda convivir o desatarse de ellas. En la primera pregunta te referiste a la humanidad, ¿cómo hago para cambiar el mundo? No se puede cambiar. Es una ilusión de gente que con muchísimo poder lo ha logrado, con las más buenas intenciones. Entonces, ¿se puede cambiar el mundo? El tema es que hay que redefinir la palabra mundo. Cuando uno se da cuenta que el «mundo» son los vínculos,  tu cuadro de fútbol, tu escuela, tu comunidad y tu familia. Cuando uno hace su parte en ese pequeño, pero enorme mundo que te toca y que después se multiplica, la idea de que cada uno se haga cargo de lo que tiene que hacer, entonces ahí sí es posible mejorar el mundo.
¿Cómo se empieza a mejorar el mundo? Asumiendo, reconociéndolo, mirándolo y preguntándose. Por eso decía que Pesaj es una oportunidad para hacerse preguntas (…) Dios está en los detalles, cambiando las pequeñas cosas es como uno se hace grande.

Audio completo de la entrevista con el Rabino Avruj:

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