Santiago Kovadloff: «El porvenir de la democracia republicana esta unido al esclarecimiento del atentado a la AMIA»

El escritor, filósofo y pensador, Santiago Kovadloff en su discurso dio una cátedra de democracia, autoritarismo, libertades, en el aula magna de la Facultad de Derecho, lugar en el que fue la presentación del libro que escribió el Dr. Miguel Brofman «Causa AMIA-Informe de lo actuado desde 1994-2015».

A continuación el texto completo:

Quisiera inicialmente subrayar una paradoja: celebrar la publicación de este trabajo extraordinario de Miguel Brofman es, al mismo tiempo, hacernos conscientes de la deuda extraodinaria que aún pesa sobre este país en lo que hace al esclarecimiento del atentado contra la AMIA, y unido al de la muerte del fiscal Nisman. El libro viene a subrayar una decisión profundamente personal, pero también representativa de una posición que no es exclusiva de Miguel: la decisión de no abandonar la palabra, la decisión de no renunciar al papel que la palabra tiene que cumplir, que es esencialmente, el de buscar la verdad. Esa decisión se traduce en esta obra, que vive un sinfín de responsabilidades. Estamos viviendo en una etapa de transición, que no es la de un gobierno al otro, sino de una concepción de la democracia a otra concepción de la democracia. Una concepción de la democracia que ha hecho, desde mi punto de vista, del delito y de la instrumentación de la ley de manera perversa con los recurso del poder político. A otra concepción que intenta ser moderar la política a la ley, es decir, que el ejercicio de la política este sujeto a la ley. En el marco de esta transición tiene lugar la aparición de este libro, pero además recuerda, a quienes están llevando adelante esa transición del poder político en el marco de la ley, que el porvenir del sistema político en el que queremos vivir no puede ser disociado del destino final que corre el esclarecimiento de esta causa. El porvenir de la democracia republicana esta unido al esclarecimiento de ese atentado, y de las responsabilidades de quienes políticamente intervinieron en el memorándum con Irán, del que se hablado con tanta propiedad, y de la muerte del fiscal Nisman.

No se trata de un problema que tiene el gobierno actual; se trata de una posibilidad fundamental en la que esta unido el porvenir de la democracia republicana. La gran expectativa social que genera la necesidad de que se deje de aplazar el esclarecimiento de estos casos tiene que ver, esencialmente, con la expectativa de saber si los argentinos podemos vivir bajo el marco de la ley. Es decir, si nuestra vida puede ser constitucional o no. El simulacro de vida democrática en el que llevamos viviendo, hace ya tantos años como la cantidad de años de esta causa, pone de manifiesto cuál es la diferencia fundamental  entre un proyecto autenticamente democrático y un proyecto que no lo es. El proyecto primordial de una democracia republicana es brindarle consistencia a la verdad entendida como puesta en juego del derecho y la realización entre la ética y la política. Sin relación entre ética y política, sin que la ética juegue un papel decisivo en la vida política. La política es perversión, degradación y simulación. Es decir, un desaparecido más, porque lo terrible es que la imagen del desaparecido se ha ido reconfigurando en la Argentina; empezó siendo la de aquellos que fueron víctimas del terrorismo de Estado y la violencia, pasó luego a ser a los marginados del sistema por la catástrofe de principios de siglo, pero hoy abarca, primordialmente, el sistema mismo que tiene el riesgo de desaparecer en la simulación, sino se reconcilia la ética con la política. Esta tarea es impostergable, pero debemos tener en claro, me parece a mí, muy en claro, que deberás esta en juego el porvenir de la democracia republicana.

No se trata de otra cosa, la disyuntiva es radical. Hay una antigua enseñanza bíblica, remotisima, la de los Profetas: que le revelaban al reino de Israel los riesgos que corría si seguía desarrollando el poder fuera del marco de la ética y la solidaridad. Esa advertencia se extendió por más de dos siglos, los hombres que la formularon fueron desoídos e Israel desapareció como Estado, reino, como escenario político. Se extinguió en manos de sus enemigos, podemos decirlo también, pero primordialmente, por una claudicación ética fundamental de quienes tenían esa responsabilidad de sostener el vínculo entre ética y moral… ¿por qué? Porque le dieron la espalda a los derechos de la igualdad social, a la reconciliación del hombre con la verdad y sometieron la ley al poder. Este libro pertenece a esa tradición, viene a recordar una deuda, que si es aplazada constantemente, redunda en la desaparición de la república.

Me parece que el hecho tiene una gravedad suficiente como para que tengamos que celebrar cuando hablamos del libro. La insistencia de un hombre de impedir que la dificultad se transforme en destino, el dolor se convierta en la cristalización de una claudicación de ¿dónde será que él tiene esperanzas?, como decía la Dra. Gelly. Cuando tantos damos como consumado el hecho de que esto no se va a saber nunca, que lo que pasó no va a ser esclarecido jamás. ¿Por qué insiste este hombre que tiene «la tenacidad» de los jóvenes?…No tiene la tenacidad de los deudos, porque ha tomado lo sucedido como parte de su vida personal, le ha pasado lo que le ocurrió a Argentina; comprendió que el triunfo más grande del antisemitismo local es haber expresado con darle a la comunidad judía su pésame por lo que le había pasado a los judíos…¡¿qué judíos?! ¡¡Nos volaron la ciudad, señores!!.

El hecho que se haya creído que esto fue un ataque contra la comunidad sin más le permitió probar a los asesinos hasta dónde el antisemitismo puede llegar a tomar la forma de una solidaridad hipócrita por no vivir como propio el dolor que tuvo la comunidad judía.

Contra ese encubrimiento, contra esa indiferencia lucha este libro, también. ¡Contra la palabra pervertida y prostitutuída por la mentira!, contra la política ejercida como un deporte prostibulario del poder. Estamos enfermos, este libro es un diagnóstico. ¡Todos nosotros estamos enfermos! y nuestra grandeza consiste en luchar contra la enfermedad que tenemos, ¡no, contra la enfermedad que tienen los demás!. La responsabilidad política de este gobierno es ética, como no lo fue nunca, hasta ahora, desde que esto estalló. Somos reyes de la ética, y por lo tanto, nuestra sanación, nuestra posibilidad de curarnos pasa por un ejercicio primordial, el de recordar la dignidad de la palabra; el hombre que toma la palabra para impedir que la verdad sea sepultada por la indiferencia, la mentira, el miedo y la complicidad.

Celebremos el libro, celebro con el corazón este libro. Tiene la dignidad y el coraje. Pero prestemos atención a lo que nos esta pidiendo, a quienes no tenemos verdad…nos esta pidiendo que hagamos carne, no solo el dolor de aquellos que perdieron a sus familiares, sino el que no hemos sabido transitar del autoritarismo a la democracia para consolidar nuestra vida constitucional como era debido. Anda en la casa de los 40 años muchos de los que están acá y muchos de los que no están (Por Miguel Brofman), tiene, usualmente, lo que se dice: «Todo por delante», pero tiene las marcas de lo que les dejamos, las marcas de lo que hemos hecho. Lo que hemos hecho es que no hemos sabido transitar del autoritarismo a la vida constitucional. Este libro es perfecto, también, para expresar la convicción, de que sea como sea, Brofman y quienes lo acompañan van a seguir peleando.

Cuando llegue el próximo 18 de julio espero que no solo vayan los judíos a reunirse para conmemorar un nuevo aniversario. Somos judíos, pero somos argentinos, y es necesario que se entienda como un drama argentino lo que es atribuido a la tragedia de la comunidad. Para eso está escrito; para mostrarnos las complicidades del poder político. Si un hombre no tiene en su vida la dignidad y el riesgo de crecer, de depurar nuestros conflictos, de aprender a corregirnos; no vale la pena cumplir 100 años , ¿qué son 100 años? ¿para qué 100 años? Mejor tener 50 bien vividos. Esto significa reconciliar la vida privada con la pública, entendiendo que las pasiones de la vida privada, de la construcción de la vida privada, tiene que ver con el bien público; con las cuestiones fundamentales de la ética social.

Si no hay conciliación entre lo privado y lo público, triunfa el terrorismo y las políticas perversas.

Estamos enfermos. Ha no olvidarnos.

DEJAR UN COMENTARIO

Please enter your comment!
Please enter your name here