Jorge Knoblovits: «Rafecas debería renunciar, no es un buen juez»

Por Luciana Liberman

El ex secretario general de la DAIA, Jorge Knoblovits, recibió a la CADENA JUDÍA DE INFORMACIÓN VIS A VIS y mantuvo un interesante diálogo en el que refutó las declaraciones del juez federal Daniel Rafecas señalando que tiene una «visión sesgada», y que no «tiene ningún sentido su posición de no investigar la denuncia de Nisman en función de que el memorándum no tiene vida jurídica».  También comentó una anécdota que vivieron con el ex canciller Héctor Timerman cuando, el domingo 27 de enero del 2013, el gobierno anterior anunció la firma del memorándum con Irán.

Además cuando se lo consultó sí quiere volver a la DAIA, Knoblovits no lo negó aunque aseguró que todavía es prematuro anunciar su candidatura para las próximas elecciones de la representación política de la comunidad judía. Aunque aseguró que un grupo de dirigentes comunitarios están trabajando en el armado de «un equipo».

– ¿Qué opinión tenés de la declaraciones del juez Rafecas?

– Es una visión sesgada de parte de Rafecas, que fue vergonzosa. No tiene ningún sentido su posición de no investigar en función de que el memorándum no tenía vida jurídica porque justamente lo que Alberto Nisman estaba tratando de determinar era los hechos que se cometieron para la firma del memorándum y si esos hechos fueron materia de delito o no. Puede haber un delito precedente; que fue haber logrado por medios arteros haber suscripto este tratado, sí después tuvo vigencia o no, no acredita la existencia de delito persé. Puede no haber tenido vida jurídica, pero el delito preexistente, que es el encubrimiento, es lo que pedía Alberto que se investigase fuese materia de las probanzas que tenía el fiscal Pollicita. Habiendo pedido 49 medidas de pruebas no haber proveído ninguna medida para determinar si la denuncia merecía ser desvirtuada o no es jurídicamente vergonzoso.

No puede quedar solo en la opinión de un juez; de una mente, de una persona determinar esto por que sino resulta que la justicia es caprichosa.

– ¿Considerás que los audios en sí pueden llegar a determinar la existencia de un encubrimiento?

– El audio en sí no puede determinar nada, salvo que determine la existencia de un delito. Por ejemplo, que lo hablamos oportunamente, si el audio determinase que las conversaciones entre Esteche, Khalil y Parilli fueron hechas cuando dice Alberto que fueron hechas, haber tomado las células de los celulares para comprobar si todo lo que se dice es cierto. Ahora, sí todo lo que se dice es cierto, sí las células determinan que Parrilli hablaba con Khalil, Esteche y D`Elía y que así se perpetuó este memorándum. La verdad que eso da pie para entender que hubo un delito de encubrimiento. No fue producto de una decisión jurídica y política para avanzar en la causa, sino que fue un salvavidas para sacar a Irán de la causa.

– Cuando eras secretario general de la DAIA se vivió el momento en el que el gobierno anterior firma el memorándum con Irán, la denuncia de Nisman al tratado, su muerte y la desestimación de Rafecas. ¿Cómo se vivieron esos momentos en la institución?

– Fueron momentos tremendamente intensos. Cuando nosotros leímos el memorándum aquel domingo 27 de enero del 2013 que nos enteramos por un tweet de Cristina Fernández de Kirchner que informaba que el ex canciller Timerman había firmado un tratado y con esos nueve artículos se trataba de solucionar la causa, más voluminosa de la República Argentina. Ya así, per se, nos parecía que esa no era la solución y que no tenía la fortaleza jurídica necesaria para avanzar en la causa, más allá de las alertas rojas. Había un punto que era muy importante; independientemente que se firme o no por los Parlamentos de cada país la aprobación del memorándum está suscripción debía ser comunicada a Interpol, ¿a qué efecto se le tenía que comunicar a Interpol si todavía no había ninguna ley que obligase a las partes a tomar este camino? Claramente, la intención era intentar que se cayeran las alertas rojas, después vendría la discusión de si Timerman quiso salvar la situación con Ronald Noble. Pero se quería tratar de salvar la responsabilidad de los seis iraníes que poseen alertas rojas vigentes.

Después avanzando en la causa junto a los juristas como Miguel Bronfman, fundamentalmente que lidero esto desde el punto de vista jurídico, y después con la ayuda de Sabsay, Moreno Ocampo y Lanusse, claramente entendimos que esto no funcionaba. De hecho después fuimos a hablar con la Decana de la Facultad de Derecho, Mónica Pinto, que nos informó que ella había participado, no sé de que manera ni cómo, en los acuerdos de Lokerville para tratar de resolver la explosión de Pan Am sobre territorio británico o escocés. Este acuerdo eran biblioratos y biblioratos. Así que seguramente nueve artículos firmados a las apuradas, dónde lo importante era la información a Interpol del tema del memorándum, no de la aprobación de los países. Además la formación de una Comisión de la Verdad, eso me parece medular en todo esto. Esta comisión es lo que hubiese permitido distraer la atención judicial sobre una Comisión de la Verdad. Yo, personalmente, se lo dije a Héctor Timerman que fue una vergüenza nombrar una Comisión de la Verdad, como si la verdad estuviese por fuera del expediente. Él adujo que fue un problema de interpretación y traducción, pero estaba traducido así y él no se opuso.

– ¿Cuándo se lo planteaste esto a Timerman en el Congreso?

– No…Te voy a relatar una pequeña historia de entre-telones de todo esto. El 27 de enero, como era domingo y ese día era el Día de la Rememoración Internacional del Holocausto, el acto central que hacía la Secretaria de Derechos Humanos era en el auditorio del Banco Nación el lunes. Nosotros el lunes sacamos un comunicado en conjunto con la AMIA, desde ese momento Timerman empezó a llamarme por teléfono, no sé por qué tenía mi número y creo que lo llamaba a Julio (Schlosser) o a Waldo (Wolff), en cada escala que hacía de vuelta a Argentina molesto por el comunicado que habíamos sacado, y se lo notaba muy interesado en tener el apoyo de las entidades para este memorándum.

Nosotros convocamos a una reunión con los familiares porque por razones de prudencia elemental determinaban que esto no lo podía determinar ni la AMIA ni la DAIA sola. Era posible que los familiares dijesen: ‘Nosotros estamos de acuerdo, esto es una solución’, y nosotros teníamos que decidir después que hacíamos si apoyábamos o no. Pero yo le dije a Héctor que íbamos a recibir a los familiares a las 18 horas en la DAIA y él me respondió que no podía, a lo cuál le respondí que lamentablemente estaban todos convocados. Entonces ahí me dijo: «Si no van a la hora que yo no puedo  ir, yo me voy a sentar en la puerta de la AMIA ha decir que no me quieren atender» Eso me pareció de una bajeza, pero como lo importante era que los familiares escuchen modificamos la reunión, y así fue como el encuentro se realizó el martes o miércoles a la mañana cuando vino Timerman al edificio. En esa reunión la gran mayoría de los familiares le dijeron que no, a priori, pero si se cambiaban algunas cosas iban a poder tener la forma de una adenda para ver si la declaración era indagatoria o no, y ahí se podría analizar de nuevo el instrumento. Eso no se hizo nunca, eso no se hizo jamás. Claramente estaba instalado que este memorándum no tenía ninguna modificación y estaba blindado.

– Recién mencionaste a Interpol. Rafecas en la entrevista que le da a Vis a Vis menciona que Interpol fue el instigador del Memorándum con Irán, ¿vos crees eso?

– Eso le conviene a Rafecas como argumento, de ninguna manera. No creo que Interpol sea mediador entre las partes en conflicto. No escuché nunca que Interpol participe mediando entre las partes entre un delincuente y un Estado soberano o entre un narcontraficante y un Estado que lo reclama. Interpol se limita a emitir órdenes de detención, es una policía internacional formada por la policía del mundo, no tiene esa potestad.

– Ustedes tuvieron una reunión con Rafecas que desató después en la denuncia de Waldo Wolff por amenazas contra su persona por parte del juez federal, ¿qué se dijo en ese encuentro?

– Esa reunión fuimos Julio (Schlosser), Waldo (Wolff) y yo donde nos citó de manera imprevista. Tuvimos que modificar nuestra agenda porque no teníamos anticipación, y tampoco sabíamos que noticia nos iba a dar. Tengo la sensación de que Rafecas buscaba aval para firmar y descartar la resolución de la denuncia de Nisman delante nuestro. En ese momento le dijimos que no estábamos de acuerdo y que si él pretende que eso este avalado con nuestra presencia no contara con eso.

– Según lo que dijo Waldo de esa reunión, Rafecas trata de loco a Nisman, ¿esto es verdad?

– Dijo que había dos Nisman, y que estaba pasando un mal momento. La resolución a la que hace referencia Rafecas en esa reunión fue una que estaba en la caja fuerte de la UFI-AMIA, dos años antes. Me imagino que el juez Rafecas habrá cambiando de opinión con relación a José López que lo investigó durante siete años y no lo procesó y ahora lo procesa. Lo mismo el juez Sebastián Casanello con relación a Lázaro Báez. Imagino que él sabrá que las resoluciones y las situaciones jurídicas son cambiantes y mutantes.

– ¿Qué te pareció la solicitada contra Rafecas?

– A mí me parece que Rafecas debería renunciar, no es un buen juez. Rafecas tiene suficiente mérito para que el Consejo de la Magistratura lo destituya, pero yo creo que estas cosas se hacen por la vía institucional que corresponden, como decía Federico Pinedo. Más allá que uno puede manifestar su opinión, como lo estoy haciendo yo en este momento. Afortunadamente Argentina es un país donde funcionan los esquemas democráticos y tenemos el derecho a expresarnos.

–  ¿No cree que eso deslegitima la búsqueda de verdad que están pregonando algunos sectores?

– No, no ¿por qué?

– ¿No es un auto-boicot?

– No, no. Lo firmaron componentes del campo democrático y me parece que no deslegitima que en el Consejo de la Magistratura igual Rafecas tenga la denuncia, que esta en curso, y que le falte un voto para ser destituido. Pero no creo que ayude a que se destituya ni que se lo condene.

– ¿Vos la hubieras firmado?

– No. Pero sí participar de las marchas, que son manifestaciones del orden popular que le otorgan a un capital simbólico a la causa AMIA-DAIA y a la denuncia de Alberto Nisman. Estos actos de firmas a efectos de presionar en los diarios, me parece que tiene un carácter más pequeño y no sirven. Tampoco condenan al mensaje. El capital simbólico de las instituciones pasa por otro lado, que por las firmas, de hecho creo que no hubo firmantes de AMIA y DAIA. Nosotros usamos otros mecanismos. Esta es una solicitada de particulares y me parecía que están legitimados por sí mismos.

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«LA DAIA ES UNA INSTITUCIÓN QUE NO MERECE SER PRESIDIDA POR MÍ, SINO GOBERNADA POR UN EQUIPO».

En otro momento de la entrevista, el dirigente comunitario se refirió a las crisis que están atravesando las instituciones centrales de la comunidad judía Argentina, y en este sentido le aseguró en exclusiva a la CADENA JUDÍA DE INFORMACIÓN VIS A VIS que él junto a un grupo de dirigentes están manteniendo encuentros para ver de qué forma pueden armar un «equipo» que gobierne la DAIA dentro de dos años, cuando haya elecciones en la representación política de la comunidad judía, y enfatizó que todavía es apresurado decir que él participará, aunque no lo descartó.

– ¿Cómo ves la posición de la AMIA y DAIA en la causa AMIA y sus causas derivadas?

– La veo muy complicada. Me parece que se ha desvirtuado el trabajo que habíamos hecho en nuestra gestión, que era trabajar en forma conjunta, que antes no se había podido hacer. Nosotros cuando asumimos dijimos que las paredes que separan la AMIA y la DAIA son dos pisos, nada más. Si vos haces la historia judicial de nuestra gestión y la historia judicial de la AMIA, todas las presentaciones fueron hechas de forma conjunta. El resultado es ese, vos no fuiste testigo de las discusiones que teníamos, pero siempre llegábamos a un acuerdo por que la fuerza que tienen las querella única de las instituciones centrales es lo que fortalece la posición de la causa. Me da pena y le quita rigor jurídico las posiciones encontradas que tienen, no sé en qué desacuerdan, porque no hay constitución de Comisión Jurídica de la DAIA, por primera vez en años, y tampoco hay acuerdos con la AMIA. Me parece que es una gran pérdida.

– ¿Te parece bien que la DAIA se haya presentado como querellante en la causa de la denuncia de Nisman?

– Si, si. Los representantes políticos de la comunidad tiene motivos por que esa causa está encadenada, absolutamente, con la génesis del memorándum, y el tratado tiene como génesis la explosión de la bomba.

– ¿Por qué en su gestión no se decidieron a presentarse como querellantes?

– Bueno estábamos batallando tanto frentes judiciales; el de la causa por encubrimiento que también que empezó un año antes de terminar nuestro mandato, más la causa de la inconstitucionalidad del tratado con Irán. Nosotros tenemos los recursos que tenemos y como estaba avanzando la fiscalía dejamos que ellos avanzarán.

– ¿Vas a volver a la DAIA?

– Sí…

– ¿Te queres candidatear?

– No lo sé. La DAIA es muy interesante como instrumento político para cambiar el paradigma de la representación comunitaria. Lo digo por la AMIA, la DAIA y la OSA. ¿Si voy a volver? Yo nunca me fui de la actividad comunitaria, pero creo que las instituciones centrales están en una crisis, como la OSA que está atravesando una crisis financiera, cada uno en su capital. Como decía Pier Bourdie en su libro de «Derecho, Poder y Clases Sociales»: hay capitales simbólicos, económicos, culturales. Cada institución tiene un capital propio,  y me parece que las tres instituciones están en crisis, no digo que con nosotros lo estuvieron. Nosotros empezamos un camino para tratar de resolver la crisis que fue nuestra tarea de acercamiento con la AMIA y la OSA. Lo que está pasando ahora en la AMIA entre los factores de poder, en la DAIA con los factores de poder que también impactan en la representación política, y ahora la OSA con la crisis financiera me parece que amerita que un grupo de voluntarios, de todos lo vectores de la comunidad, empecemos a trabajar para hacer un armado político distinto.

– O sea, ¿no sería extraño que dentro de dos años estés participando de las elecciones de la DAIA?

– Es prematuro, pero por qué no. Depende de cómo se desarrollen los acontecimientos de ahora en adelante, pero me parece que la DAIA es una institución que merece no se presidida por mí, sino gobernada por un equipo. Como tendría que ser en la AMIA y todas las instituciones. No quiero hablar de candidaturas por que hay que dejar algunos presidencialismos y protagonismos de lado, y empezar a trabajar en equipos, que es lo que estamos tratando de conformar ahora.

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