«Sueños tras los discursos en Naciones Unidas». Por Itzik Horn

Especial para Vis a Vis

Ha pasado una semana de los discursos en la ONU, pero no puedo dejar de soñar con ellos. En el último, estaba yo mismo participando en el plenario de la Asamblea General, en mi carácter de jefe de gobierno de Birobidyan, aquel Estado autónomo judío creado por la Unión Soviética en la década del treinta. Mientras repasaba mi discurso en Idish, nuestro idioma nacional, escuchaba como iban desfilando por el estrado los distintos jefes de gobiernos, reyes, y demás, con su mensaje en el que todos o casi todos criticaban a Israel por la falta de avances en el diálogo con los palestinos, y afirmando que los asentamientos en el margen occidental del Jordán -territorio palestino- eran el principal obstáculo para solucionar el conflicto entre israelíes y palestinos.

Los oradores proseguían hasta que desde la presidencia convocaron a Abu Mazen, el titular de la Autoridad Palestina, para dirigirse a la Asamblea General. Rápidamente todos los delegados apuraron el paso para ocupar sus lugares en el recinto, dispuestos a escuchar el discurso palestino y expresar, como de costumbre, su apoyo con aplausos y ovaciones.

Un profundo silencio reina en el recinto, el tiempo pasa y Abu Mazen no aparece. Luego de varios minutos de tensa espera, la presidencia decide continuar con el orden del día, mientras averiguan que pasó con el político palestino.

La lista de oradores continua y cuando convocan a Israel, una imagen casi fellinesca se presenta a los ojos de los asistentes en el recinto. Tomado del brazo de Benjamín «Bibi» Netanyahu-primer ministro israelí- ingresa Abu Mazen y juntos se dirigen al estrado. Un clima de sorpresa y curiosidad se apodera de la asamblea de las Naciones Unidas y el recinto se llena al máximo de su capacidad, mientras todas las cámaras de televisión presentes en el lugar se encienden, pues existe la certeza de que algo histórico está por suceder.

«Bibi» toma la palabra y dice: En nombre del gobierno y el pueblo de Israel tengo la satisfacción de anunciar que hemos resuelto terminar el conflicto con nuestros hermanos palestinos, reconocer el principio de solución de dos estados para dos pueblos, y por lo tanto hemos firmado hace pocos minutos un acuerdo con Abu Mazen.

Como prueba de nuestra voluntad de paz hemos acordado abandonar de manera unilateral los asentamientos en Judea y Samaria inmediatamente, y levantar todas las barreras y retenes en territorio palestino.

Abu Mazen toma la palabra y declara: los palestinos hemos resuelto reconocer al Estado de Israel como la legítima patria del pueblo judio, retirar inmediatamente de circulación todo material de propaganda anti-israelí y detener a todos los terroristas de todas las organizaciones armadas, incluso del Hamas

A continuación, «Bibi» se acerca al micrófono y dice: también hemos resuelto entregar al estado palestino la parte oriental de Jerusalem, pese a los miles de israelíes que día a día transitaban por las callejuelas de los barrios de ese lado de la ciudad, y declarar la libertad de tránsito y mercancías entre ambas partes de la ciudad Santa.

Los delegados, de pie, estallan en ovaciones y aplausos, las pantallas gigantes dentro de la sala comienzan a difundir imágenes desde Israel donde miles de personas con banderas del Likud y demás partidos de derecha bailan espontáneamente por las calles de los asentamientos, mientras preparan sus cosas para abandonar las casa por motus propio.

Desde Ramalah se ve como los palestinos cantan y bailan con banderas palestinas e israelíes la gente tira en un conteiner gigante todos los libros de texto con incitación anti israelí.

Sorpresivamente aparece en el estrado de la ONU un coro de chicos palestinos e israelíes cantando canciones de paz, shalom, salam…

Yo me paro en la mesa y grito desesperado en idish «Bibi, bruder shraib nisht hunter, ze zainer araber, ligners»(Bibi, hermano, no firmes, son árabes mentirosos) le sigo gritando que no le crea, pues le va a pasar como con Egipto y Jordania. Pero él no me escucha, y entonces empiezo a abrirme paso entre los delegados para agarrarlo a Bibi.

De pronto, suena el despertador. Me levanto totalmente agitado y traspirado. Mientras voy a darme una ducha prendo la radio y escucho a «Bibi» declarar que los asentamientos en Judea y Samaria no son un obstáculo para la paz. Entonces caigo en la cuenta que… ¡sólo en un sueño podía haber ocurrido esta historia!

1 COMENTARIO

  1. Bravo Itzik, como sueño, ilusión, teoría, hipótesis, esperanza, anhelo, deseo, afán, aliento, confianza e imaginación, es brillante.
    Lástima que, hoy por hoy, solo sea un espejismo, una alucinación, una quimera, un autoengaño y un desencanto.
    Lo único que no se debe perder nunca son las esperanzas.
    En cuanto a lo de Birobidyán también hubiera sido imposible ya que tu siempre fuiste un ferviente bundista sionista, nunca un stalinista, por lo que no hubieras durado mucho como jefe de ese gobierno.
    Por suerte hoy vives en Israel hablando en Hebreo y también en Idish.

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