Un entrenador israelí, actualmente a cargo de las selecciones juveniles, salió este domingo a las redes sociales, pocas horas antes de la gran final Argentina-España por la copa del Mundial 2026, para confesar que, a pesar de ser un maradoneano de pura cepa, se tuvo que rendir ante el talento inagotable de Leo Messi.
Ofir Haim está a cargo de los combinados sub-20 y sub-19. De hecho, se dio el gusto de dirigir a la sub-20 en el Mundialito que se disputó en Argentina en el 2023. En esa ocasión el equipo israelí terminó en un impactante tercer lugar de la mano de futbolistas como Anan Khalaili, Dor Turgeman y Tai Abed.
Israel se quedó con el bronce gracias a la victoria 3-1 del 11 de junio de aquel año frente a Corea del Sur, en un partido disputado en la ciudad de La Plata, unos cincuenta kilómetros al sur de Buenos Aires, en el estadio Diego Armando Maradona.
Por su edad (nació en 1975 en Ramat Gan, en la periferia de Tel Aviv), Haim es un fanático de Diego, el enorme crack argentino que durante su vida mantuvo una relación de amor y enojo con Israel.
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Ahora, cuando Messi va a disputar su segunda final mundialista seguida después de haberse consagrado campeón en Qatar 2022, y mientras los israelíes se declaran en masa del lado albiceleste, el entrenador publicó una emotiva carta que resume el dilema de varias generaciones: ¿Diego o Leo?
Millones de futboleros en todo el mundo, en especial los que crecieron observando las proezas de Maradona con el Napoli y con la selección argentina, tienen el corazón partido. Se debaten entre la incomparable pasión y magia de Diego y —más allá del gigantesco talento— la llamativa capacidad de Leo de superarse constantemente, incluso ahora a los 39 años.

La razón del amor por el fútbol
Haim, a quien muchos en Israel quisieran ver con el buzo de DT de la selección mayor, resolvió el debate a su manera. Lo compartió con sus seguidores en Instagram.
«Estoy escribiendo este posteo unas horas antes del pitazo inicial de la final. Y no, no importa cuál sea el resultado esta noche, porque lo que voy a escribir no va a cambiar», dijo el entrenador israelí. «Quien me conoce de verdad», continuó, «sabe que Diego Armando Maradona estuvo y estará siempre por encima de todos para mí».
De hecho, aseguró, el autor del tanto con la Mano de Dios y el gol más bello de la historia de los mundiales, ambos en 1986 frente a Inglaterra, «es también la razón por la que me enamoré del fútbol y, en gran medida, la razón por la que empecé a jugar» al balompié.
El entrenador subrayó que, a su juicio, la grandeza de un futbolista no se mide solamente en goles, asistencias o números. «Si esa fuera la única métrica, este debate habría terminado hace mucho tiempo», reconoció.
Maradona, un genio en épocas difíciles
Maradona, sigue la carta, «es el dios del fútbol», un deportista «que jugó en condiciones más difíciles que cualquier otro jugador en la historia».
Diego lo hizo en un escenario «que los futbolistas de hoy ni siquiera pueden imaginar: cuando recibía la pelota, no había una falta táctica o una tarjeta amarilla que lo protegiera».
En sus años de gloria, «había marcas personales, patadas, entradas agresivas y canchas en las que apenas se podía hacer correr la pelota», siguió el israelí, que en su etapa de jugador pasó por Maccabi Tel Aviv y Hapoel Beer Sheva, entre otros equipos.
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