Este viernes se realizó el acto central por el 32° aniversario del atentado a la AMIA, en homenaje a las 85 víctimas fatales y a las más de 300 personas heridas tras el ataque terrorista ocurrido el 18 de julio de 1994 contra la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina, en el barrio porteño de Once.
El presidente de la entidad, Osvaldo Armoza, volvió a reclamar justicia por las víctimas y cuestionó la falta de avances en la investigación. Durante su discurso, aseguró que “el odio asesino no pudo vencernos”, aunque advirtió que la impunidad sigue siendo una herida abierta para los familiares y sobrevivientes.
“Nos dejó una herida profunda que la impunidad no permite cicatrizar. Pero estamos de pie y seguiremos de pie”, expresó al comienzo de su mensaje, que dedicó especialmente a los familiares de las víctimas y a quienes sobrevivieron al ataque terrorista del 18 de julio de 1994.
Armoza destacó la fortaleza de quienes continúan reclamando justicia más de tres décadas después del atentado. “Ustedes nos han dado una lección de dignidad insuperable. No se dieron por vencidos y nos han legado la herencia ética de no claudicar jamás en la búsqueda de lo que es justo”, afirmó.
Sostuvo que “toda persona se enfrenta a dos finales: la muerte física y el olvido”, y remarcó que el compromiso de la comunidad es impedir que las víctimas sean olvidadas.
Asimismo, consideró que “32 años de impunidad son una vergüenza intolerable para cualquier república que pretenda llamarse democrática” y responsabilizó al Estado por “la desidia, la complicidad y los errores sistemáticos” que, según afirmó, impidieron esclarecer el atentado.
Milei y Karina Milei siguieron la ceremonia desde las primeras filas, junto a funcionarios nacionales, dirigentes de la comunidad judía, familiares de las víctimas y sobrevivientes del atentado. El Presidente encabezó la comitiva oficial que asistió al homenaje realizado en Pasteur 633, donde a las 9:53 sonó la sirena que recordó el momento exacto de la explosión del 18 de julio de 1994.
Detrás del mandatario se desplegaba una cuadra repleta de gente, que a las 9.53 escuchó la sirena que sonó, como desde hace 31 años, para marcar el comienzo del acto en reclamo de justicia. Todo bajo un silencio sepulcral y los carteles con los rostros y nombres de cada una de las 85 víctimas, la menor de ellas Sebastián Barreiro, de cinco años.
Al arribar al lugar Bullrich habló con LN+: “Es un día para recordar la tristeza y también la rebeldía frente al terrorismo. Esto está siendo juzgado y es un paso trascendental en la historia de fallidos que tuvo este juicio, se va a llegar a la verdad». Tras ello, remarcó sobre la presencia del libertario: “Es muy bueno que venga el Presidente, han venido pocos”.

