Tres israelíes entre los 25 Jefes de Estado que recibieron el Premio Nobel de la Paz

De las 25 personas que fueron jefes de Estado y recibieron el Premio Nobel de la Paz, 13 ejercían el cargo al momento de ser distinguidos.

Menájem Beguín, primer ministro de Israel entre 1977 y 1983, y Anwar al-Sadat, presidente de Egipto entre 1970 y 1981, fueron distinguidos en 1978 por los acuerdos de Camp David, con los que sellaron la paz entre ambos países.
Isaac Rabin, primer ministro israelí entre 1974 y 1977, y entre 1992 y 1995, obtuvo la condecoración en 1994 gracias a las intensas negociaciones para alcanzar la paz con los palestinos, que culminaron con los Acuerdos de Oslo.
Shimon Peres, primer ministro de Israel entre abril y junio de 1977, y entre 1984 y 1986, compartió la condecoración de 1994 con Rabin y con el líder palestino, Yasser Arafat, por los Acuerdos de Oslo que acercaron a ambos pueblos. En ese momento era ministro de relaciones exteriores. Volvió a ser premier entre 1995 y 1996.

Por su parte, Juan Manuel Santos, presidente de Colombia, es el último de ellos. El Comité Noruego lo destacó por sus esfuerzos para poner fin a más de 50 años de guerra con las FARC. El galardón llega cinco días después de que el acuerdo sellado con la guerrilla sufriera el mazazo de ser rechazado por la ciudadanía colombiana en un ajustado plebiscito.

Además:
Theodore Roosevelt, presidente de Estados Unidos entre 1901 y 1909, fue el primero en ser distinguido con el Nobel de la Paz siendo aún primer mandatario. Fue en 1906, en reconocimiento por el rol fundamental que tuvo como negociador en los tratados de paz de 1905 entre Rusia y Japón.
El segundo fue Woodrow Wilson, que presidió el mismo país entre 1913 y 1921. Lo recibió en 1919 por ser el arquitecto de la Liga de Naciones, el primer foro que buscó reunir a los principales países del mundo para resolver los conflictos por la vía diplomática.
Hjalmar Branting, primer ministro sueco entre 1920 y 1925, también obtuvo el premio en 1921 por haber sido determinante en la consolidación de la Liga de Naciones.
El cuarto fue Willy Brandt, canciller de Alemania Occidental entre 1969 y 1974. Lo condecoraron en 1971 por sus numerosos esfuerzos en construir un orden mundial pacífico, que incluyeron la firma de tratados de no proliferación de armas nucleares, acuerdos de no violencia con la Unión Soviética, y el reconocimiento de la soberanía y de las fronteras de los países de Europa del Este.
Óscar Arias, presidente de Costa Rica entre 1986 y 1990, y entre 2006 y 2010, fue el primer jefe de Estado latinoamericano en recibir el Nobel de la Paz. Fue en 1987, por el rol de mediación que desempeñó para terminar con las distintas guerras civiles que se producían en ese momento en Centroamérica, que se selló con un plan suscrito por Costa Rica, Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua.
Luego le llegó el turno a Mijaíl Gorbachov, secretario general del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética entre 1985 y 1991. Sus esfuerzos por derribar la Cortina de Hierro y terminar con la Guerra Fría que había dividido al mundo en dos desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, le permitieron ganar el premio en 1990.
Frederik de Klerk, presidente sudafricano entre 1989 y 1994, fue distinguido en 1993 luego de liberar a Nelson Mandela (preso desde 1963). Juntos negociaron el fin del apartheid en el país.
El décimo en recibir el Nobel fue Kim Dae-jung, presidente de Corea del Sur entre 1998 y 2003. El Comité Noruego se lo entregó en 2000, reconociendo sus aportes al establecimiento de la democracia en su país, y por su intensa política de acercamiento hacia Corea del Norte.
Barack Obama, presidente de Estados Unidos desde 2009 hasta la actualidad, recibió la condecoración el mismo año en que entró a la Casa Blanca. Fue por fortalecer la diplomacia como vía para la resolución de conflictos entre países, por apostar a la cooperación entre los pueblos a pesar de las diferencias étnicas, culturales y religiosas, y por promover un mundo libre de armas nucleares.
La última mandataria en obtener el galardón antes de Santos fue Ellen Johnson-Sirleaf, presidente de Liberia desde 2006. Se lo dieron en 2011 por su trabajo en defensa de los derechos de la mujer en su país, en África y en el mundo.
Ocho fueron los jefes de Estado que ganaron el premio tiempo después de haber cumplido su mandato. El primero fue Auguste Beernaert, primer ministro belga entre 1884 y 1894. Fue en 1909, tras años de abogar por la paz y por el establecimiento de tribunales internacionales para la resolución de diferendos.
El segundo fue Léon Bourgeois, primer ministro de Francia entre 1895 y 1896. En 1920 lo distinguieron por el impulso que le dio a la Liga de Naciones y a la creación de instituciones internacionales para la resolución de conflictos por vías no violentas.
Gustav Stresemann, canciller de Alemania entre agosto y noviembre de 1923, y Aristide Briand, primer ministro francés en seis ocasiones diferentes entre 1909 y 1929, fueron destacados en 1926 por negociar la paz entre sus países. En ese momento eran los respectivos ministros de Relaciones Exteriores.
En 1974 le tocó a Satō Eisaku, primer ministro de Japón entre 1964 y 1972. Fue por su lucha contra las armas nucleares, que se plasmó en la firma de tratados de no proliferación.
Jimmy Carter, presidente de Estados Unidos entre 1977 y 1981, recibió el Nobel 21 años después de haber concluido su mandato, en 2002, por su participación en innumerables campañas en favor de los derechos humanos y de la paz en distintas partes del mundo.
El octavo fue Martti Ahtisaari, presidente de Finlandia entre 1994 y 2000. Lo obtuvo en 2008, en reconocimiento a su dedicación durante más de 30 años para resolver conflictos internacionales en distintos continentes. Namibia entre 1989 y 1990, Kosovo en 1990 e Indonesia en 2005 son algunos ejemplos.
Otros cuatro mandatarios fueron galardonados antes de llegar al poder. El pionero fue Lester Bowles Pearson, primer ministro de Canadá entre 1963 y 1968. Lo premiaron en 1957, cuando siendo secretario general de la Asamblea General de las Naciones Unidas decidió enviar fuerzas de paz a Egipto para contener el conflicto desatado cuando Gran Bretaña, Francia e Israel lanzaron un ataque para remover al presidente egipcio, Gamal Abdel Nasser.
El segundo fue Lech Walesa, presidente polaco entre 1990 y 1995. Lo recibió en 1983 por su lucha por los derechos humanos y la libertad de asociación en la Polonia comunista.
En 1993 le tocó a Mandela, que lo compartió con De Klerk por su trabajo conjunto para terminar con el apartheid en Sudáfrica. Fue el primer presidente negro del país, entre 1994 y 1999.
El cuarto y último fue José Ramos-Horta, presidente de Timor Oriental entre 2007 y 2012. Lo recibió en 1996 por los acuerdos de paz que impulsó con Indonesia, para que cesara su ocupación sobre Timor Oriental.

Fuente: Infobae

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