Gustavo Michanie: «Me siento más discriminado como judío que como gay»

El presidente de Judíos Argentinos Gays (JAG), Gustavo Michanie, dialogó en exclusiva con la CADENA JUDÍA DE INFORMACIÓN VIS A VIS sobre la mayor apertura que hay en la comunidad judía, ya que explicó que se ocultaba y «las entrevistas eran con seudónimos».  A su vez se refirió a la discriminación, al logro de haber conseguido el reconocimiento en la comunidad y resaltó que su institución tiene derecho a voto en la DAIA. Finalmente destacó la inclusión en la educación judía y sus sueños para el futuro.

  • ¿Qué es el JAG?

La sigla es Judíos Argentinos Gays.  Es una institución que se creó por la necesidad de muchos amigos de encontrar respuestas para este colectivo en el 2004, en el que algunas instituciones nos brindaron un espacio y contención para las personas lesbianas, gays, bisexuales y transgénero (LGBT). Cuando uno asume y toma la decisión de vivir su vida y en este caso de ser gay, muchas veces las instituciones no tienen un programa o un plan de contención para este colectivo. De ahí es que se armó un grupo de amigos con la mera coincidencia de ser judíos y gays y encontrarse un día de semana, un domingo y después otro día en la semana, y así se formó el grupo. El ser judío no es ser parte de una religión, es ser parte de una cultura; la música, las tradiciones, la comida, la familia. Cuando estás en alguna parte del mundo y escuchás hablar hebreo vos decís «yo también soy judío» y querías acercarte. Pero cuando vos te asumís a la vez, te alejás de lo judío y del marco comunitario, por eso también se conformó este grupo

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  • ¿Hay más apertura en la comunidad?

Muchísima. Hay más apertura y más visibilidad. Al principio, cuando dábamos una nota para JAG hablábamos con seudónimos (yo era «Micha») y nos sacábamos fotos de espalda. Era como la vergüenza, había algo que estaba mal. Eso fue cambiando tanto en nosotros como en la gente. Había que asumirse y entender que la diversidad uno no la elige, elige hacerse cargo de ella. Y también la comunidad y las instituciones que trabajan políticas de inclusión. Por ejemplo haber sido reconocidos por la DAIA como una institución que trabaja y lucha contra la discriminación y el antisemitismo.

  • ¿Cómo te sentís más discriminado? ¿Como judío o como gay?

Muchas veces me siento más discriminado como judío. Los derechos que hemos adquirido las personas LGBT (Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transgénero) son muchísimos. Cuando decís que sos judío te miran de costado o cuando hay un conflicto en Israel te dicen «ustedes los judíos». Yo soy Argentino, más allá de que sea pro sionista y la discriminación viene muchas veces a raíz de lo que está pasando en Medio Oriente, y acá sufrimos los coletazos. Entonces siento que muchas veces me discriminan más como judío que como homosexual.

  • ¿Ustedes son una institución con derecho a voto en la DAIA?

Por JAG sí, y además integramos la red de Fundación Judaica desde hace ocho años. Y eso también nos da una visibilidad. La Fundación Judaica es red de instituciones judías que tienen templos y escuelas.

  • ¿Se le da un marco de contención al matrimonio igualitario en la Argentina?

El matrimonio igualitario de hoy es darle visibilidad a algo que ya existía desde hace mucho tiempo. Siempre hubo parejas del mismo sexo que convivían y con el tiempo fueron mostrándose más y eso hizo que las comunidades tengan que dar respuestas a eso. Esto aparece cuando en una pareja igualitaria uno de los dos fallece y cómo se trabaja ese tema en lo judicial y demás. Había que darle una solución a esta persona. Esto existe desde siempre. Lo que pasaba era que «de eso» no se hablaba.

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  • ¿Se trabaja la inclusión en las escuelas judías?

Esto desde el JAG lo trabajamos mucho. Hemos dado charlas en el Arlene Fern, en el Tarbut hemos pasado un documental. No vamos a ir a un colegio ortodoxo a dar estas charlas, pero sí lo hacemos en los colegios más conservadores, más integradores. Ellos sí lo trabajan.

  • ¿Y qué recepción tienen por parte de los chicos en esas charlas?

Es más difícil trabajar con los padres que con los chicos. Con los chicos es más natural. Hace poco fui a dar una capacitación y uno de los juegos era que pasen de lado a lado quien tuvo por ejemplo un abuelo en la Shoá, etc. En la última parte de la charla y del juego había que hablar de diversidad, entonces pregunté quién es homosexual y uno de los chicos pasó para el otro lado. En mi época (hoy tengo 47 años) lo ocultaba y ni hablaba, pero hoy los chicos lo hablan en forman natural. Hoy hay más herramientas, antes había mucho desconocimiento. Cuando alguien se enteraba de mi condición, me ha llegado a decir «vos no parecés gay». Es similar a cuando te dicen «vos no pareces judío». Hace poco fui a dar una charla a la Escuela N°20 de La Plata y la primera pregunta que hice fue si sabían lo que era ser judío: el 80% de la sala me dijo que no. Desde ese lugar es que tenemos que construir la identidad de quiénes somos nosotros.

  • ¿Cuál es la diferencia entre un argentino gay y un argentino judío gay?

Esto va atado a explicar lo que significa ser judío. Ser judío es la cultura, escuchar o cantar un Hatikva (himno de Israel), ver un plato de comida o Rosh Hashaná, la familia o preguntar por qué esta noche es diferente en Pesaj, el legado. Y ser argentino es la cultura argentina, el gritar un gol en Argentina vs Brasil, bailar un tango y demás.

  • ¿Entonces es lo mismo?

Sí, la diferencia es que uno es judío y el otro no.

  • ¿El judío gay va al templo que quiere? ¿Profesa su judaísmo desde el lugar que quieren hacerlo?

Sí. Tenemos políticas de inclusión en cada uno de los templos en los que estamos yendo. Vamos a NCI Emanuel, al Templo de Libertad, al templo de la calle Planes, a Murillo. Vamos al templo que queremos y nunca hemos sentido ningún tipo de discriminación. Yo vengo de una familia ortodoxa y siempre he participado del templo de Lavalle, junto con mi papá que falleció el año pasado, y nunca nadie me dijo «vos acá no podés venir», aún sabiendo quién soy. Jamás he recibido una denuncia de alguien que lo hayan discriminado en alguna institución judía por su condición.

  • ¿Cuánta gente es parte?

En actividades somos entre 40 y 80 en forma permanente. No pintamos personas de colores, hace unos años comenzamos a tirar esas barreras y darles herramientas a las instituciones para que puedan trabajar la temática, y que por lo menos una vez por año trabajen el tema para que sea maás pluralista y diversa. Hace dos años en la marcha del orgullo gay en Jerusalén mataron a una participante  y la víctima justamente no era gay ni lesbiana. Había ido aacompañar.

  • Gustavo, ¿cuál es tu sueño?

Quisiera que JAG cierre, que no tenga más necesidad de existir.

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