Falleció a los 98 años el juez Carlos Fayt: su relación con los atentados y su admiración de Israel

El reconocido jurista y académico Carlos Fayt falleció a los 98 años de edad, a menos de 12 meses de su renuncia a la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

El magistrado fue quien mayor tiempo permaneció en el sillón de la Corte, cargo al que llegó con la restauración de la democracia argentina, en 1983, y que lo mantuvo durante 32 años.

El pasado 11 de diciembre, un día después de la asunción del presidente Mauricio Macri, Fayt presentó su dimisión. Justamente, la decisión de elegir esa fecha para dar un paso al costado del máximo tribunal argentino fue como respuesta a la presión y constantes pedidos de renuncia que había sufrido por parte del gobierno de Cristina Kirchner, que promovió su alejamiento alegando su edad e incluso planteó que se le hicieran exámenes de salud mental.

Fayt y la causa por el atentado a la Embajada

En el mes de julio de 1997, Fayt se vio envuelto en una difícil situación ya que los abogados de una de las víctimas del ataque contra la sede diplomática pidieron su recusación por «sospechar seriamente de su debida imparcialidad».

Por aquel entonces, la presentación fue hecha por Luis Dobnieski y Rogelio Cichowolski, los letrados de Enrique Klein, a tres días del tercer aniversario del atentado a la AMIA. Esta situación causó malestar en el Gobierno menemista y dentro del mismo cuerpo, liderado por Julio Nazareno.

«Ha puesto de manifiesto actitudes que hacen sospechar seriamente de su debida imparcialidad», indicaba el escrito. Las actitudes de Fayt a las que hicieron referencia se habrían producido en la audiencia del 26 de junio de aquel año, cuando declaró como testigo el arquitecto Mauricio Saúl, quien trabajaba en la ex Obras Sanitarias en la fecha del atentado y su testimonio se refirió al cierre de las cañerías que se efectuaron a poco de haberse producido el ataque.

Cuando Saúl tomó conocimiento de la discusión sobre la existencia de agua en el lugar de la explosión envió una carta a la Embajada de Israel para ofrecerse a declarar como testigo. Así, fue citado a declarar y sostuvo que él pidió que se cortara el agua en la zona para evitar que se inundara el sótano de la Embajada.

Cuando terminó su testimonio, el ministro Fayt, según los letrados, le preguntó si de joven había estado en la Embajada de Israel y si había viajado a ese país para vivir en un «kibutz». También lo interrogó sobre si pertenecía «a la comunidad» y si intervenía «en alguna de las instituciones de la comunidad». Esas preguntas no fueron incorporadas en la transcripción del testimonio, informó en aquella época el diario La Nación, por lo que el abogado Cichowolski se negó a firmarla. Según los abogados, el letrado había tenido un sesgo prejuicioso e inapropiado. Ante la negativa a suscribir la transcripción, el secretario penal de la Corte, Jorge Morán, invitó a Cichowolski a reunirse con Fayt.

En ese encuentro, Fayt le habría dicho al abogado que «ya tenía el asunto cerrado y que la declaración de Mauricio Saúl lo obligaba a abrir el tema nuevamente». Además le habría dicho que «le resultaba sospechosa la presentación conjunta de los testigos Segura y Saúl, precisamente con posterioridad a la audiencia donde concurrieron los peritos, presumiendo -señaló- que eso se trataba de algo arreglado».

A pesar de este pedido, los integrantes de la Corte Suprema no hicieron lugar al pedido de separación de Fayt.

Fayt sobre el antisemitismo: «Es un cáncer en el cerebro de la humanidad»

En el año 2009, cuando se generó un nuevo brote de antisemitismo en el país el magistrado tuvo fuertes declaraciones y contundentes declaraciones acerca de ese flagelo: «Es un cáncer en el cerebro de la humanidad» al cual «hay que arrancarlo definitivamente», dijo.

En la puerta de su vivienda, como sucedió durante muchos años, el juez dialogó con la prensa y destacó su admiración por pueblo de Israel: «De la nada construyeron lo que tienen».

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