«Fidel Castro e Israel: entre la admiración secreta y el saberse en bandos opuestos», por el Lic. Uriel Aiskovich

Entender a uno de los líderes más polémicos del último Siglo no parece una tarea sencilla. Llevado como bandera por muchos, admirado, amado, odiado y responsable también de miles de asesinatos, torturas, persecuciones políticas a diversas minorías, represión y múltiples violaciones a todas las formas de los Derechos Humanos. Fidel Castro murió sin nunca ser juzgado por ningún tribunal y llevándose muchos secretos a su sepultura.

¿Cómo entender las relaciones entre Cuba e Israel ? Una lectura simplista nos presentará a Fidel como aliado acérrimo de los enemigos de Israel y promotor de centenares de resoluciones de las Naciones Unidas condenando al Estado judío. También a Israel como uno de los pocos tres países del mundo que votaron a lo largo de los años en contra de la resolución de la Asamblea General que pedía suspender el embargo económico de Estados Unidos a Cuba.

Pero en política internacional nada es lo que aparenta y detrás de los discursos existe otro mundo de relaciones no siempre visible en las cámaras internacionales. Cuando en el año 2010 Fidel expresó duras críticas al líder iraní Ahmadinejad por negar el holocausto y no reconocer a Israel muchos se sorprendieron (Fidel Castro critica al presidente de Irán por injuriar a los judíos). Pero esta admiración se remonta a muchas décadas atrás.

Recuerdo que hace 10 años, en la única ocasión que visite Cuba, me encontré a muchos israelíes haciendo turismo en la isla. También a una Habana repleta de contradicciones en donde las personas tenían temor de expresar a viva voz sus críticas al régimen, en donde los turistas parecían poder disfrutar lo que ni los propios cubanos podían de sus tierras y en donde la escasez y pobreza cada vez era mayor.

Las relaciones entre Fidel Castro, los judíos e Israel tuvieron muchos matices. Como todo vínculo humano no fueron lineales, tuvieron sus idas y vueltas,cercanías y distancias. A mi entender el vínculo entre Fidel e Israel estuvo siempre enmarcado por dos variables: Una profunda admiración mutua y secreta, por un lado, y por el otro el saberse estar en las veredas opuestas de la agenda geopolítica mundial.

Analicemos primero está admiración mutua. Desde los inicios de la revolución Cubana que Fidel admiró profundamente el movimiento de los pioneros que construyeron la tierra de Israel, el Kibutz socialista y la lucha del pueblo judío siendo definido por el mismo Castro como “uno de los más perseguidos de toda la historia.” Fidel y Cuba siempre reconocieron el derecho a la existencia del Estado de Israel e incluso, en los inicios de ambas naciones, mantuvieron vínculos estrechos. En 1960 se establecieron relaciones diplomáticas entre ambos estados y durante la década del 60 israel envió a expertos agrícolas para trasladar la experiencia kibutziana a la revolución cubana.

Desde Cuba se veía al pequeño Estado de Israel como un ejemplo de la resistencia y la lucha socialista; desde el movimiento kibutziano y laborista israelí se veía a la revolución cubana como un ejemplo de idealismo y el mundo nuevo. En esta entrevista realizada a Haim Hayet, judío Cubano e Israelí, de izquierda, y dirigente de diversas organizaciones sionistas, se puede entender un poco esta gran admiración mutua(apuntes urbanos). http://apuntes-urbanos.blogspot.com.ar/2010/09/israel-cuba-los-judios-y-la-revolucion.html

Pero a pesar de esta admiración mutua el mapa de la guerra fría colocó a ambas naciones en veredas opuestas a fines de los 60. Fidel buscó liderar el movimiento de los no alineados,mientras que Israel profundizó su alianza estratégica con los Estados Unidos. Recién en 1973 Cuba rompió relaciones con los Estados Unidos(según Haim Hayet Fidel alargó el vínculo todo lo posible) y desde allí fortaleció sus lazos con líderes palestinos como Yasser Arafat.

No obstante, la comunidad judía cubana siempre mantuvo buenas relaciones con el gobierno y Fidel se mostró en numerosas ocasiones como un gran admirador del pueblo judío(y no solo de Israel). El periódico israelí Haaretz reconstruyó la profunda relación de amistad establecida entre el que llegó ser Presidente del Congreso Americano Judío(AJC), Jack Rosen, y Fidel Castro. Allí se narra como Fidel permitió el ingreso de comida Kasher de Pesaj a Cuba, los viajes para jóvenes judíos cubanos a Taglit, la visita a la Sinagoga de Cuba para Janucá y también su rechazo a
ingresar carne Kasher, argumentando que hacerlo solo fomentaría más antisemitismo. “Sí el pueblo cubano solo puede comer unos gramos de pan diarios, que los judíos puedan comer carne solo va a generar más odio hacía ellos” explicó Rosen que fue las razones que le dio Fidel a su rechazo. Todos estos episodios retratan también el fuerte autoritarismo y la limitada libertad existente en el régimen cubano.

Todos estos contrastes pueden vislumbrarse en la entrevista que en el año 2010 Fidel le concedió al periodista estadounidense Jeffrey Goldberg en donde criticó con dureza a Ahmadinejad. Allí expresó que el gobierno de Irán debe dejar de lado su antisemitismo, dejar de negar la existencia del Holocausto y acordarse de que la mejor forma de «servir la paz» es admitir que la historia del antisemitismo es «única» y entender las razones de por qué los israelíes temen por su futuro. “Los iraníes deben entender que los judíos han sido el pueblo más injuriado del mundo, incluso más que los musulmanes. Ellos han sido más injuriados que los musulmanes porque han sido responsabilizados e injuriados por prácticamente todo. Nadie culpa a los musulmanes de nada», dijo Castro.

Además, «el gobierno de Irán debe entender que los judíos fueron expulsados de su tierra, perseguidos y maltratados en todo el mundo, con el argumento de que mataron a Dios».

«(…)Durante 2.000 años (los judíos) fueron sujetos a una persecución terrible y a los terribles pogroms. Uno pensaría que hubieran desaparecido. Yo creo que fue su cultura y religión que los mantuvo unidos como una nación. Los judíos han llevado una existencia mucho más dura que la nuestra (de los cubanos). No hay nada comparable con el holocausto».

Goldberg le pregunta entonces a Castro si podría decirle a Ahmadineyad lo que él le estaba diciendo. «Le digo esto para que se lo haga saber».

En esta nota se puede ver toda la admiración que Fidel Castro siempre sintió hacia los judíos y el Estado de Israel. Admiración que siempre fue de la mano de estar en lugares muy diferentes de la escena política mundial. Cuatro meses después de estas declaraciones, Fidel Castro volvió a acusar a Israel de estar junto a los Estados Unidos de la creación del ISIS.

Para ese momento ni Shimon Peres, entonces presidente, ni Biniamin Netanyahu, Primer Ministro, consideraron que valía la pena responderle. Fidel se fue sin nunca haber sido juzgado pero será la historia y los propios cubanos quienes podrán dar su veredicto.

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Fidel Castro junto al entonces presidente israelí, Ezer Weitzman, en Sudáfrica, 1994 (Haaretz)

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