Hinchas impiden la compra de un jugador en España: «Vallecas no es lugar para nazis»

Los hinchas del Rayo Vallecano consiguieron tirar atrás la contratación del ucraniano Zozulya, a quien la dirigencia había traído a préstamo del Betis pese a ser fuertemente criticado por los bukaneros debido a su ideología política. «Su filiación nazi le impide vestir la franjirroja. No la vas a ensuciar. No eres bienvenido», le pusieron. El club ya le rescindió el contrato.

La estadía de Roman Zozulya en el Rayo Vallecano duró menos de un día. A horas de haber sido presentado como refuerzo los dirigentes del club decidieron rescindirle el contrato. Las críticas de los hinchas, quienes lo acusan de tener vínculos neonazis, ejercieron tal presión que el Betis, club del cual provenía, aceptó tirar atrás el préstamo.

«Vallecas no es lugar para nazis. Presa, para ti tampoco. Vete ya!», rezaba la bandera que le dedicaron los bukaneros al ucraniano en el entrenamiento de este miércoles y con la cual también le pegaron al presidente del Rayo, Raúl Martín Presa. «Hemos recibido la noticia de que está teniendo problemas con un grupo radical y lo primero que hemos hecho ha sido hablar con el Rayo. Hemos acordado para proteger a la persona y jugador nuestro que regrese a Sevilla», dijo el director deportivo del Betis, Miguel Torrecilla, a la radio oficial del club. Y añadió: «El jugador está muy afectado, no se esperaba que esto pudiera pasar. Ayer dedicó un texto a toda la afición del Rayo pero parece ser que esto no ha llegado a determinados sectores».

Ya antes de que se confirmara la cesión, los bukaneros -identificados con los partidos de izquieda- habían dejado en claro que no lo querían. «La Franja no se defiende a base de nazis», habían puesto en Twitter. Los directivos lo contrataron igual, aunque después de los insultos que recibió el futbolista en la primera práctica decidieron dar marcha atrás y rescindirle el contrato.

Surgido del Dynamo de Kiev, Zozulya se hizo ídolo en el Dnipro, cuyos hinchas, al estallar la guerra del este de Ucrania, armaron una suerte de ejército popular que logró captar seguidores gracias al futbolista, que puso su imagen a disposición. Después fue adquirido por el Betis, club al que llegó con una remera con el logo de Pravy Sektor, un partido nacionalista y paramilitar de la ultraderecha ucraniana. Pero no sólo demostró su ideología mediante la vestimenta: también lo hizo subastando camisetas suyas (por ejemplo, la que usó en un partido de su selección contra España) para recaudar fondos en favor de la Brigada del Aire número 25, uno de los grupos paramilitares del partido.

Fuente: Gentileza 20minutos.es/Ole

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