Gabriel Ben-Tasgal, quien reside en Israel, está graduado con una Maestría (M.A) en Ciencias Políticas de la Universidad Hebrea de Jerusalén y una M.A en Publicidad y Relaciones Públicas en la Universidad Autónoma de Barcelona y, además, editor del portal web Hatzad Hasheni, dialogó en exclusiva con la Cadena Judía de Información Vis a Vis luego de haber pasado todo un día con 18 jóvenes, seleccionados por la Organización Sionista Argentina (OSA), para llevar adelante junto al periodista Marcelo Kisilevski el Seminario de Diplomacia Pública israelí en Brandsen.
– ¿Qué destacás de este primer Seminario?
– Había 18 participantes, que fueron seleccionados por la Organización Sionista Argentina, para trabajar en los contenidos que son necesarios para poder hacer diplomacia pública. También nos centramos en el tema de los medios de comunicación para traducir lo aprendido en estrategias concretas.
– ¿Estos jóvenes eran profesionales especializados en medios de comunicación o relaciones públicas? ¿O en otras carreras?
– No, pero tenían la cualidad más importante de todas que era estar interesados en defender una causa justa.
– ¿Notás que los jóvenes en Latinoamérica se interesan y se preparan para defender causas justas?
– En general se interesan por causas justas que consideran, además, que pueden cambiar las realidades con acciones, tienen fe en su capacidad para modificar las cosas. Tienen opiniones contundentes sobre determinadas cuestiones, pero carecen de contenido. Es una generación que opina constantemente de una forma contundente sin mucho contenido. Pero, al mismo tiempo, hay jóvenes que respetan el contenido, lo consideran primordial para formar opinión. A esos jóvenes vamos dirigidos, precisamente.
– ¿Creés que la falta de contenido se debe al mundo globalizado en el cual vivimos?
– Lo que tienen es un acceso enorme a información, enorme, pero lo que carece es la capacidad de discernir entre qué información es más confiable y cuál menos. Por ejemplo: nosotros tenemos el caso de la penetración del radicalismo islámico en América Latina, tienes una cadena de televisión como Hispan Tv, una cadena iraní-yihadista, pero cuando la miras dices: «Pero esto no es yihadista». Claro que no, porque esa cadena televisiva entiende perfectamente que un canal que sea yihadista, cuando ni el 7% de la población de América del Sur es musulmana, lo que va a crear es antipatía. Cuidan de no mostrar esa faceta que es cotidiana de Irán. El problema surge cuando muestran la hilacha cuando exhiben su enorme nivel de antisemitismo de corte nazi, no de corte cristiano, de corte nazi. Entonces, ahí un joven podría discernir que hay un comportamiento radical.
– ¿Hay una falla educativa en el tema de compresión para hacer este tipo de análisis?
– Por un lado puede ser que la educación moderna no se adapte a esta generación, de manera que pueda llegar a las personas. Estoy hablando en general. Puede ser, también, que en la comunidad judía Argentina no haya una política organizada desde arriba para defender a Israel de forma activa y autoeducarlos. La educación, en defensa del Estado de Israel, es un hecho que se ejecuta a través de acciones quijotescas como las que hacen personas como Marcelo Birmajer y Julián Schvindlerman. La otra pregunta que surge es: ¿Hay desde arriba una política general para poder tomarse la defensa de Israel en forma sistemática y proactiva? No, pero la ventaja de la OSA, es que intentan hacerlo, intentan crear algo que forme gente para bajar los niveles de angustia.
– Chile es un caso modelo en la temática que vos mencionaste…
– Chile tiene una comunidad judía que es un ejemplo de cómo moverse para defender a Israel porque ellos sí tienen problemas muchos más serios de los que hay en la Argentina y toman una actitud muy pro-activa. No siempre convencen a los medios de comunicación y a la opinión pública de ciertas verdades relacionadas con el Medio Oriente, pero por otro lado, muchas personas de la comunidad judía chilena se sienten respaldados. Quizás no defendemos a los no judíos con respecto a Israel, pero no perdemos gente en el camino que se siente avergonzada de no defender a Israel.
– ¿Por qué crees que en la comunidad judía argentina no se ha podido generar un modelo similar al de Chile?
– No tengo todos los elementos para hacer un juicio de valor completo. Lo que sí te puedo decir es que parte de la comunidad judía argentina, quizás, considera que el judaísmo es una religión y no que el judaísmo también es un pueblo; es un pueblo que existía a la par de la religión. En el judaísmo clásico, ser judío es ser 4+1, así lo defino yo: somos un pueblo que somos los descendientes del Reino de Judea; somos judíos, no solo una religión sino también una cultura, tenemos una memoria colectiva y de regalo por comprar nuestros productos te dan un idioma. Yo estoy de acuerdo con Martín Buber: él decía que el judaísmo es una civilización. Si uno entiende que somos un pueblo, además de una religión, entonces nosotros, y otros pueblos también, se merecen una Estado propio. Puedes formar parte de dos pueblos…¿puedes ser argentino y judío? Exactamente de la misma forma que tú puedes ser español y argentino. A nadie le molesta tener dos identidades. Es más, los judíos en Argentina han dado su aporte notable para que su país sea mejor y apoyan el Estado de Israel. Es completamente lógico. Pero si te molesta que yo sea argentino-judío estás discriminando.
– Por último, ¿qué reflexión podés hacer de esta primera experiencia del Seminario de Diplomacia Pública organizado por la OSA?
– Creo que es un muy buen comienzo…tengo total confianza en Sergio Pikholtz, presidente de la OSA, que realmente quiere hacer algo, no solamente en este tema. ¡Saldría a una guerra con él! ¿Me entiendes? Yo pienso que es una persona de bien, que quiere hacer las cosas bien y, lo más importante, es que quiere aliarse con personas de diferentes corrientes ideológicas, no quiere ser individualista. La actitud de ser responsable con el dinero, buscar alianzas y hacer cosas concretas es algo que es digno de notar, que lo veo mucho en otras comunidades en muchos aspectos y tal vez acá lo veía menos. Así que le tengo especial admiración.

