Adrián Filut: «Israel está generando la cuarta Revolución Industrial»

Adrián Filut nació en Uruguay, hoy es un hombre de 39 años casado y con tres hijos que vive frente a las costas del Mar Mediterráneo en un barrio entre Netanya y Keisaria, pero 19 años atrás, más precisamente en 1999, decidió emprender el «plan sionista», «comenzar de vuelta» y hacer Aliá, que según él fue el «evento constitucional de su vida».

El periodista-comentarista graduado en Economía y Relaciones Internacionales y especialista en Políticas Públicas en la Universidad Hebrea de Jerusalén fue invitado junto con un grupo de olim (inmigrantes) por la Agencia Judía para Israel en Argentina para dar una serie de charlas en las que hablará no solo del «milagro» de la economía del Estado Judío en víspera a los 70 años que cumplirá la Nación, sino también de su propia experiencia como olei.

En una charla que mantuvo con la Cadena Judía de Información Vis a Vis se refirió a su vivencia personal y a la cuarta revolución industrial que está atravesando el mundo entero y de qué forma Israel se está posicionando ante la misma.

– ¿Cuándo y por qué decidiste hacer Aliá?

– Durante toda mi vida estuve en Tnuat Noar (movimientos juveniles), mi escolaridad la hice en colegios judíos y llegue a hacer vicepresidente de la Federación Juvenil Sionista. A los 20 años tuve una crisis personal, en ese momento pensé: «Si tengo ahora la opción de comenzar de vuelta, es un excelente momento, de llevar a cabo el plan sionista». Fue el evento constitucional de mi vida el haber hecho Aliá. Estudié un primer título en la Universidad Hebrea de Jerusalén en la carrera de Economía y Relaciones Internacionales (MB), y un segundo título, en el Programa de Excelencia de Políticas Públicas especializándome en Políticas Económicas (MBA). Me enrolé en el ejército, que pensé que era una pérdida de tiempo, porque venimos con la cabeza Sudamericana que en el ejército no es algo bueno. Pero, por el contrario, fue algo que me cambió la vida; ingresé a la Radio Militar “Galgalatz”, allí fui corresponsal económico-industrial. Es la radio más popular de Israel para jóvenes de entre 18 a 54 años. Todo el mundo me recordaba por el acento porque cuando habló en hebreo cambió las palabras, pero nunca el acento, es algo que cuide. Después me ofrecieron ir al diario Globes, tuve una pequeña trayectoria en la banca privada, y hace un año volví al periodismo en Calcalits, que es el diario económico con más tirada de Israel.

– ¿Qué venís a hacer a la Argentina?

– Recibí la invitación de la Agencia Judía Para Israel para hablar, por un lado, sobre cuál ha sido mi experiencia como olei (inmigrante), pero también, nos pareció interesante la idea de aprovechar a que Israel está cumpliendo 70 años, ergo la economía israelí está cumpliendo 70 años, y referirme al “milagro” de la economía de Israel, que es el pasaje de una economía agrícola a una economía que es la número 23 dentro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

– ¿Qué significa estar entre los 23 países más desarrollados calificados por la OCDE?

– Israel en los últimos 15 años creció más que el promedio de los países que se encuentran dentro de la OCDE. Israel no entró en la crisis en el 2009, que sí ingresaron los países desarrollados, salvo los países menos desarrollados como la Argentina, India, etc. El índice de crecimiento del producto bruto interno (PBI) fue positivo. El Estado israelí creció más en los años que tuvo conflicto en la Frontera de Gaza: Operación Pilar Defensivo, Plomo Fundido y Margen Protector.

– ¿Por qué calificas como «milagro» la economía israelí?

– Habló de un milagro, por más que no me gusta usar términos metafísicos en análisis económicos, porque cuando vos analizas los datos de entrada decís: “Viene muy difícil para Sagitario esto”. Es un país sumamente joven, los países cuanto más jóvenes son más inestables están en el aspecto político y económico. Si vos comparás los países que se criaron en la década del 50´son Naciones de quinto o cuarto mundo, y en el mejor de los casos, del tercer mundo. La Nación israelí está rodeado de enemigos, sin recursos naturales y un país que, básicamente, absorbió al casi 40% de la población ¿Cómo llegamos a ser la economía número 23? Yo creo que un poco la respuesta está en dos grandes pilares: uno es la innovación disruptiva, Israel es un país que sabe inventarse y reinventarse, y el otro gran pilar, es la concepción de la crisis como oportunidad.

– ¿Está cambiando la forma de innovación?

– Hay dos tipos de innovación: la clásica que las personas inventan algo que me haga producir más con los mismos recursos o producir algo de mejor calidad, éste es un ejemplo claro de innovación alemana o Suiza, la línea recta. Después está la innovación disruptiva que está asociada con una tecnología totalmente distinta: con procesos diferentes, fuerte impacto, alto riesgo, procesos más lentos de producción y destrucción del mercado anterior. Los casos más claros son Airbnb: es la empresa hotelera más grande del mundo, pero no tiene un hotel, ni una mucama y tampoco un barman. Es decir, agarró la industria hotelera y destruyó todo el concepto. El otro ejemplo es UBER, es una compañía de taxis sin taxis. El ejemplo israelí más clásico es Mobileye que es una empresa de la industria automovilística, pero no produce nada que tenga que ver con una rueda, motor o ensamble. Es una compañía tecnológica de realidad virtual que te avisa cuando se te acerca un auto.

– Entonces según lo que planteás, Israel no va a sufrir los embates de la cuarta Revolución Industrial…

– Israel la está generando, en determinadas cuestiones ¿Por qué Intel compró Mobileye? No por el sistema de alarmas que tiene, sino porque ellos (en referencia a Intel) entendieron que, en ésta start up, están las semillas del auto sin conductor, que esa es la cuarta revolución industrial. Esta revolución industrial va a generar que haya profesiones enteras que desaparezcan, un ejemplo claro, es que de acá a 50 años no van a existir profesores de manejo. La otra cuestión que va a generar es un cambio diametral en el área de bienes raíces: seguramente la mitad de los estacionamientos no van a ser relevantes porque el auto te va a llevar a tu trabajo y después, lo programas, para que el auto te venga a buscar dentro de ocho horas. En espacio horario, tal vez, el auto va a buscar a los nenes o va volver a tu casa. Por otro lado, va a romper completamente la industria de seguros: está probado que el 90% de los choques son por cuestiones humanas. Israel, en gran medida, la está generando. La pregunta, que todavía no tiene respuesta es: ¿Israel va a ser parte? Yo creo que sí porque en el momento que vos generas algo, inevitablemente, vas a formar parte, pero es un desafío que no está totalmente claro (…) Esta cuarta revolución industrial está basada en innovaciones disruptivas; en mercados que se auto-destruyen y se generan mercados nuevos.

– Ante este panorama financiero-económico que menciona, ¿cómo vive hoy un ciudadano israelí de clase media?

– Yo creo que esa es una de las grandes ventajas que tiene Israel, especialmente cuando lo mirás con ojos de Sudamericano. Hay una distribución de la riqueza mucho más igualitaria. De acuerdo al último recorte de pobreza, si hay dos profesionales dentro de una casa, la probabilidad de que haya pobreza es cero, estoy hablando de pobreza relativa no absoluta. Eso, en términos monetarios, se puede traducir a un nivel de ingreso de casi cuatro mil o cinco mil dólares. Israel provee educación pública y gratuita y lo mismo sucede con el sistema de salud. La calidad de vida es más alta porque hay una sensación de responsabilidad mutua, que es algo que los países Sudamericanos están perdiendo, el hecho de que yo sé que mi hijo va a tener que pelear codo a codo con tu hijo me une.

Entre las muchas conferencias que brindará al público, se presentará el próximo lunes 26 de marzo a las 19:30 en CUJA para referirse al «Milagro Económico israelí» a 70 años de la creación del Estado de Israel.

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