Karen Nisnik: «Siento que este show es lo más genuino y verdadero que voy a presentar desde que empecé con la música»

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Vis á Vis dialógó con Karen Nisnik, la cantante que comenzó su carrera en la música como Jazanit (cantante litúrgica), que oficia en los servicios de Shabat, festividades y altas fiestas en diversos templos de la Ciudad de Buenos Aires y Miami. También realizó un show junto a Patricia Sosa.

Se presentará en la Sala Sirhan en Gorriti 5568 (CABA) el 22 y 31 de agosto con su nueva creación «Una vida cantada», la historia de una mujer judía en la Argentina; una obra en la que recorre por medio de melodías, imágenes y monólogos su historia con la música, desde sus comienzos con la liturgia, la música judía, el idish, y años más tarde al incursionar en el tango y la música popular.

– Vos eras una cantante litúrgica, hasta que de repente un día se cruzó Patricia Sosa en tu vida. ¿Qué pasó ahí?

Sí, era una cantante litúrgica y había comenzado mi carrera artística con mis primeros discos y shows, y de repente sucedió que la vida me cruzó de manera reiterada y llamativamente con una artista que admiraba mucho como Patricia Sosa. Tantas veces nos encontramos de casualidad, la última había sido en Miami mientras me encontraba oficiando en una Sinagoga, que le propuse hacer juntas un espectáculo multicultural en dos idiomas, hebreo y español, y ella aceptó. El show se llama Entrelazadas, dos idiomas, un mensaje, y juntas damos un mensaje de paz y amor al prójimo muy emotivo. Todo el proceso de armado del espectáculo fue mágico y de mucho aprendizaje para mí. Me enriqueció enormemente y lo atesoro como algo muy especial en este camino.

– ¿Estás por presentar un show?

Sí, estoy por presentar Una vida cantada, la historia de una mujer judía en Argentina, el jueves 22/8 y el sábado 31/8 en SIRHAN, Gorriti 5568. Las entradas están a la venta por Ticketek y estoy muy feliz y emocionada con este show. Siento que es lo más genuino y verdadero que voy a presentar desde que empecé con la música, hace más de 25 años.

– «Una vida cantada», ¿es la historia de tu vida?

Es la historia de mi vida con la música, desde los comienzos en la liturgia, la música en hebreo, el idish y también cuando decidí grabar un disco de tango fusión y cantar música popular. Cuenta la mezcla de mi identidad como judía y como argentina, con una mirada desde mi lugar de mujer, por medio de monólogos, imágenes y canciones, acompañada de mis músicos en vivo con dirección musical de Diego Rubinsztein y dirección artística de Carina Toker. Además habla de desafiar los mandatos establecidos y cumplir los sueños como modo de vida.

– ¿Qué estilos cantás?

Soy muy ecléctica a la hora de cantar. Canto desde liturgia, repertorio israelí, tangos fusionados con otros estilos y música popular. Pero a todo le doy un toque personal con influencia del blues y el rock.

– Venís de una familia tradicional judía. ¿Tuviste que sortear obstáculos para realizar tu carrera?

Vengo de una familia tradicional judía donde se celebraban las festividades, donde las tradiciones tenían y tienen mucha importancia y al formar mi propia familia junto a mi marido decidimos darles a nuestros hijos educación judia, que tengan en el DNI un segundo nombre en hebreo y vivimos en familia las festividades, y ellos me acompañan cada año cuando oficio en una sinagoga en Miami. Ya es una costumbre familiar viajar juntos para Iamim Norahim. Obstáculos tuve muchos en mi carrera. La vida en general los tiene, así que es parte del asunto y se trata de ir superando cada uno con creatividad, optimismo y ganas de seguir siempre a pesar de todo.

– ¿Qué es más difícil? ¿Ser mujer judía o argentina?

Uf, qué difícil esta pregunta. Cada una de estas condiciones tiene sus cosas buenas y las no tanto…y yo me cargo a mi misma diciendo que soy mujer, judia y argentina, todo a la vez.
Por ser mujer, por ejemplo en el área de la liturgia todo me costó más, al principio había posibilidades para cubrir roles de Jazan solo para hombres y las mujeres solamente podíamos cantar en el coro. Era muy difícil encontrar una Sinagoga que quiera tener una Jazanit mujer y hasta me pasó que un feligres sé moleste con mi presencia y deje de ir cuando se enteró que una mujer conduciria los servicios religiosos. Con el tiempo esto fue evolucionando pero aún falta profundizarlo. Ser judía no me resulta difícil. Es parte de mi identidad y me enorgullece. Alguna vez sufrí algún comentario antisemita, pero no fue lo más preponderante en mi vida. Elegí mostrarme hacia todos los ámbitos como una artista de música judía y en los medios a los que fui, sentí una excelente recepción. Me sucedió estar en entrevistas en radios al estar presentando mi disco de tango y que ellos me pregunten por mi faceta de música judía con curiosidad pero mucho respeto. Y ser argentina…creo que todos vamos a coincidir en este punto que fácil no es. Pero a la vez amamos nuestra tierra, y sentimos orgullo al cantar el himno o frente a situaciones que nos unen como Nación. Me encanta viajar, pero siempre quiero volver a mi país, a mis hogar, mis costumbres y sabores.

– ¿Hay más mujeres (u hombres) que puedan sentirse identificados con tu historia?

Todos pueden identificarse con esta historia de vivir entre dos identidades y de replanteos, de ganas de seguir los sueños y desafiar lo impuesto y establecido para buscar la felicidad.

– ¿Cuáles son tus sueños?

Mis sueños son mi motor en la vida y son muchos, pero no por voracidad sino por infinitas ganas de vivir, de disfrutar, de sentirme en plenitud y de ser feliz. En definitiva venimos a ser felices y dar felicidad a quienes nos rodean. Hay una frase que dice que los sueños sueños son, pero a veces, se hacen realidad. Muchos sueños que tuve se cumplieron pero aún tengo muchos por cumplir.

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