Ariel Eichbaum: “Las elecciones no deben ser de ninguna manera un factor de fractura en la comunidad judía»

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Vis á Vis dialogó con el presidente de la AMIA, Ariel Eichbaum, tras los resultados de las PASO en Argentina. El dirigente comunitario explicó cuál es el lugar que debe ocupar la dirigencia ante este nuevo escenario, expresó su orgullo por el reciente encuentro de educadores judíos y el récord de asistentes, habló sobre su relación con el presidente de la DAIA, Jorge Knoblovits, ahondó en el momento que están atravesando las dos instituciones centrales de la comunidad, dio su opinión sobre las próximas elecciones en AMIA y se refirió a la “grieta” entre ortodoxos y no ortodoxos.

¿Qué opinión te merece el triunfo contundente de Alberto Fernández en las PASO?
El pueblo argentino expresó su voluntad y estamos expectantes para ver cómo se va a desarrollar el tramo que queda hasta octubre. Apelamos a que todos los actores actúen con responsabilidad política. Sea cual sea el resultado, hay que procurar siempre el bien común y cuidar principalmente a la gente que más necesidades tiene.

Para la comunidad judía argentina, más allá de las inclinaciones, ¿cambia que esté uno u otro, o la dirigencia se tiene que parar en un lugar más allá de quien gobierne?
La comunidad judía tiene muchos años en la Argentina. La institución que presido tiene 125 años de presencia y se ha desarrollado, se ha establecido y ha realizado su actividad con gobiernos de diferentes signos políticos. Nosotros siempre tenemos que llevar a cabo nuestra labor. Mantenernos prescindentes de la política nacional y atender a la comunidad, a las escuelas, a los destinatarios de nuestros programas.
Además, hay un compromiso histórico en relación con la investigación el atentado del 18 de julio de 1994, que hace que tengamos la mirada puesta permanentemente en la causa judicial. Gobierne quien gobierne, vamos a hacer siempre todo lo posible por el esclarecimiento total.

¿Con qué AMIA te encontraste cuando te tocó asumir el rol de presidente y qué cambió en estos meses?
AMIA es una institución formidable por su equipo de trabajo, por la estructura organizacional que tiene, por la labor que desarrolla. Prácticamente todos los objetivos que nos habíamos trazado los estamos cumpliendo. Obviamente cuando nos tocó en febrero asumir la presidencia, empezamos a mirar con especial atención el aspecto presupuestario por la devaluación que se produjo y por la crisis que no estaba prevista en el ejercicio que estábamos desarrollando. Fuimos cautelosos y realizamos una revisión presupuestaria, y de los desarrollos de los programas, previendo también que más gente requiriera de nuestra ayuda. Afortunadamente, en ese momento no tuvimos una situación dramática que atender, los programas sociales se siguieron desarrollando de manera habitual. Ahora seguimos brindando respuestas, como siempre, y atentos a lo que sucede hoy.

¿Cómo es la relación con la DAIA?
Excelente.

¿Y tu relación con Jorge Knoblovits?
Excelente.

Institucionalmente, ¿cómo está ahora el vínculo entre DAIA y AMIA?
La AMIA y la DAIA son instituciones hermanas centrales y cada una tiene su rol bien específico en su estatuto. Su campo de acción está bien determinado. Tenemos que ayudarnos y trabajar en armonía. Con Jorge (Knoblovits) llegamos a acuerdos prácticamente en todos los temas, en los que tal vez teníamos una diferencia inicial. Estamos en consulta permanente. Yo lo llamo, él me llama, charlamos y cuando vemos alguna diferencia, lo conversamos. En tiempos de tanta grieta y fractura en la comunidad, tenemos una responsabilidad. Ambos estamos en una muy buena coordinación de la representatividad de la comunidad judía argentina.

¿Te sentís respaldado y respetado por tus pares y por el resto de la dirigencia judía argentina?
Sí, absolutamente. La AMIA realiza una actividad que es maravillosa y eso es inobjetable. Tanto la sociedad civil argentina como, en general, la comunidad, sabe eso y lo estamos haciendo bien. Recibo permanentemente muestras de apoyo y mensajes de gente diciéndome que están sorprendidos o gratificados de lo bien que estamos desarrollando la tarea.

¿Cómo ves a la comunidad judía argentina hoy en día?
Es una comunidad grande, vigorosa, fuerte. Un orgullo de exportación. Hay instituciones que proliferan, hay instituciones nuevas. Hay una vida muy intensa. Las diferencias en la forma de vida de cada una de las líneas internas son parte de la tradición judía en todos lados, y está bien que así sea. La AMIA trabaja con todos. Yo represento a una institución que es absolutamente democrática y que tiene relación permanente con todos los actores, con todas las instituciones, con todas las corrientes. Me reúno con todos frecuentemente. Con mi equipo nos juntamos todo el tiempo y hacemos actividades, desarrollos de programas con todas las instituciones tradicionales de la comunidad, con instituciones lideradas por distintos partidos y de diferentes agrupaciones. Tenemos la responsabilidad de trabajar en el desarrollo de la vida judía en todas sus formas en la Argentina y ese es nuestro compromiso.

¿Qué diferencias notás entre la comunidad judía de Buenos Aires y la del resto del país?
La población judía argentina está concentrada mayoritariamente en Buenos Aires. Posee un montón de facilidades y hace que sea más vigorosa y más fuerte, en la oferta educativa, la oferta deportiva, la oferta cultural. De todos modos, nuestro Vaad Hakehilot está haciendo un trabajo espectacular. Hemos visitado todas las comunidades prácticamente. Tanto del programa de “AMIA Cultura Federal” como desde el Vaad Hakehilot hemos dado la impronta federal a esta gestión que es absolutamente inédita en la historia de la AMIA. Hemos desarrollado programas en el interior del país con todas las comunidades.

¿Cuáles son las principales líneas de trabajo de la institución?
En el área social brindamos prestaciones y servicios para mejorar la calidad de vida de la población más vulnerable y promover su inclusión social. Brindamos subsidios para cubrir necesidades de vivienda, de alimentación, de salud. Tenemos un centro de día muy importante, en la calle Uriburu, para adultos mayores.
También realizamos la administración de los cementerios, que es una tarea fundacional de AMIA.
Tenemos el Consejo de Educación Judía en Argentina (Vaad Hajinuj) en el cual se nuclean todas las escuelas judías del país. Dentro de ese Consejo, aparte ayudar a las escuelas, hemos realizado, por ejemplo, un congreso docente de nivel internacional histórico de los últimos años. Han venido disertantes del más alto nivel de Israel, con presencia de 1.300 morim, maestros de Buenos Aires, de Argentina y de países de Sudamérica. Hemos recuperado en esta gestión algo que me enorgullece muchísimo: los Institutos de Formación Docente, con más de 600 alumnos, que reflejan nuestra visión educativa y nuestra responsabilidad de la continuidad judía en la Argentina.
Tenemos el Servicio de Empleo que es la red de oficinas de empleo más reconocida de la Argentina, y que alcanzó hace poco el millón de personas incluidas en su base de datos. Desde esta red, que es gigante, capacitamos y ayudamos a las personas en su inclusión laboral.
Desde el área de Cultura ofrecemos una vasta agenda de propuestas que disfrutan más de 100.000 personas por año.

¿La AMIA es la representación de la comunidad judía argentina?
La AMIA es la comunidad judía argentina. AMIA acompaña a las personas en todas las etapas de la vida. Desde el momento del nacimiento hasta el fin de la vida. Como dijimos, AMIA cumple con el mandato sagrado de brindar sepultura judía a perpetuidad. La administración de los cementerios es una tarea que resulta clave para la continuidad de la vida comunitaria, pues el aporte que realiza cada familia para honrar la memoria de un ser querido con el sepelio tradicional, se destina a fortalecer los programas sociales que realizamos. Eso es la comunidad. Es la institución que sin dudas mayor cantidad de socios activos dentro de la comunidad hay en la Argentina.

¿Cuáles son las áreas que más crecieron en AMIA durante tu gestión?
Todas las áreas han tenido un desarrollo de programas muy interesantes. Claramente hicimos un salto en el tema educación. La formación docente es un hito histórico del cual la comunidad se puede enorgullecer. Estamos formando cientos de educadores judíos para toda la red escolar.

A la AMIA la conduce desde hace 12 años el BUR. ¿Por qué el BUR conduce la AMIA y no la DAIA, la OSA u otras organizaciones?
El BUR conduce la AMIA desde hace 12 años porque la mayoría de los socios que participaron en gran número en las elecciones durante todo este tiempo, así lo decidieron. AMIA es una institución democrática que renueva sus autoridades cada tres años, mediante la votación de sus socios y ese ha sido el resultado. En otras organizaciones el sistema de elección es diferente.

¿Qué pensás de aquellos que polarizan la próxima elección de la AMIA entre ortodoxos y no ortodoxos?
Creo que es un error y me duele mucho. Las elecciones no deben ser de ninguna manera un factor de fractura en la comunidad judía. No corresponde. Lo que debería ponerse en pugna en una elección son proyectos de comunidad, proyectos de trabajo, no la manera de sentir el judaísmo que cada uno tiene. Yo soy muy respetuoso de todas las maneras de sentir el judaísmo, y mucha gente no ortodoxa, dirigentes no ortodoxos, y rabinos no ortodoxos pueden dar fe de eso. Nunca podría en ese plano la discusión política. Es muy peligroso ese discurso de odio, hay que correrse de ese lugar. Los discursos de odio tienen mucha facilidad de prender. No vale la pena por una elección poner en riesgo aspectos valiosos que tiene la comunidad.

¿Crees que el BUR podría trabajar en una lista de unidad con la gente UNA AMIA?A mí me toca ejercer la presidencia de AMIA, desde donde tengo la responsabilidad de conducir, junto a toda la Comisión Directiva, una institución para toda la comunidad. No es mi función involucrarme en las diferentes alternativas que puedan elaborarse entre las agrupaciones que van a participar de las elecciones del año próximo.

¿Vos sentís que el BUR discrimina o sentís que al BUR lo discriminan?                   Ni una cosa ni la otra. El BUR no discrimina de ninguna manera. Nosotros trabajamos con todas las instituciones, con todas las comunidades del interior permanentemente y no hacemos ningún tipo de distinción y tampoco instalaríamos esa grieta de ninguna manera. No es la forma que sentimos la dirigencia comunitaria. ¿Si al BUR lo discriminan? A mí me parece que plantear la discusión política en términos de si usa kipá o no usa kipá, es estar en una calle equivocada. Me parece un error.

Tanto de un lado como del otro se habla que “hay un 90% de coincidencia y hay un 10% que no.” ¿Se puede dialogar sobre ese 10% o crees que es muy difícil llegar a un acuerdo?                                                                                                 Hay que dialogar. Todo tiene que ser dialogado y conversado, y tal vez la diferencia que tengamos es menos del 10%.  En aquellas cosas, poquitas cosas que las partes son irreductibles por cuestiones de principios, esas las definirá el voto. Para el resto de las cosas debemos tener no solamente que dialogar sino que trabajar de manera conjunta.

En un país plagado de grieta, ¿qué sentiste al recibir el premio por Diálogo Interreligioso?                                                                                                            Me puso muy contento. En la Argentina, más allá de la grieta de la que se habla, tenemos un modelo de convivencia entre los credos que es un ejemplo a emular. En un mundo en el que prenden los discursos xenófobos y de fanatismos, tener en este bendito país que nos cobija, en esta tierra fecunda, el diálogo que tenemos permanentemente tanto con la gente del Centro Islámico como del Cristianismo es un aspecto muy valioso. El hecho de que cada uno pueda desarrollar su credo en una tierra de libertad es algo que debemos agradecer. Así que me enorgullece como argentino.

¿Qué va a ser de la vida de Ariel Eichbaum en mayo del 2020?                  Trabajando con la comunidad. Tengo cinco hijos; fundé una institución educativa, un templo hace  13 años; y sigo haciendo cosas. La vocación y el compromiso por el servicio comunitario es algo que lo tenés en la sangre. Seguiremos ayudando desde el lugar que nos toque hacerlo. Siempre con alegría y siempre con vocación.

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