Entre los valores y hacer cualquier cosa. Por Delia Sisro

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¿Cómo se puede? ¿De qué modo se pueden forzar ciertas cosas para que convivan? ¿Se puede ser judío y cualquier cosa? ¿Se puede ser dirigente de instituciones que se ocupan de formar y educar y que todo dé lo mismo? ¿Se puede ovacionar al futuro presidente sin antes preguntarle qué piensa ahora sobre el memorándum con Irán? Está claro que ya no piensa que la ex presidenta Cristina fue una encubridora, entonces, antes de ir a un acto público a recibirlo, ¿no sería prudente esperar su asunción y pedirle explicaciones?

Los serviles me dan vergüenza. Después de ver el video de Tucumán fui a buscar un libro de Enzo Traverso, Los judíos y Alemania, porque recordaba que lo que más me había impresionado fue un capítulo que refiere a la simbiosis judeo-alemana. Lo expone con guion porque muchos estaban así, estrechamente ligados. Pero hubo un momento en el que por muy alemanes que se sintieran los judíos, les recordaron lo que eran: judíos. Y como dice Birmajer no hay ninguna manera de dejar de serlo.
Cuando en esa época, el antisemitismo estaba en ascenso, muchos judíos se esforzaron en poner énfasis en sus declaraciones patrióticas y expresaban su fidelidad al gobierno de turno, el mismo que tiempo después no tuvo pruritos en desplegar la maquinaria industrial de la muerte.
Claro que no va a pasar lo mismo, que esta comparación podría parecer que banaliza la Shoá, pero quienes hemos leído algo de la historia de la Alemania de ese entonces, sabemos que la “previa” estuvo llena de detalles, de inocencias, de falta de cuestionamiento.
Si alimentamos instituciones donde enseñamos –entre otras muchas cosas- lo que sucedió en Alemania, no podemos ser funcionales a quien declaró que el encubrimiento fue el Pacto con Irán, y los ideólogos y los impulsores fueron Cristina Fernández, su futura vicepresidenta, y el Canciller Héctor Timerman. Porque lo que encubrían era la investigación de nuestros muertos y la vida vale mucho más que cualquier centímetro de poder.
Seamos dirigentes. Que el slogan de “educar en valores” no sea un slogan. Que no nos encandilen los cargos. Que no nos olvidemos lo que es importante. No podemos ser judíos y cualquier otra cosa, porque a veces esa otra cosa entra en contradicción con los valores que supuestamente tenemos.

Lic.Delia Sisro

Co-autora de “Asesinaron al Fiscal Nisman. Yo fui testigo.”

Secretaria General de la Comunidad Educativa Weitzman

Docente de la UBA

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