
Un equipo de investigadores del Technion desarrolló nanopartículas capaces de frenar el crecimiento de uno de los cánceres de mama más agresivos sin recurrir a medicamentos convencionales, una innovación que, en experimentos preclínicos, consiguió alterar el entorno tumoral y favorecer la acción del sistema inmunológico, reportó Israel Económico.
El avance de los científicos israelíes fue probado contra el cáncer de mama triple negativo, una de las variantes más agresivas y difíciles de tratar de la enfermedad debido a su rápido crecimiento, su tendencia a propagarse y su resistencia a muchas de las terapias disponibles en la actualidad.
Las células cancerosas emplean diversas estrategias para evadir el sistema inmunitario, cuya función es identificarlas y destruirlas. Entre esos mecanismos se destaca el «reclutamiento» de células inmunitarias. En esos casos, los macrófagos, glóbulos blancos cuya función es proteger el organismo, son secuestrados por el tumor, favorecen su crecimiento e impiden que el sistema inmunitario lo ataque eficazmente.
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Desde el Technion, que tiene su sede en Haifa, en el norte de Israel, informaron que las nanopartículas que desarrollaron sus investigadores, denominadas MPsomes, actúan como un señuelo biológico. Compiten con las células inmunitarias por los sitios de unión en el microambiente tumoral y bloquean el acceso de células dañinas al tumor.
Inhibiendo el crecimiento de tumores
Las partículas se probaron en cultivos celulares y en modelos preclínicos de ratón con cáncer de mama triple negativo. Los resultados experimentales demostraron que las partículas se acumulan en concentraciones excepcionalmente altas alrededor del tumor e inhiben su crecimiento con una eficacia comparable a la de los tratamientos existentes.
Otra ventaja destacada por los investigadores es su facilidad de fabricación: el proceso desarrollado en el Technion permite producir aproximadamente 20 ml de nanopartículas por minuto (alrededor de 1,2 litros por hora).
Además, la base de las partículas está compuesta en gran parte por materiales reconocidos por la FDA estadounidense como generalmente seguros, un factor que puede facilitar la transición a los ensayos clínicos y, en última instancia, a su uso médico.
Resultados «sorprendentes»
Según el reporte del Technion, los resultados fueron «particularmente sorprendentes»: en experimentos preclínicos, las partículas no solo se acumularon en el tumor, sino que también inhibieron su crecimiento, al igual que las inmunoterapias avanzadas actualmente aprobadas para uso clínico, todo ello sin fármacos, sin quimioterapia y sin anticuerpos.
Eso, dijeron los investigadores, representa «un cambio conceptual». La eficacia terapéutica «no proviene de la liberación de una sustancia activa, sino de la información biológica codificada en la superficie de la nanopartícula», destacaron.
En otras palabras, es la interacción con el propio sistema inmunitario la que desencadena el efecto terapéutico.
Los voceros de la universidad reconocieron que el estudio todavía se encuentra en fase preclínica y hasta el momento solo se probó en modelos de ratón. No obstante, los investigadores confían en que en el futuro sea posible avanzar a ensayos clínicos en humanos y, quizás, abrir la puerta a una nueva generación de terapias contra el cáncer que no dependan de fármacos.
«Si bien nos enfocamos en un tipo específico de cáncer, este es un avance paradigmático que puede conducir al desarrollo de nuevas plataformas terapéuticas más eficaces y seguras», resumió el profesor Assaf Zinger, uno de los líderes de la investigación, cuyos resultados fueron publicados en la revista científica ACS Nano.
