Boris Johnson afirmó que el Reino Unido perdirá la «repugnante frecuencia» de boicots a Israel

El nuevo gobierno conservador del Reino Unido impedirá que las autoridades locales apoyen el movimiento de Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) contra Israel, manifestó el primer ministro británico Boris Johnson, al presentar sus planes para los próximos años.

“Evitaremos que los organismos públicos se encarguen de boicotear los productos de otros países, para desarrollar su propia pseudo política exterior contra esas naciones, que con repugnante frecuencia resulta ser Israel”, destacó el PM en la Cámara de los Comunes.

Johnson hizo las declaraciones tras el tradicional “Discurso de la Reina” preparado para ella por el primer ministro y su gabinete, en el que se esboza la agenda del gobierno para el próximo año durante la apertura del nuevo parlamento, informó el sitio The Jerusalem Post.

La plataforma del Partido Conservador incluye el compromiso de “prohibir que los organismos públicos impongan sus propias campañas de boicot directo o indirecto, desinversión o sanciones contra países extranjeros”.

La medida tiene como objetivo impedir que los consejos locales controlados por el Partido Laborista utilicen los fondos de los contribuyentes para boicotear a países extranjeros, incluido Israel.

La presidenta de la Junta de Diputados de los Judíos Británicos, Marie van Der Zyl, explicó que el grupo pidió hace mucho tiempo “actuar contra el BDS en los organismos públicos”.

“Esta actividad divisiva intimida a las comunidades judías en la Diáspora y no hace nada para construir la paz en Oriente Medio. Acogemos con beneplácito el compromiso del gobierno de tomar medidas hoy”, enfatizó.

A principios de esta semana, el enviado especial del Reino Unido para asuntos relacionados con el Holocausto, Eric Pickles, declaró que “el BDS es antisemita y debe ser tratado como tal”. Explicó que la nueva ley no permitirá que los organismos públicos trabajen con quienes boicotean, despojan o sancionan a Israel de ninguna manera.

Pickles, que también es presidente de los Amigos Conservadores de Israel, agregó que la histórica derrota del Partido Laborista en las elecciones de la semana pasada demuestra que el pueblo británico rechaza el antisemitismo.

“El antisemitismo es un ataque al modo de vida y a la identidad británica. Sin nuestros ciudadanos judíos, seríamos una nación menor”, expresó.

 

Vía Enlace Judío

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