Auschwitz: ¿La civilización llevó a la barbarie? Por Mario Cohen

0
335

Los historiadores se siguen preguntando ¿cómo la “civilización” pudo llevar a la barbarie? Y se contesta Ian Kershaw: “Frente a Auschwitz, la capacidad del historiador resulta insignificante”. El filósofo español Reyes Mate llama al Holocausto “lo impensado que da que pensar”.

El 27 de enero de 1945, hace 75 años, el ejército soviético entró en Auschwitz y liberó a los pocos prisioneros que quedaban en el campo. Los restantes, obligados a caminar en la “Marcha de la Muerte”. A partir de ese día, Auschwitz es sinónimo de la más cruel noche de la historia. En menos de cuatro años son asesinados en Auschwitz 1.100.000 personas (en su mayoría judíos) con “eficiencia industrial”. Inicialmente se utilizan las personas como esclavos y luego sus cuerpos.

Los nazis se ocuparon primero de tergiversar el lenguaje, lo que Anson Rabinbach llama “la catástrofe de la palabra”. Así, hablan de “insectos a exterminar”, supuestas “razas inferiores”, “solución final”, llamando “duchas” a las cámaras de gas… Auschwitz-Birkenau, el más grande campo de la muerte, no fue el único de este tipo y la masacre durante el Holocausto (Shoá) se realizó con diversos métodos, incluyendo el fusilamiento a sangre fría de más de 1.000.000 de judíos (y otras minorías) por los grupos de tareas nazis en el territorio invadido de la Unión Soviética. La mayoría de sus comandantes, tenían estudios superiores y universitarios. Y doctores en derecho era la mitad de los asistentes que en la conferencia de Wannsee deciden el asesinato masivo de los judíos europeos.

Raoul Hilberg nos interpela: “¿No estarían Uds. más contentos si se hubiera logrado demostrar que todos los perpetradores estaban locos?” y nos sorprende con una dolorosa respuesta: “los ejecutores fueron hombres educados y de su tiempo”. Agrega Yehuda Bauer: “nada hay más peligroso que asesinos masivos inteligentes”.

Para Zygmunt Bauman, “el Holocausto se gestó y se puso en práctica en nuestra sociedad moderna y racional, en una fase avanzada de nuestra civilización y en un momento álgido de nuestra cultura y, por esta razón es un problema de esa sociedad, de esa civilización y esa cultura”. Lo reconfirma Daniel Rafecas al señalar que “Auschwitz ha sido un producto de nuestra modernidad”.

Los seres humanos tenemos dos herramientas contra la barbarie: la memoria y la educación. Para Theodor Adorno, “la exigencia de que Auschwitz no se repita es la primera de todas en la educación”.

En síntesis, no se trata de recordar un pasado “pasado” sino un pasado “presente”. Hoy han resurgido los autoritarismos, los partidos ultranacionalistas racistas y antisemitas son una realidad. Los negadores del Holocausto siguen ciegos ante las evidencias (Pierre Naquet los llamó “los asesinos de la memoria”). ¡En 75 años la humanidad ha aprendido muy poco de la historia!

Nos preguntamos: ¿Puede haber nuevos genocidios? Adorno responde: “la barbarie persiste mientras perduren en lo esencial las condiciones que hicieron madurar esta recaída”.

En relación al 75 Aniversario, esta semana el Papa acaba de señalar enfáticamente: “Si perdemos nuestra memoria, destruimos nuestro futuro”.

Mario Eduardo Cohen es presidente de CIDICSEF (Centro de Investigación y Difusión de la Cultura Sefardí)

DEJAR UN COMENTARIO

Please enter your comment!
Please enter your name here