¿Qué hace diferente a esta noche de todas las demás noches? Por Gustavo Szpigiel

Pesaj- Gustavo Szpigiel
Pesaj- Gustavo Szpigiel

Con la primera estrella en el cielo de la noche del 8 de abril, oficialmente en Argentina comenzará Pésaj (aunque en Israel haya comenzado 6 horas antes), una festividad con la que se recuerda la liberación del pueblo judío de Egipto tras un largo período de esclavitud.

Pésaj siempre fue la festividad familiar. La primera noche íbamos a la casa de mis abuelos, la segunda a la de los otros. Años mas tarde, nuestros padres era los anfitriones de sus hijos y nietos, y hoy nos toca a nosotros ser la generación mayor de la familia.
Hemos vivido de “mil” maneras la noche del primer seder. Nunca como esta vez. Hasta me genera ansiedad pensarlo.

¿Qué hace diferente a esta noche de todas las demás noches? ¿Ma nishtaná haláila hazé micól haleilót?
Son muchas las cosas que las hacen diferentes.
Por ejemplo, yo tenía la posibilidad de pasar el primer Pésaj de mi nieto Tomi junto a él. No será posible. Estará en su casa con su mamá y su papá, mientras su abuela, su tío y yo le cantaremos las canciones vía video llamada y él creerá que así se celebra la Fiesta de la Libertad.
Por ende, tampoco la pasaré con mi hijo y mi nuera. No estaré con mi hermano y su familia, con quienes celebramos absolutamente todas las fiestas juntos.

No abrió la pescadería de siempre, la que compraba mi mamá y yo no pude esta vez, asi que la mezcla vino de otro lado.

Seremos tres en casa, pondremos música, cantaremos y comeremos pero será distinto.
En este seder diferente podemos crear un nuevo relato bíblico para que lo lean Tomi y los nietos de Tomi dentro de muchísimos años.

Por ejemplo, si este coronavirus lo tendremos que agregar a Las Diez Plagas de Egipto, y en ese relato bíblico entonces serán 11 las plagas. Y finalmente contar que esta llegó para que no haya peleas familiares sobre quién pone la casa o con quién la pasan nuestros hijos.

Cada cual la pasa en la suya y nadie tiene de qué quejarse, todo un logro en la tradición judía; que llegó para poner nuevamente a prueba nuestra templanza y saber que el cuidarnos depende exclusivamente de nosotros; que llegó para mostrarnos que la liberación también depende de nosotros, siempre; que llegó para que le mostremos a nuestros hijos y nietos que esta vez la Fiesta de la Libertad del pueblo judío la celebraremos encerrados, pero jamás esclavos, sólo en cuarentena, hasta que pase la plaga.

Gustavo Szpigiel
Director de Vis a Vis

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